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Blog sobre viajes

Bienvenido a este blog de viajes, en donde puedes encontrar rutas a rincones interesantes con algunos consejos y sugerencias que te pueden servir como pequeña guía de viaje. Aunque el punto de partida de estas rutas, generalmente es desde Valladolid, las mismas se pueden adaptar fácilmente cuando tengan otra Ciudad de origen. Espero que este blog, pueda ser de vuestro interés e utilidad. Jose Maria Vicente

Burgo de Osma, historia y relajación

 

Salimos de Valladolid por la N-122 en dirección a Burgo de Osma, de donde nos separan 151 Km.

Durante el trayecto realizamos una breve parada en San Esteban de Gormaz. Localidad en donde se localizan dos magnificas iglesias: San Miguel Arcángel, que destaca por su pórtico con siete arcadas con arcos de medio punto y que está considerada una de las galerías porticadas románicas más antigua de España. En uno de los canecillos del alero, el situado sobre el arco que sirve de entrada al templo, observamos un monje con un libro abierto, en donde puede leerse una fecha: MCXVIIII, es decir el año 1081, época de la que data la iglesia.

La iglesia de Santa María de Rivero, también románica, no la pudimos visitar por encontrarse cerrada, solo fue posible los exteriores. Aberga en su interior a la Virgen del Rivero, patrona de la localidad.

Continuamos el camino hasta llegar a El Burgo de Osma, bello pueblo castellano capital de la Comarca del Burgo, que aglutina numerosos pueblos que representan un claro ejemplo de la España “vaciada”. En realidad, se trata de dos localidades: El Burgo de Osma y Ciudad de Osma, la primera tiene su origen con la construcción de la Catedral, una de las sedes episcopales más antiguas de España, que data del siglo VI; la segunda, íntimamente ligada al Castillo y al poder nobiliario.

 

Nuestro primer destino es el Hotel Castilla Termal Burgo de Osma, lugar en donde nos alojamos. El hotel ocupa un magnífico edificio renacentista, que albergaba en su día la antigua Universidad de Santa Catalina, construida gracias al patrocinio del Obispo Acosta. Posee una bonita fachada plateresca en donde podemos ver la figura de Santa Catalina y varios escudos de mecenas, entre los que se encuentra el de Felipe II. En su interior, destacar el magnífico patio cubierto por un techo acristalado, en donde nos llamó la atención las gárgolas, más propias del gótico que del renacimiento. En el suelo del patio, gracias a una cúpula acristalada, podemos ver la zona termal.

Comenzamos la visita por el casco histórico partiendo del hotel, cruzando la calle que atraviesa la carretera N-122 para en apenas unos metros, acceder al centro histórico, concretamente a la Calle Mayor, porticada en una parte de su trazado con columnas de madera o piedra que sostienen las casas típicas de la época medieval.

 

Lo primero que nos encontramos es la Plaza Mayor, una bonita plaza castellana que alberga dos grandes edificios: El Hospital de San Agustín y justo enfrente, el Ayuntamiento. La plaza, fue construida a finales del siglo XVII, en virtud de un acuerdo por el que se cedía el antiguo Ayuntamiento para formar parte de la Catedral. El Hospital de San Agustín, edificio barroco del siglo XVIII, posee una fachada en piedra flanqueada por dos imponentes torres. (En su interioren se sitúa la Oficina de Turismo y puede verse un retablo de la primitiva iglesia).

Continuamos nuestro recorrido por la calle Mayor, dejando a la derecha la Catedral (cuya visita realizaremos por la tarde), hasta llegar al Convento del Carmen, que data del siglo XVII; en su fachada destaca el ladrillo y una imagen de la Virgen del Carmen.

 

Retomamos de nuevo la calle Mayor y hacemos una parada en Mesón “Círculo Católico” (Mayor 46), un bar que te echa un poco para atrás por su decoración anticuada, pero en donde bordan la preparación de los típicos “torreznos” sorianos (Panceta de cerdo frita), que destacan por su crujiente corteza y lo jugoso del interior. Justo enfrente se encuentra Bar “Arévacos” (Mayor 49), otro de los locales que no debes perderte y que compiten por servir el mejor torrezno de la zona.

