martes, 30 de abril de 2019


Toledo, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986, es la “Ciudad de las Tres Culturas”, en donde convivieron durante siglos, cristianos, judíos y musulmanes, dejando sus huellas en la arquitectura que  podemos admirar en nuestros días. Es también conocida como "La ciudad imperial", por haber sido  sede de la corte de Carlos I, hasta que en 1561, Felipe II la traslada a Madrid. En las numerosas iglesias o museos que puedes visitar a lo largo de la ciudad, encontraras paz y mucho arte, del que quiero destacar un nombre propio: Doménikos Theotokópoulos, más conocido como El Greco

Salimos de Valladolid vía AVE en dirección a Madrid (60 minutos), para continuar viaje también en AVE desde la misma Estación de Atocha a Toledo (30 minutos de recorrido). La centenaria Estación de Ferrocarril a donde llegamos, es de una gran belleza y la antesala perfecta para entrar en el espíritu de esta gran ciudad. Al salir, encontrarás unas flechas en la calzada que te conducirán a la ciudad cruzando el río Tajo por el Puente de Alcántara, para continuar subiendo por unas escaleras mecánicas que te llevaran a la céntrica Plaza de Zocodover, punto neurálgico de la ciudad, en donde se entremezclan los turistas, con los habitantes del lugar. La otra forma más rápida de llegar al centro histórico, es coger en la misma Estación de Ferrocarril, uno de los autobuses de las líneas 92, 61 o 62, que te dejan en la Plaza de Zocodover. (En esta plaza, hay una Oficina de de Información Turística, que te puede servir de ayuda para planificar la visita).

A poca distancia de esta ultima Plaza, se encuentra el Alcázar (Calle de la Unión, s/n), nuestra primera parada. Situado en la parte mas alta de la ciudad, es una edificación de planta cuadrada, con torres en los ángulos y fachada principal de tres cuerpos, que sirvió como Palacio, a los reyes y emperadores que pasaron por Toledo. Los orígenes de esta construcción datan del Siglo X, sin embargo, el Alcázar fue destruido parcialmente durante la Guerra Civil española, tras lo que se comenzó una laboriosa reconstrucción que terminó a finales de los 70. En este gran Palacio, se encuentra el Museo del Ejército, dedicado a exposición permanente, en donde puedes recorrer trece salas temáticas, en las que se encuentran secciones monográficas dedicadas a la uniformidad del Ejército, condecoraciones, banderas, armas blancas o armas de fuego y otras ocho salas en las que se presenta un recorrido cronológico de la Historia militar de España.  Fuera de la visita de las grandes salas, puedes pasar por  espacios muy singulares, entre los que podemos resaltar: el patio de Carlos V, la Capilla Imperial o el despacho del coronel Moscardó. (Horario: 10:00 a 17:00 horas, domingos gratis).
Dejo esta breve descripción para que sirva de ayuda, nosotros no lo visitamos en esta ocasión, dado que lo hicimos en otra reciente visita.
Terminado el recorrido por los exteriores del Alcázar, nos dirigimos hasta la parte alta de la Cuesta de Carlos V, para acceder por una pequeña puerta a la Biblioteca de Castilla-La Mancha, con más de 380.000 volúmenes en su interior. Subiendo por un ascensor hasta la última planta, recomiendo una parada en la cafetería de la Biblioteca para tomar un café y observar las maravillosas vistas panorámicas que desde allí puedes disfrutar.
Caminado por la Calle Santa Fe, llegamos hasta nuestro siguiente destino, el Museo Santa Cruz. (Se encuentra justo a la salida de los ascensores que suben hasta la parte alta de la ciudad). Creado en 1961 en el lugar en donde se encontraba el antiguo Hospital de Santa Cruz, del que debe su nombre, se construyó a inicios del siglo XVI por iniciativa del Cardenal Mendoza. Solo con contemplar la maravillosa fachada plateresca de Alonso de Covarrubias, nos da una idea de lo que nos aguarda en el interior del edificio. 
El patio y la escalera que conduce al piso superior del patio, esta considerada como una de las mejores del Renacimiento en España, obra también de Covarrubias, vale la pena observarla con detenimiento ¡realmente espectacular¡ 
Las piezas arqueológicas se distribuyen alrededor de las galerías bajas del claustro, destacando entre ellas el “Mosaico romano de las Cuatro Estaciones”. 
El Museo reviste gran interés por la calidad de las obras expuestas. En la planta baja, son dignos de mención: bellos tapices flamencos y el pendón de la batalla de Lepanto. En el primer piso, dentro de la sección de Bellas Artes, encontramos varias obras de El Greco, entre las que son de resaltar: “La Verónica con la Santa Faz” y “La Inmaculada Concepción”, junto a otras obras maestras de la pintura española y europea de la época. Para los amantes de la cerámica, es un lujo visitar en el primer piso las maravillosas piezas de la Colección Carranza, un auténtico tesoro. (Horario visitas: De lunes a sábado de 10:00 a 17:45 horas y domingos de 10:00 a 14:00 horas.  Gratuito: Los miércoles a partir de las 16:00 horas hasta el cierre del Museo y los domingos).

