He regresado a Extremadura para
visitar nuevamente el Valle del Jerte, conocido por la efímera explosión de color blanco provocada
por la floración de unos 2 millones de cerezos, que cada primavera cubren con un
manto blanco campos y bancales y que lo convierten, durante unas pocas
semanas, en uno de los destinos más visitados de España. Valle ubicado en la
provincia de Cáceres, haciendo frontera con la de Ávila, donde
encontrarás además de cerezos en flor, pueblos con arquitectura tradicional, una naturaleza exuberante, piscinas
naturales, impresionantes cascadas y una rica gastronomía.
La comarca está compuesta por 11 municipios: Barrado,
Cabezuela del Valle, Cabrero, Casas del Castañar, Jerte, Navaconcejo, Piornal,
Rebollar, Tornavacas, El Torno, Valdastillas. (Propuesta de Ruta circular por la sierra:
Valdastillas, Garganta y Lagar de Marta, Piornal, Barrado, Cabrero, Casas del
Castañar, Mirador de la Memoria, El Torno y Rebollar).

Os dejo a continuación alguno de
los rincones por los que pasamos y que no deberías perderte en tu visita al
Valle del Jerte. Como veníamos de
visitar Cáceres, iniciamos el recorrido partiendo de Plasencia, si vienes desde
Valladolid el recorrido lo debes comenzar por Tornavacas.
Nuestra primera parada es en el Mirador
de la Memoria. Este mirador inaugurado en 2008 posee unas espectaculares vistas
al Valle del Jerte y a la Sierra de Tormantos. Se trata de un conjunto
escultórico, cuatro figuras, tres hombres y una mujer, cuyas miradas se pierden
en el horizonte, homenaje a los olvidados de la Guerra Civil y la dictadura
franquista, que gracias a este monumento del escultor Francisco Cedenilla sirve
para que en la memoria tengamos presente nuestra historia.

Parece que no a
todos les gustó este homenaje, pues a los pocos días de su inauguración,
alguien la emprendió a tiros con las figuras, donde todavía se pueden apreciar
los impactos de bala en las tres estatuas de los hombres. El autor de la obra decidió
dejarlas con las marcas de los disparos ya que, según él, así las esculturas
estaban realmente completas. Hay que recordar que el pequeño parking del
mirador es solamente para personas con discapacidad y autobuses. El resto tiene
que ir a un parking más grande situado a 700 metros.

Desde el anterior mirador solamente
hay un par de kilómetros hasta El Torno. Un pueblo pequeño, pero desde el que
se tienen algunas de las mejores vistas del valle (de ahí su sobrenombre de Mirador
del Valle). A pesar que durante la Guerra de la Independencia en 1809 los franceses quemaron parte del pueblo Rodeado de terrazas habilitadas para el cultivo de cerezos, el pueblo
conserva algunos ejemplos de arquitectura tradicional, casas con entramado y
solana de madera con una balconada en el piso superior, que puedes ver en las Calles Castillo y Portugal. En el centro del
pueblo, junto al Ayuntamiento, está la Iglesia de la Virgen de la Piedad, del siglo
XVI. Si tienes la suerte de encontrarla abierta, no hay que dejar de entrar
para ver el retablo barroco. También en el término municipal de El Torno se
encuentra un parque con circuitos multiaventura y tirolinas.
Rebollar es el pueblo más
pequeño que ver en el Valle del Jerte. Está a 5 kilómetros de El Torno y
desde donde pasando por una carretera estrecha y tortuosa te llevara hasta al
centro de la población. Las casas típicas siguen contando con entramado y
solana. Pero las más originales, son las que parecen colgadas sobre la roca,
por encima de grandes moles de granito, conocidas como “Casas del Canchal”. Realmente
espectacular.

La siguiente parada es otro de los
lugares que no debes perderte en la visita por el Valle del Jerte, la Cascada
el Caozo. Se trata de un espectacular salto de agua de más de 30 metros de
altura. Para llegar a la cascada debes llegar hasta el pueblo de Valdastillas y
seguir la carretera que te lleva a el Piornal, para después de 3 Km. tomar un
desvío a la izquierda en una curva bastante cerrada y en apenas 1 Km llegar a
un pequeño parking donde debes dejar el coche. Desde la zona de estacionamiento
junto a la carretera hay que caminar unos 100 metros por una empinada cuesta
entre robles y castaños para llegar hasta cascada. Una vez en lo alto, para
poder admirar la imponente cascada puedes caminar por una pasarela metálica que
te llevará muy cerca del agua que cubre de blanco una imponente pared de
granito pulido por la erosión. (Por cierto, la horrorosa pasarela se encuentra
poco acorde con el entorno que la rodea). Otra opción más cansada para llegar
hasta la cascada es completar una bonita ruta de senderismo de unos 7
kilómetros (dos horas y media) que empieza y termina en la localidad de
Valdastillas, pasando por los campos de cerezos.