Llegada la hora de comer, nos dirigirnos al Restaurante “La Dehesa de Osma” (Real 92). Local que destaca por la calidad y preparación de sus platos, junto a la atención de su personal. Resaltar de lo que comimos: la tosta micológica, el rabo de toro guisado y la crema catalana. El único inconveniente es encontrarse un poco alejado de la zona centro, por lo demás, totalmente recomendable.

 

Nos dirigimos de nuevo a la calle Mayor, hasta llegar a la Plaza de la Catedral. En el centro de la plaza podemos ver la estatua de Pedro de Osma o Pedro de Borges, monje cluniacense francés al que se le confió la diócesis de Osma de 1.101 a 1.109, quien mandó erigir la Catedral de el Burgo de Osma, que en la actualidad comparte sede episcopal con la Concatedral de San Pedro en Soria. La Catedral de Santa María de la Asunción, es una construcción de origen románico, de cuya época solo conserva algunas zonas del claustro o la sala Capitular. Además de la monumentalidad del conjunto, es de destacar la magnífica portada principal gótica y la majestuosa torre barroca de 70 metros de altura. 

De su interior, resaltar el retablo mayor dedicado a la vida de la Virgen, obra de Juan de Juni, el púlpito gótico de mármol y en la Sala Capitular, el sepulcro de San Pedro de Osma, del siglo XIII, una autentica joya en piedra caliza policromada, obra maestra del arte funerario. 

 

Una capilla de gran interés es la de San Pedro, construida encima de la Sala Capitular y a la que se accede por una escalera de cierta similitud a la escalera Dorada de la Catedral de Burgos. En el siglo XVIII, en el lugar en donde se encontraba el antiguo Ayuntamiento, se construyó la nueva Sacristía y la Capilla de Palafox, en donde son de resaltar las pinturas de la bóveda, obra de Juan de Villanueva. En el Archivo Catedralicio, situado en salas dispuestas alrededor del claustro, encontramos una interesante coleccion de escultura, pintura y orfebreria, junto a valiosos códices, entre los que destaca el conocido como "El Beato", que data de 1080. No quiero dejar de mencionar el Cristo de los Milagros, una auténtica joya del siglo XI. El horario para visitar el interior de la Catedral, es de 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 18:00, salvo lunes que está cerrada. La visita cuesta 2,5 euros).


Salimos de la Plaza de la Catedral por la Puerta de San Miguel, la única que ha llegado a nuestros días del recinto amurallado, lo que nos permite acceder al Puente de La Matilla o Puente Viejo sobre el Río Ucero. Desde esta zona, se pueden sacar las mejores fotos del Burgo con la Catedral como fondo. Junto a la orilla del río, se conserva un tramo del lienzo de la muralla.

En el camino de vuelta al Hotel, una breve parada en el Real Hospicio, construido por el Rey Carlos III. Se trata de una sobria construcción organizada en torno a dos patios con una fachada de 85 metros y nada menos que 365 ventanas, una por cada día del año.

 

Para finalizar la jornada, disfrutamos de una relajante estancia en el balneario del Hotel, que dispone de aguas mineromedicinales que emanan del manantial de Santa Catalina. Aconsejo no perderte el circuito de contrastes, cuyo recinto se encuentra inspirado en la Ermita mozárabe “San Baudelio”. ¡una experiencia totalmente recomendable ¡

Para cenar en plan informal nos acercamos hasta la Cervecería “Alquimia de Arevaka” (Plaza Santo Domingo, 17). Los torreznos muy buenos y las croquetas de queso azul y bacalao, espectaculares. Si eres amante de la cerveza artesanal, no dejes de probarla. 

A la mañana siguiente, antes de abandonar Burgo de Osma, nos acercarnos hasta el Puente Romano sobre el río Ucero (construcción que se remonta a dicha época, pero rehecho casi por completo posteriormente). De paso sólo peatonal, se obtienen una de las mejores vistas del Castillo de Osma. Esta fortaleza medieval datada en el siglo X, conserva parte de los muros del recinto principal, junto con su torre de homenaje y restos de otras torres. En la margen derecha del río, se encuentra la Iglesia de Santa Cristina de Osma, con una interesante portada renacentista y en cuyo interior guardan las reliquias de la Santa, así como una interesante pila románica.