Parada para comer en Alfileritos 24, restaurante moderno que toma su nombre de la calle y numero del portal en donde se ubica. Se encuentra instalado en un edificio antiguo, totalmente restaurado, en los pisos superiores, con un patio alrededor se ubican las mesas del restaurante. Buen servicio, comida normalita y precios caros, no repetiré. 

La calle Alfileritos donde nos encontramos debe su nombre a la hornacina que hay en los exteriores de la Iglesia de San Nicolas y que cobija la imagen de la Virgen. En su interior, algunas jovenes acostumbran a depositar un alfiler para que les salga novio. Según cuenta la leyenda, a raíz que Don Garcia ,enrolado en las campañas de ultramar, su novia acudía todos los días a esta hornacina para pedir suerte para su prometido. Era frecuente que la joven se quedara dormida, por lo que ordeno a su ama que la pinchase con un alfiler para ser despertada. El final feliz de esta historia es el regreso sano y salvo del militar, lo que dio lugar  a la costumbre de depositar alfileres en la hornacina.
Terminada la comida, nos dirigimos hasta la plaza de San Román, en donde podemos ver la estatua del insigne poeta toledano, Garcilaso de la Vega y la Iglesia de San Román, actual sede del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda. Se trata de una antigua iglesia visigótica, convertida en el siglo X en mezquita, para posteriormente, en el siglo XII, pasar a iglesia cristiana. El interior consta de tres naves separadas por arcos de herradura, posee un destacado retablo mayor y bellas pinturas murales. 
Merece la pena subir a la torre y observar una hermosa panorámica de la ciudad. En el Museo visigodo que se encuentra en su interior, se expone un interesantísimo catálogo de piezas visigodas, entre las que quiero resaltar una reproducción de la coronas votivas de Recesvinto, encontradas en el yacimiento de Guarrazar. (Las coronas originales se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid). Horarios visita: Lunes: Cerrado. De martes a sábado de 10:00  a 14:30 horas y de 16:00 a 18:30 horas. Domingos de 10:00  a 14:30 horas, gratis.
En las proximidades de esta última plaza, se encuentra nuestro próximo destino, la Iglesia San Idelfonso (Plaza Padre Juan de Mariana). Merece la pena acercarse a esta iglesia Jesuita, para admirar su soberbia fachada retablo de estilo barroco y por subir a lo alto de las torres, cuyas escaleras no son nada recomendables para los que tengan vértigo, pero desde donde puedes contemplar unas impresionantes vistas panorámicas de la ciudad y de manera especial poder observar la grandiosidad de la Catedral. (Monumento incluido en la visita con la pulsera turística).