La Garganta de Marta, uno de los
afluentes del río Jerte es otros de los puntos de interés en la zona. Para
acceder a la cascada coge la carretera entre Valadastillas y Cabrero y a 1 Km
de la primera localidad debes dejar el coche en un parking habilitado y seguir
caminando a pie. Un poco antes de llegar a la cascada, en el camino, se
encuentra el lagar del Tío Alicio, lugar al que los agricultores llevaban la
aceituna para depositarla en los “trojes” ( estructura que hacía las funciones
de depósito), para posteriormente trasladarlas al interior del lagar. Más tarde
las aceitunas se llevaban al molino para con la fuerza del agua, convertirlas
en aceite. Hoy acoge un Museo Etnográfico. A poca distancia del lagar, al final
de un camino que discurre paralelo al cauce del rio, entre castaños, alisos y
robles encontraras el salto de agua, donde a través de una pasarela que te
sitúa sobre la garganta podrás disfrutar del espectáculo que nos ofrecen sus
aguas.

En la localidad de Valdastillas
destacan sus paisajes en los que los cerezos sobre bancales crecen en la ladera
de la montaña y se convierte en los auténticos protagonistas. Recibe este nombre por los antiguos pobladores que acudían a esta zona a buscar astillas para sus hogares dando lugar a esta pequeña población. Merece la pena un
paseo por el pueblo donde encontraras edificaciones típicamente serranas. En la
parte alta del pueblo se encuentra el Lavadero, donde tradicionalmente las
mujeres se acercaban a lavar la ropa. La iglesia de Santa Maria de Gracia data del siglo XVI
y cuenta con dos bonitos retablos de cerámica de Talavera. Merece la pena
también la Ermita del Cristo situada a unos 500 metros del pueblo en una zona
que se conoce como el Mirador del Cristo, donde podrás disfrutar de unas
hermosas vistas de los campos de cerezos. Se encuentra en la carretera que une Valdastillas y Cabrero, próximo a la garganta de Marta.
Desde la Cascada del Caozo puedes
subir en coche por una empinada carretera con curvas hasta Piornal, el
pueblo más alto que de Extremadura. Si visitas el Valle del
Jerte durante la floración del cerezo, esta carretera que sube hasta
los 700 metros de altura está rodeada por miles de cerezos, pudiendo parar con
precaución en el arcén y verlos de cerca o hacerte alguna foto.
Antes de entrar en Piornal, se
encuentra el Balcón del Valle, un excelente mirador que ofrece
unas amplias perspectivas del Valle del Jerte. En este espacio, podemos ver
algunos “chozos” (antiguas casas de los pastores) junto a un cartel donde podemos
leer: “Piornal a ras del cielo”. Y es que, si te agachas lo suficiente, ese
cartel quedará sobre las montañas, sólo con el cielo a ras. Los mejores
momentos para visitarlo es por la mañana temprano o a última hora de la tarde,
así se evita tener el sol de cara. Una mesa de interpretación nos dice que es
cada uno de los lugares que tenemos frente a nosotros, en una vista que alcanza
hasta Plasencia.

Te recomiendo recorrer las calles
del pueblo para descubrir el arte urbano que decora más de 20 fachadas, dando
lugar a un auténtico Museo al Aire Libre. El origen de esta idea fue cubrir los
muros de algunas casas y edificios que estaban tapados con uralita que los
vecinos colocaban para protegerse del frio. Sobre las fachadas se han ido
creando obras relacionadas con la cultura y la tradición de Piornal. Además,
mientas se recorre el pueblo se puede ir viendo diversas fuentes, así como una reguera
que cruza el pueblo y pasa junto a la iglesia.