 

Ponemos rumbo a Berlanga de Duero, de donde nos separan 24 Km. La villa conserva aún el esplendor del pasado con un patrimonio monumental envidiable, donde muchos de los edificios se realizaron bajo la influencia de los Tovar, señores de Berlanga. Entre sus vecinos más ilustres se encuentra Fray Tomás de Berlanga, monje dominico descubridor de las Islas Galápagos (Ecuador) y obispo de Panamá. Como curiosidad, indicar que la Villa tuvo como primer alcalde al Cid “Campeador”, señorío concedido por Alfonso VI como pago a sus servicios.

 

Llegados a Berlanga, dejamos nuestro coche en un aparcamiento habilitado en la entrada del pueblo. Lo primero que vemos es una llamativa picota o rollo (poste con una doble función: penal y jurisdiccional, marcando los límites de los territorios), que destaca por las cuatro cabezas de león en lo alto del pilar, rematado por un pináculo. A poca distancia se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, pequeño templo que data del siglo XVI.

 

Nos adentramos al casco histórico por la Puerta de Aguilera, una de las tres puertas que tenía el recinto amurallado en su momento, en donde es de resaltar la gran concha de peregrino en lo alto del arco. Descendemos por una calle rodeada de soportales y columnas de madera que nos lleva hasta la Plaza Mayor, una plaza porticada típicamente castellana. Dejamos la Plaza y nos encaminamos por la calle Real, donde podemos ver algunas casas blasonadas que demuestran el pasado señorial que la villa mantuvo durante siglos, junto a típicas casas de adobe con entramados de madera. Según bajamos por la calle Real, a la altura de la Plaza del Mercado nos desviamos a la izquierda por la calle las Monjas, lugar en donde se sitúa el Convento de las Concepcionistas, en donde es de resaltar el bello tímpano románico. Deshacemos el camino andado hasta la Plaza del Mercado, lugar que se encuentra presidido por la estatua de Fray Tomas de Berlanga, en cuya base podemos ver unas tortugas y un caimán. 

En la misma plaza, podemos ver los restos del Palacio renacentista de los Marqueses de Berlanga, destruido por las tropas francesas durante la guerra de Independencia y del que solo queda en pie la fachada y una torre, lugar este donde se sitúa la Oficina de Turismo. Desde este punto, iniciamos la subida al Castillo de Tovar, emplazado en lo alto de un cerro, lo que constituía en su momento un lugar difícil acceso en la que el río Escalote ejercía de foso natural. La existencia de una pequeña fortaleza se remonta a mediados del siglo X, siendo en el siglo XV, cuando Luis de Tovar la modificará y ampliará. Conserva actualmente la torre del homenaje, las torres circulares y restos de la muralla, encontrándose en este momento en fase de rehabilitación, por lo que no pudimos acceder al interior, pero solo por las privilegiadas vistas que disfrutas desde lo alto, valió la pena subir.

Tras descender del castillo nos dirigimos a la Plaza de San Andrés, al objeto de visitar Colegiata de Nuestra Señora del Mercado. De construcción gótico-renacentista fue levantado por Juan de Rasines entre 1526 y 1530, es decir en tan solo cuatro años. Lo primero que vemos nada más entrar en el edificio es un enorme caimán negro colgado de la pared, que según cuenta la leyenda Fray Tomás se trajo de las islas Galápagos. Su interior con planta de salón, así llamado por tener la misma altura las tres naves, te sorprenderá con las 8 majestuosas columnas que hacen la división de las naves y que sustentan las bóvedas estrelladas. 

En el monumental retablo mayor de estilo churrigueresco, destacar las cuatro columnas salomónicas de gran tamaño (talladas en un solo tronco cada una) y el gran cuadro de la calle central dedicado a la Asunción de la Virgen, obra de A. Palomino. En el centro del altar del presbiterio se encuentra un “baldaquino” (especie de templete formado por cuatro columnas que sostienen una cúpula) que aloja la talla de la Virgen del Mercado (siglo XIII), patrona de la localidad. Resaltar en el lado de la epístola la Capilla del Cristo, donde se encuentra la tumba de Fray Tomas de Berlanga y en donde podemos ver un Cristo en la Cruz (Siglo XVI) y un Yacente de la escuela de Gregorio Fernández. Justo enfrente de esta ultima capilla, en el lado del evangelio, nos detenemos en la Capilla de los Bravo Laguna, que aloja una sepultura doble en alabastro de los dos hermanos que dan nombre a la capilla: Obispo de Coria y alcalde de Atienza.