Paseando por las encantadoras calles adoquinadas de Toledo, llegamos a la calle Santo Tome, situada en plena judería. En el numero 3 de esta calle, es donde se encuentra el Obrador Santo Tome, en funcionamiento desde 1856, que se distingue por la cuidada elaboración artesanal de los “mazapanes”, (dulce a base de almendra, azúcar, miel y huevos, que dejaron en estas tierras los musulmanes), para lo que utilizan únicamente ingredientes naturales y de primera calidad. (También, tienen otra pastelería con mucho encanto en la plaza Zocodover). Los mazapanes son más caros que otros sitios en Toledo, pero la calidad es excepcional. y además, destaca la presentación, te los envuelven como si fueran regalos. 
En esta misma calle, en el numero 27, se encuentra el Convento de San Antonio de Padua, donde las religiosas franciscanas, elaboran artesanalmente pastas de almendra, manchegos o los corazones de San Antonio y sobre todo, destacar sus anguilas de mazapán (compuesta de pasta de mazapán con rellenos de yema y cabello de Ángel confitados).

El Hotel "Santa Isabel", es el elegido para nuestra estancia en Toledo (Calle Santa Isabel, 24). Se trata de un Hotel con encanto, que ocupa un edificio restaurado del siglo XV, a un paso de la Catedral y que con sus dos estrellas, es mucho mejor que bastantes hoteles de muchas más estrellas. No dejes de subir a la terraza del piso superior, donde disfrutaras de una bella panorámica de la Catedral y otras zonas de la ciudad. ¡Sin duda, lo recomiendo¡
Dedicaremos este segundo día, a recorrer los monumentos más significativos de las tres culturas que en su momento convivieron en la ciudad: musulmana, cristiana y judía.

El primero de los monumentos a visitar es Mezquita del Cristo de la Luz, situada muy cerca de la mudéjar Puerta del Sol. Construida por los árabes en el año 999 sobre los restos de un templo visigodo, tras la reconquista en el siglo XII, se transformo en iglesia mudéjar, siendo el monumento más antiguo que hoy día se conserva en Toledo. De su interior, destacar los frescos situados en el ábside. Como curiosidad, delante de la puerta de acceso, si te fijas en el suelo hay un adoquín blanco, que marca el lugar donde se postró el caballo de Alfonso VI cuando entró a la ciudad tras su reconquista. Cuenta la leyenda que cuando las tropas musulmanas conquistaron Toledo, los cristianos escondieron en el suelo de esta mezquita un Cristo con una lámpara encendida, cuando Alfonso VI tomo la ciudad y entro en ella a caballo, el animal clavó la rodilla justo delante de la mezquita, negándose a avanzar y al excavar en el lugar donde el caballo se había parado, encontraron la imagen del Cristo con su lamparilla de aceite, aún alumbrando después de 300 años, de ahí el nombre con el que se conoce esta Mezquita. 
Las vistas desde su jardín con la Puerta del Sol al lado derecho y la Puerta de la Bisagra de frente, merecen la pena ser fotografiadas. (Esta última puerta, es la más emblemática de la ciudad y en ella destaca el gran escudo de Carlos V, con su inconfundible águila bicéfala). Monumento incluido en la visita con la pulsera turística.
Nos dirigimos ahora a visitar la Catedral, uno de los templos más ricos de la cristiandad después de San Pedro en el Vaticano. Por sus dimensiones: mide 120 metros de largo por 60 metros de ancho, compuesta por 5 naves, sostenida por 88 columnas y 72 bóvedas, se trata de la segunda catedral gótica de España, tras la catedral de Sevilla y en la actualidad tiene el reconocimiento de Catedral Primada de España. Comenzó a construirse en el siglo XIII, al igual que la Catedral de Burgos, prolongándose las obras hasta el siglo XV. De su exterior, destacar la Puerta del Reloj, situada en el lado izquierdo, la más antigua del templo catedralicio, inspirada a la correspondiente puerta de la catedral parisina de Notre Dame, como curiosidad, sobre la puerta podemos ver uno de los pocos relojes de una sola manilla que existen en el mundo y la Puerta de los Leones, en el lateral derecho, con una bella combinación de esculturas góticas y barrocas.