Aunque no seáis muy amigos de
visitar museos, os aseguro que el Museo Jarramplas merece la pena. El personaje
conocido como “Jarramplas”, se viste cada año con un llamativo y colorido traje
con cintas de colores y una máscara que le da un aspecto demoníaco, siendo
«bombardeado» durante dos días por más de 20.000 kilos de nabos. En el interior
del Museo podemos ver en una sala la proyección de un documental sobre la
fiesta y en otra, se explica el origen de la fiesta, además de poder ver de
cerca los trajes y las máscaras.
Recorriendo de nuevo la carretera
principal N110 que bordea el río Jerte, llegarás en poco tiempo a Navaconcejo. El
pueblo se encuentra estructurado en torno a la carretera nacional que actúa
como arteria principal. En la parte alta del pueblo, antes de salir a Cabezuela
del Valle, a la izquierda podemos ver la piscina natural de El Pilar. Para
llegar debemos cruzar el Puente Viejo y girar a la derecha hacia la Avenida del
Pilar, en la cual podemos aparcar y disfrutar de la refrescante agua del Rio
Jerte. Desde este punto podemos iniciar la ruta de las Cascadas de las
Nogaledas de las que hablaremos posteriormente. Otra zona de baño que recorre
paralela a la Calle Santísimo Cristo, en plena zona de bares de Navacocejo, es
la piscina natural del Cristo. Bajo la sombra de frondosos alisos es otra buena
opción para refrescarse en verano.
Esta localidad tiene en sus
alrededores las famosas Cascadas de las Nogaledas. La ruta a esta cascada
empieza pasado el pueblo, donde se encuentra un puente sobre el río Jerte y un
parking, perfecto para dejar el coche. Siguiendo siempre la señalización puedes
completar una ruta ascendente entre castaños y de vuelta,
descendiente por una pista entre cerezos, de unos 5 kilómetros y dos horas y
media de duración. A lo largo del camino os iréis encontrando con
impresionantes cascadas y pozas, todo ello, rodeado de una exuberante
vegetación.

Nuestra siguiente parada es en Cabezuela
del Valle, localidad ubicada en la parte central del Valle del Jerte, sin duda otro
de los pueblos más bonitos que ver en esta zona. Declarado Conjunto
Histórico Artístico, su casco antiguo rompe la estructura lineal de otros
pueblos y presenta una forma triangular. Para aparcar recomendamos dejar el
vehículo en la Avda. Plasencia. El pintoresco casco histórico, cuenta
con calles empinadas, vías laberínticas, callejones umbríos (calleja de la
Cárcel o el Portal Viejo) que evocan su diseño medieval de judería. Como
curiosidad puedes ver una de las casas más estrechas de España, sólo tiene
1,25 metros de ancho.

La calle principal está constituida
por una vía paralela al río, dividida en tres tramos: calle del Puente, la
plaza de Extremadura y calle del Hondón, en cuyo extremo se levanta un
"Crucero". En esta calle tienen asiento los edificios de mejor porte,
algunos de ellos cuentan con soportales, casi todas con solana, con escudos y
anagramas en sus fachadas de las familias nobles esculpidas en sus pórticos.
Merece la pena llegar hasta el puente sobre el río Jerte, desde donde se tienen
bonitas vistas tanto del río como del pueblo. Merece la pena acercarse hasta la
antigua Casa Consistorial, donde llama la atención los soportales situados en
uno de sus laterales, donde a su resguardo se celebra el mercadillo semanal de
los viernes. La iglesia de San Miguel Arcángel, asentada
sobre el solar de una antigua sinagoga. alberga un bello retablo barroco. plaza
coqueta y muy pintoresca, que llama mucho la atención por sus fachadas blancas
con detalles de piedra y madera. La iglesia se encuentra ubicada en un bello
rincón, la Plaza del Portal Nuevo, que llama la atención por sus fachadas
blancas con detalles de piedra y madera. Un rincón precioso. Antes de irte, te
aconsejamos acercarte a la Ermita de San Felipe, a unos 500 metros
del Ayuntamiento sobre un promontorio elevado y con bonitas vistas del valle.

Ya que el producto estrella del
Valle del Jerte es la cereza ¿por qué no visitar el museo dedicado a ella. El Museo
de la Cereza ocupa una casa tradicional al final de la Calle del Hondón, y
recorrerlo es ir descubriendo a través de recreaciones ambientales y recursos
interactivos todo sobre el mundo de la cereza. Cultivo, áreas de producción,
variedades y tradiciones. En las tres plantas que tiene el museo el visitante
va conociendo de una forma especialmente entretenida todo lo relacionado con
las cerezas del valle y la Fiesta del Cerezo en Flor, el momento del año en el
que más visitantes llegan al Valle del Jerte. (Abre sus puertas de miércoles a
domingo, por la tarde solamente viernes y sábado).