Resaltar también de esta ultima capilla el retablo gótico, con dos bellas tallas de la Piedad y la Virgen con el Niño. No quiero dejar de mencionar el órgano de 1634 y el coro, situado en el centro de la nave, con una reja de separación en madera, con dos bellos pulpitos adosados a la misma.

 

Parada para comer en Casa Vallecas. Casa fundada en 1953 como cantina y tienda de alimentación, se encuentra ubicada en una antigua casa palacio del siglo XV. Raciones escasas, cocinado normal y precios caros.

 

Terminada la comida nos desplazamos 8 Km hasta Casillas de Berlanga, al objeto de visitar Ermita de San Baudelio, una de las ermitas mozárabes mejor conservadas de España y una de las joyas que no debes de perderte. (Para llegar desde Berlanga debemos tomar la SO-152 y una vez pasado Casillas de Berlanga, poco antes de llegar a Caltojar, encontramos el desvío que nos conduce a la ermita). Sus pinturas murales fueron víctimas de un expolio que acabó con algunas de ellas expuestas en el Museo Metropolitano de Nueva York. Otras pinturas fueron recuperadas por España y se pueden ver en el Museo del Prado. Aun asi en la propia ermita, se mantienen algunas de las que no se llevaron y son realmente impresionantes. En el centro de su única nave se alza una columna de donde parten los ocho arcos de herradura que conforman la bóveda en forma de hojas de palmera, elemento este muy utilizado en las formas arquitectónicas islámicas. En Berlanga existe un Centro de Interpretación donde puedes ver una recreación de las pinturas murales de la Ermita en su totalidad.



Ponemos fin a esta interesante ruta e iniciamos el camino de vuelta a Valladolid.

Otras sugerencias y curiosidades.

 

* Saliendo del Hotel Castilla Termal Burgo de Osma, a mano izquierda se encuentra la centenaria Plaza de toros, un edificio de estilo mudéjar que posee la originalidad de tener 24 lados en su fachada exterior. Justo al lado de la plaza, se situa el Restaurante "Tinto y Leña", con comida y servicio de calidad a buen precio.

 

* A 16 Km. del Burgo de Osma se encuentra el conjunto paisajístico del Parque Natural del Cañón de rio Lobos. Para llegar debemos ir hasta la localidad de Ucero, después hay dos opciones: parar en un primer parking (gratuito) y hacer un recorrido de 3,5 Km a pie hasta la Ermita de San Bartolomé o seguir hasta un segundo parking (coste 4 €/ vehículo, que también da derecho a visitar la casa del Parque), realizando de esta manera un recorrido de 1 Km. hasta la Ermita, un fascinante templo románico del silo XIII vinculado a la orden de los templarios.

 

* Entre las maravillas gastronómicas de estas tierras, a parte de los derivados del cerdo, se encuentra la “mantequilla soriana”: dulce (color hueso, sabor dulce intenso, persitencia final moderada y larga), salada (color hueso marfil, sabor salado intenso, persistencia final breve) o natural (color marfil pajizo, sabor acido muy ligero, persistencia final moderada), que ostenta la categoria de Denominacion de Origen Protegida. También son típicos en la zona los “harinados”, unos bollos de masa que tienen la particularidad de ser triangulares, aunque los puedes encontrar en otros formatos. En este viaje, nos decantamos por comprar mantequilla "natural"  y un original chocolate con torreznos, "Chocorrezno". (La verdad que novedoso, pero nada del otro mundo).