Del interior, quiero resaltar: el majestuoso retablo de la Capilla Mayor, con escenas de la vida de Jesús y en donde también se encuentra el hermoso sepulcro del Cardenal Mendoza; la magnífica sillería del coro, realizada en madera la parte baja y la parte alta, en alabastro, cuyo lado izquierdo se debe a Alonso Berruguete; detrás de altar mayor, en la girola , podemos admirar la obra más famosa del maestro escultor Narciso Tome, “el Transparente”, realizada en mármol, jaspe y bronces.
La Sala capitular, que se cubre con un bello artesonado mudéjar policromado, exhibe una serie de retratos de los arzobispos de Toledo; la Sacristíaun espacio de grandes proporciones (antesacristía, sala vestuario y sala de indumentaria), en donde destaca el grandioso fresco sobre la bóveda, obra de Lucas Jordán, que representa el descenso de la Virgen, con la imposición de la casulla a San Idelfonso y en donde podemos contemplar el autorretrato del autor en la última ventana del lado izquierdo.
Ya en el interior de la sacristía, podemos admirar una magnifica pinacoteca, con una interesante colección de obras del Greco, destacando “El Expolio”, situado al fondo, enmarcado en un retablo de mármol y bronce; también podemos admirar en este recinto obras de otros artistas de renombre, como: Tiziano (Papa Pablo III), Van Dyck (Sagrada Familia), Goya (El prendimiento), Pedro de Mena (San Francisco de Asís), Bellini (El entierro de Cristo) y en salas anexas, podemos ver bellas capas bordadas y hermoso tapices. 
Bajo la torre, en la capilla de San Juan, con un hermoso artesonado, se exponen numerosas piezas de orfebrería religiosa, en donde destaca sobre todas ellas la imponente “Custodia” de Enrique de Arfe, que data del siglo XVI, una torre de más de dos metros de altura y 180 Kg de peso, construida  oro, plata y joyas preciosas, que cada año sale en procesión por las calles de Toledo en la festividad del Corpus Christi. 
Otros de los elementos destacables de la Catedral, son: El claustro, de una gran sobriedad; las vidrieras medievales, como las del rosetón del crucero, las de la capilla mayor o las del brazo norte del crucero que representan unas enormes figuras de santos y apóstoles. 
La Capilla Mozárabe, ubicada en el lado derecho nada más pasar la puerta principal, se encuentra alojada en el interior del arranque de una torre que nunca se construyó y en donde destaca la rejería que da acceso a la capilla, junto a la gran belleza de la cúpula de ocho paños, realizada por el hijo de El Greco. 
Subir a la torre merece la pena por las vistas y porque ves el claustro alto, que no se incluye en la entrada normal, además puedes ver de cerca la "Campana Gorda", la tercera más grande de Europa, con más de 17 toneladas de peso. Creo que es uno de los monumentos que más compensa el precio de la entrada, que incluye un audio guía que te hará mucho más amena e interesante la visita. (De lunes a sábado de 10 a 18,30 horas).

Un alto en el camino y parada para comer en Restaurante "La Malquerida", local bien situado pues se encuentra a escasos cien metros de la Catedral. Se puede comer de menú o a base de tapas, de las que recomiendo: tosta de cecina con mango y romero, tosta de picadillo de ciervo y una insuperable tarta de zanahorias. Buen servicio y buena relación calidad-precio.