En esta localidad se encuentran
varias piscinas naturales entre las que destaca La Pesquerona. Situada a las
afueras de Cabezuela, en dirección a Jerte, se trata de una gran balsa de agua
en un entorno cuidado, junto a la Oficina de Turismo. Casi seguidamente se
encuentra la piscina natural de El Simón o Puente Azul, también perfectamente
acondicionada para el baño y ubicada bajo un puente de color azul que atraviesa
el río Jerte.
Es en Jerte donde el río que da
nombre al pueblo y al valle nuestra próxima parada. Al igual que Cabezuela del Valle, Jerte se
encuentra en la parte baja del valle, aquí las calles no tienen cuestas, aunque
en algunos puntos de la población siguen siendo laberínticas. Se organiza
urbanísticamente mediante dos largas calles, coronel Golfín y la carretera. Dejo alguno de los lugares de
interés: En la Plaza de la Independencia, se encuentra la Iglesia de Nuestra
Señora de la Asunción y separada unos metros, la torre campanario de aire
defensivo. Desde aquí parte una de las calles más bonitas del pueblo, la Calle
de los Bueyes, ya que por casualidad sobrevivió al saqueo de las tropas
Napoleónicas en el año 1809, durante la guerra de la Independencia, donde el
pueblo fue incendiado casi en su totalidad. Si dispones de tiempo recomiendo un
paseo hasta la Ermita del Cristo del Amparo, patrón del pueblo. A 2 Km del pueblo existe una piscifactoría visitable, donde se cría la trucha autóctona con fines de repoblación.


La Reserva Natural de la
Garganta de los Infiernos, junto con los cerezos en flor, son los dos
atractivos principales y más conocidos del Valle del Jerte. Se trata del mayor
monumento natural de la zona, comprendiendo los términos municipales de
Tornavacas, Cabezuela del Valle y Jerte.
A unos 3 kilómetros de Cabezuela
del Valle, empieza la espectacular ruta de senderismo por la Reserva
Natural de la Garganta de los Infiernos, uno de los lugares más bonitos que ver
en el Valle del Jerte. Esta ruta de unos 6 kilómetros y dos horas de duración,
que empieza en el amplio parking del Centro de Interpretación, te llevará por
un sendero rodeado de robles hasta lo alto de una colina que ofrece vistas a la
fantástica cascada del Chorrero de la Virgen. Después de un tramo llano bajarás hasta la zona de los Pilones, un increíble
paisaje natural de grandes pozas excavadas en la roca por la erosión del agua
proveniente del deshielo, en las que puedes bañarte en verano, aunque el agua
sigue estando muy fría.
Otra opción más cómoda e
interesante, al contar con un guía experto, es reservar esta excursión en
4×4. Partiendo del Centro de Interpretación te llevaran en una ruta corta hasta
los Pilones o esta otra más completa que también incluye además las
cascadas de Calderón y la del Caozo. Mientras el guía nos va dando
explicaciones sobre la fauna y la flora que vamos encontrando en el recorrido, llegaremos
al Mirador del Chorrero de la Virgen, que cuenta con unas magníficas
vistas panorámicas de la cascada del Manto de la Virgen. Los Pilones, nuestra
siguiente parada, merecen mención aparte, se trata de trece
espectaculares pozas y cascadas naturales que el agua cristalina ha
ido creando con el paso del tiempo sobre las rocas de granito y que también son
conocidas como las Marmitas del Gigante. Realmente espectacular.