* Si dispones de más tiempo puedes completar el viaje por la zona, visitando Calatañazor, de donde nos separan 28 Km. Se trata de una localidad de arquitectura medieval y calles empedradas, con una historia muy ligada Al Mansur, caudillo musulmán conocido por los cristianos como Almanzor, cuyo reguero de victorias sirvió para frenar el avance de los reinos cristianos, justo hasta llegar por estas tierras donde se produjo su primera derrota bélica, de ahí el dicho “En Calatañazor Almanzor perdió el tambor”. Cerca, en Muriel de la Fuente se encuentra el sabinar de Calatañazor, uno de los sabinares más espesos del mundo donde podemos contemplar ejemplares con más de 20 metros de altura y dos metros de perímetro. No lejos, se encuentra la Fuentona de Muriel, un espacio natural declarado Monumento Natural. También merece la pena visitar Almazán, que cuenta con una preciosa plaza mayor, donde destaca la Iglesia de San Miguel, una de las joyas del románico soriano y el Palacio de los Hurtado de Mendoza, que recuerda el esplendor de épocas pasadas. Es además, un pueblo con una gran tradición pastelera, un ejemplo de ello es la centenaria Confitería “Almarza” ubicada en un edificio adosado a uno de los “cubos” cilíndricos que componen la denominada Puerta de la Villa de la muralla.

 

Jose Maria Vicente


 

 

 

 

 

Embalse de las Vencías por Fuentidueña, Segovia


Entre las localidades segovianas de Fuentidueña y San Miguel de Bernuy, el rio Duratón ha excavado un profundo cañón que llega en alguno de los puntos a los 100 metros de altura, llenando con sus aguas del Embalse de las Vencías, formando parte del Parque Natural de las Hoces del rio Duraton.

 

Salimos de Valladolid en dirección a la localidad de Fuentidueña, de donde nos separan 93 Km.

 

La primera parada es en Fuentidueña, una villa cargada de historia, donde se asentaron en la antigüedad diferentes pueblos como los vacceos, romanos o visigodos. En la parte alta del pueblo, junto al antiguo recinto amurallado, se sitúa la Iglesia de San Martin de la que solo se conservan las ruinas y una necrópolis con cerca de 200 sepulturas antropomorfas talladas en la roca. 

La cabecera del templo se encuentra desde 1957 en el Museo de los Claustros o The Cloisters, una serie de claustros medievales europeos, principalmente de Abadías francesas, traídos piedra sobre piedra a Nueva York, y reconstruidos en el parque de Fort Tyron, en el límite entre Harlem y el Bronx. La marcha del ábside de San Martin fue autorizada en su día como prestamo, con la condicion de la compra de 6 pinturas del ábside de la iglesia de San Baudilio de Berlanga de Duero, para su cesion al Museo del Prado.

 

Nos detenemos ahora en la Iglesia de San Miguel, un templo románico que data del siglo XIII. En su exterior se puede contemplar la galeria porticada adosada al templo en el lado del Evangelio, con siete arcos sobre columnas geminadas o dobles, en los que sus capiteles tienen decoracion vegetal.

En su interior, sorprende la altura de sus bóvedas y los magníficos capiteles de gran variedad temática, presidiendo el presbiterio se encuentra la talla de San Miguel Arcángel (1583). De los capiteles, resaltar la escena del pesaje de las almas, que podemos ver en una columna anterior a la portada del muro norte, donde observamos un par de diablos que tratan de desestabilizar la balanza para llevarse sus almas. Este tema es conocido como “Psicotasis”, utilizado frecuentemente en las antiguas culturas, para referirse al acto de la valoración del alma mediante su pesaje. Otro elemento de interés es la portada románica situada a los pies del templo, con tres arquivoltas y dos columnas a cada lado. No dejes de observar el repertorio de canecillos situados en la girola, uno de ellos especialmente llamativo por su contenido erótico.

En la Plaza de la villa encontramos el Ayuntamiento, ubicado en un antiguo Palacio utilizado durante el reinado de Doña Urraca y Alfonso El Batallador y junto a él, podemos ver la Casa de la Comunidad de Villa y Tierra, antigua cárcel del alfoz de Fuentidueña, que se encuentra adosada a la antigua muralla, de la solo se conservan algunas de sus puertas y que es el lugar donde actualmente se reúnen los representantes de los veintiún pueblos que integran la Comunidad de Villa y Tierra. Otro Palacio lo podemos ver en la Plaza del Palacio, a la que da nombre, construido a mediados del siglo XV, fue residencia de D. Pedro de Luna hijo este de D. Álvaro de Luna Condestable de Castilla y Valido del rey Juan II. La Capilla del Pilar o de los Condes de Montijo, levantada junto a este último Palacio, fue erigida a instancia del Conde.