Tras la comida, caminamos hacia la calle Santo Tomé, para llegar a nuestro próximo destino: Iglesia Santo Tome, otra de las visitas imprescindibles, no tanto por el interés arquitectónico del edificio, sino porque en su interior puedes disfrutar de la gran obra maestra de El Greco, “El entierro del Conde de Orgaz”. Se trata de una obra de grandes dimensiones (4,8 x 3,6 metros), que ocupa toda una pared de la iglesia.  El cuadro representa el milagro en el que según la tradición, San Esteban y San Agustín bajaron del Cielo, para personalmente enterrar a Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de la villa de Orgaz, en la iglesia de Santo Tomé, como premio por una vida ejemplar. El pintor cretense, incorpora a la zona superior del cuadro la representación del Juicio Final y la aceptación en el Cielo del alma del Conde e introdujo también en la parte inferior los retratos de algunos invitados especiales, como el mismo pintor, su hijo o Cervantes. (Monumento incluido en la visita con la pulsera turística).
Caminando por la calle San Juan de Dios, llegamos a la Sinagoga del Tránsito, situada en pleno barrio judío toledano. Data del siglo XIV y está considerada la sinagoga mejor conservada de España. De su interior, destacar la gran sala de oraciones, con imponentes muros de yesería de estilo mudéjar y los numerosos arcos situados en la parte superior de los muros, sin olvidar el bello artesonado del techo. 
Actualmente, alberga el Museo Sefardí, que nos ofrece un recorrido por la vida del pueblo judío y en donde podemos contemplar desde trajes, libros o tumbas, muchos de ellos cedidos por los sefarditas (judíos descendientes de los que fueron expulsados por los Reyes católicos en 1492). La entrada para visitar tanto la sinagoga, como el museo es de 3 euros.

Junto a la Sinagoga del Tránsito, se encuentra la Casa Museo del Greco, que dejamos para visitar en otra ocasión. Si continuamos caminando por la Travesía de la Judería, llegaremos a la otra Sinagoga, recuerdo de la presencia judía en Toledo, la Sinagoga de Santa María la Blanca. Dado que cierran a las 17,45 horas, dejamos la visita para mañana.

Nos dirigimos a la Plaza Santa Eulalia 1, lugar en donde se encuentra los Baños árabes “Medina Mudéjar, para después de dos días de caminar y caminar, relajarnos en un ambiente cálido y acogedor. Se trata de unos antiguos baños del siglo XII que han sido restaurados, manteniendo  la esencia de lo que fueron en su época. Nosotros cogimos el pack que consistía en una hora de baño y 25 minutos de masaje (75 € la pareja). La hora en los baños, con tres piscinas de agua fría-templada-caliente, se nos pasó volando, además te ofrecen un té a la menta con pastas, todo muy rico. Los masajes, muy relajantes y el personal muy agradable. Hemos salido como nuevos.(Reservar en: 925 229314).
El anochecer toledano nos lo tomamos con tranquilidad, caminando hasta el Puente de San Martín o el de Alcántara, desde donde disfrutar de las maravillosas estampas de las montañas que rodean la ciudad y su río Tajo.

En este tercer día, tras el desayuno, asistimos a la misa por el antiguo Rito Hispano-Mozárabe, que se celebra diariamente a las 9:00 horas en la Catedral, dentro de la capilla del Corpus Christi, conocida por Capilla Mozárabe. (Mozárabes: cristianos que vivían en territorio musulmán de España) ¡Realmente interesante¡