Para completar esta lista de cosas
que hacer en el Valle del Jerte durante la floración del cerezo o en otras
épocas del año, te proponemos llegar hasta el mirador del Puerto de Tornavacas, situado
en el límite entre Castilla y León y Extremadura, en el kilometro 352 de la N-110.
Al igual que los dos pueblos
anteriores, Tornavacas se levanta junto al río Jerte. Al parecer, su
denominación procede de la frase “Ya tornan las vacas”, una leyenda que se
remonta al siglo X. Una calle principal que cuenta con varios puentes conecta
ambos lados del pueblo, los más importantes son el Puente Cimero, de época
medieval y la Puentecilla, que cuenta con un templete del siglo XVIII. Estos puentes conectan las calles más
históricas: Real de Arriba, Real de Enmedio y Real de Abajo. Precisamente, en
ésta última calle está la Casa de Carlos V, que fue donde se hospedó el
Emperador en su camino hacia el Monasterio de Yuste.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, es un templo de estilo barroco con interesantes retablos de los siglos XVI y XVII. Además de la valiosa talla del Cristo del Perdón, dé gran devoción en el Valle, conserva una cruz procesional del siglo XVI y una custodia de plata del siglo XVII.
Una ruta de senderismo conocida
como "Ruta de Carlos V", que comienza en Tornavacas y finaliza
en Jarandilla de la Vera, sigue los pasos del Emperador Carlos V en su viaje
hacia el Monasterio de Yuste, donde pasó los dos últimos años de su vida.
Otras sugerencias y curiosidades.
* Tomando una pequeña desviación que
hay entre Cabezuela del Valle y Jerte, atravesando el Puerto de Honduras, nos conectara el Valle del Jerte con el Valle de Ambroz y es la excusa perfecta
para visitar Hervás, justo al final, después de 32 kilómetros de una
carretera de montaña, con un trazado repleto de curvas, entre paisajes
espectaculares con amplios miradores, además de frondosos bosques de robles y
castaños.
* Otro de los pueblos que merecen
visitar en esta zona es Casas del Castañar, donde la mayoría de visitantes vienen a
contemplar los castaños centenarios que hay justo a las afueras del
pueblo. La mejor época para verlos es en otoño, justo cuando el bosque se
vuelve mágico con sus colores ocres y naranjas. Se puede llegar en coche justo
hasta un punto en el que una señal indica que a la izquierda está el camino
para los castaños centenarios. Desde ese punto, una empinada cuesta de 200
metros lleva hasta el primero de los castaños centenarios conocidos también
como “escondelobos”. Recorriendo otros 500 metros se llega al segundo de estos
árboles. Uno de ellos tiene un perímetro de algo más de 9 metros y el otro de
poco menos de 11 metros. Están llenos de huecos, retorcidos, con partes
cubiertas del musgo. Pero a pesar de todo, visualmente son muy atractivos.
* Una lista de qué ver y hacer en el
Valle del Jerte no estaría del todo completa sin probar la gastronomía en los
restaurantes de la zona. Por aquí te dejo algunas recomendaciones de
restaurantes que hemos probado y nos han gustado:
Restaurante Flor de Cerezo, dentro
de la Hospedería Valle del Jerte, con una carta atractiva que frecen un menú
diario bastante elaborado (de lunes a viernes), merece la pena.
Restaurante Venta Isabel en
Navaconcejo, con productos de primera calidad. Lo mejor son sus
hamburguesas.
El Mirador de Aurelio. Se ubica en
municipio de El Torno. Están especializados en carnes de calidad a la brasa. Además de carne a la
brasa probamos el “Zorongollo”, pimientos asados, atún y huevo cocido.
La Ermita, en Cabezuela del Valle, situado
a las afueras de este precioso pueblo. Las vistas desde sus mesas sobre el río
son el perfecto acompañamiento para una buena comida. Lo mejor es decantarse
por las raciones, de esta manera te permite probar varios platos. Los
chipirones a la plancha y los rejos son dos buenas opciones. A mejorar el
servicio, son un poco lentos.
Restaurante Casa rural Garza Real
en Valdastillas. En un entorno inigualable disfrutaras de una cocina casera
donde se entremezclan platos tradicionales con modernos. Buena la torta de
Casar y cualquiera de las carnes.
Restaurante La Judería, situado
dentro del Hotel del mismo nombre, en Cabezuela. Disponen de un buen menú del día.
* Dónde alojarse en el Valle del
Jerte:
En nuestro último viaje ya que veníamos de Cáceres, preferimos
hacer base en Plasencia, ubicado a media hora del Valle del Jerte. Dos buenas opciones son en
el Parador de Plasencia y el Hotel Alfonso VIII.
Si vienes desde Valladolid otros alojamientos bien situados y
con una buena relación calidad/precio son: Casa Rural La Fuente del Jerte, Casa
rural Garza Real, Hotel Valle del Jerte o los Apartamentos rurales Vega del Jerte.
Espero que la ruta haya sido de interés e utilidad.
Jose Maria Vicente