En la parte baja de la villa, cerca del puente, en la margen izquierda del río Duratón se localiza la iglesia  de Santa María la Mayor Templo romanico en sus origenes, se modifico en el siglo XVI, adquiriendo el aspecto actual.


Terminada la interesante visita cultural por Fuentidueña, nos dirigimos al Embalse de las Vencías. Situado en el paraje denominado La Serranilla, un magnífico entorno natural perfecto para la realización de turismo activo. Para llegar, tomamos la carretera SG-V-2425 en dirección San Miguel de Bernuy y cuando llegamos al cruce de Valles de Fuentidueña, sale un desvío a la izquierda que nos lleva directamente al embalse, eso sí por un camino de tierra bastante pedregoso.

Llegados al embalse, nos quedamos en el “Chringuinto El Duranguito”, un área recreativa junto a la orilla del embalse que reúne todos los elementos para el disfrute de una buena jornada en el entorno de una pequeña playa, perfecta para el baño o para la práctica del piragüismo. Para la comida, como no sabíamos la posibilidad de comer en esta zona, nos hizo ser previsores y traerlo preparado, aunque lo pudimos complementar con una sabrosa paella del chiringuito. Terminada la comida, disfrutamos de un interesante paseo en kayak (Las piraguas o kayak se pueden alquilar en el mismo chiringuito), navegando por el profundo cañón, lo que te permite observar el majestuoso vuelo de los buitres leonados. 

A última hora de la tarde, se puede contemplar como las verdes aguas del Duratón se tornan en dorado, pudiendo ser el motivo del nombre del río que desemboca en el Duero. Recomiendo la visita entre semana, ya que dispones de más tranquilidad que en fin de semana. No quiero dejar de comentar la ausencia casi total de cobertura para móviles en toda esta zona.


 

Fin de esta interesante ruta y vuelta a Valladolid.

 

Otras sugerencias y curiosidades.

 

* A tan solo 8 Km de Fuentidueña se encuentra Sacramenia, localidad en donde hemos estado varias veces, especialmente para saborear su afamado lechazo. En su paisaje contrasta la sequedad y dureza de los páramos con la vega que se sitúa en torno al rio. Te llamara la atención la gran cantidad de bodegas excavadas en la ladera.  Entre sus edificios singulares destacan las iglesias románicas de San Martín de Tours, que conserva de dicha época una pila bautismal y el ábside y la de Santa Marina, en donde son de destacar las pinturas medievales del retablo de los siglos XV-XVI.

 

* Otro aspecto importante de esta localidad es su gastronomía, en donde su plato estrella es su inigualable asado de lechazo, al que se acompaña de pan de pueblo y se riega con vinos la D.O. Vinos de Valtiendas. Dos buenas recomendaciones para comer: Asador Garci y Restaurante Maribel, este último tiene otro restaurante en Segovia, donde  se come igualmente bien.

 

* A dos Km. de Sacramenia se encuentra el Monasterio de Santa María la Real que data del siglo XII y perteneció a la orden Cisterciense. Con la “Desamortización de Mendizábal (1836) pasó a manos privadas y en 1925 el Claustro, la sala capitular y el refectorio fueron adquiridos por un magnate de la prensa americana, que los trasladó a Estados Unidos, piedra a piedra, para ser reconstruido como lugar de celebración de bodas, llamado Monasterio de San Bernardo de Claraval o Iglesia de St. Bernard de Clairvaux, en Miami. Lo único que se conserva hoy día del Monasterio es su iglesia, en donde es de resaltar el magnífico rosetón de doce radios de su fachada. (Visitas Miércoles: de 10.00 a 13.00 h. Teléfono: 656 370 261).

 

* En Fuentidueña, nada más pasar el puente de origen medieval, aunque de construccion mas moderna, si giramos a la izquierda por un estrecho camino de tierra paralelo al rio, tenemos otra opción para llegar al Embalse de Vencias. (Particularmente después de haber utilizado esta última opción y la comentada inicialmente, recomiendo la primera). En este entorno del puente, dispones de un área de descaso con zona de baño y chiringuito. 

Jose Maria Vicente


 

 

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