Caminamos en dirección a la Sinagoga de Santa María la Blanca. Construida en el siglo XII, fue convertida en Iglesia en el siglo XV, siendo la Sinagoga Mayor de Toledo. Consta de cinco naves, separadas por arcos de herradura y pilares octogonales, destacando la bella decoración de los capiteles. Como curiosidad, te animo a buscar la única estrella de David que puedes encontrar en el interior de la Sinagoga (La estrella, símbolo del judaísmo, esta compuesta por dos triángulos equiláteros superpuestos, formando una estrella de 6 puntas o hexagrama): Se encuentra situada en el último de los discos decorativos a la derecha de la nave central. (Monumento incluido en la visita con la pulsera turística).
Abandonamos las sinagogas, para volver a la etapa cristiana, más en concreto a la época de los Reyes Católicos, para dirigirnos a uno de los monumentos más bellos de Toledo: El  Monasterio de San Juan de los Reyes (Calle de los Reyes Católicos, 17). La Reina Isabel, ordenó construir un lugar para que les sirviera de enterramiento a su fallecimiento, en principio iba a ser el mausoleo real, sin embargo, al conseguir arrebatar Granada a los musulmanes, consideraron que esta ciudad era mucho más apropiada, por lo que ordenaron construirle en la Capilla Real, junto a la Catedral granadina. Se trata de  un monasterio franciscano del Siglo XVII, construido en estilo gótico isabelino. De su interior, destacar el retablo mayor de la iglesia y la cúpula octogonal del crucero, de una gran belleza, así como el espectacular claustro de dos plantas, en donde las galerías superiores se cubren con un soberbio artesonado policromado. (Monumento incluido en la visita con la pulsera turística).
Parada para comer en Restaurante Museo Productos de Castilla la Mancha, El restaurante se encuentra ubicado entre la puerta del Cambrón y el Monasterio de San Juan de los Reyes. Comida de calidad y menú a buen precio. En este restaurante te dan la opción de probar unas cazuelitas con un poco de cada una de las especialidades de la casa, lo que te permite conocer mejor la gastronomía local. 

Para bajar la comida caminamos en dirección a la puerta de la Bisagra y a poca distancia de esta, llegamos al Hospital de Tavera. La lejanía con el casco viejo de la ciudad, hizo que se le apodara “el hospital de afuera”, puesto que en el interior de las murallas ya existía el Hospital de Santa Cruz, “el de dentro”. Construido en el siglo XVI, realizaba la doble función de hospital y panteón de su fundador. Destacar de los exteriores, la impresionante fachada con el típico almohadillado renacentista, en su interior, alberga  el Museo-Archivo de la Casa Ducal de Medinaceli, propietaria del edificio. Tras atravesar el atrio de entrada, se accede a los dos patios de doble altura, una de las obras maestras de Alonso de Covarrubias, para continuar el recorrido hacia la iglesia, en donde bajo la cúpula destaca la tumba del Cardenal Tavera, realizada por Alonso Berruguete en mármol de carrara y en donde es de resaltar el gran realismo con el que esta tallado el rostro del yacente Cardenal. En el lado derecho del retablo mayor, se expone el cuadro del “Bautismo de Cristo”, de El Greco,  que impresiona por las imágenes alargadas de sus personajes. En la Sacristía, podemos admirar varias obras del Greco, destacando la “Sagrada Familia”, en donde es de resaltar la gran belleza del rostro de la Virgen y la de “Cristo Resucitado”. El Museo alberga otras obras pictóricas de El Greco, Tintoretto, Zurbarán, o Carreño de Miranda, entre otros. 
Además, aloja en sus dependencias el edificio de la antigua farmacia del hospital, que  data del siglo XVII, una de las más antiguas de Europa, en donde son de destacar los tarros de cerámica de Talavera. (Horario: Lunes a sábado: de 10:00 a 14:30 horas y de 15:00 a 18:30 horas Domingos: de 10:00 a 14:30 horas. Sin duda, una visita recomendable, pero con un coste, que considero elevado.

Dejamos Toledo, poniendo rumbo a Valladolid y fin a esta interesante ruta.

Otras sugerencias y curiosidades.

* En Toledo hay que aprovechar bien el día, dado que la mayoría de monumentos y museos cierran entre las 17-18 horas, por lo que es preciso tenerlo en cuenta para poder conocer lo más importante de la riqueza monumental de la ciudad. Si tu visita coincide en domingo, alguno de los monumentos, tienen la entrada gratuita (Museo de Santa Cruz, Museo de los Concilios Visigodos, Taller del Moro, Museo del Ejército, el domingo de 10:00 a 14:30 horas. Museo del Greco y Sefardí  desde el sábado a las 14:00 hasta el domingo a su cierre a las 15:00 horas. Las Termas Romanas siempre son gratuitas). Otra buena idea, es adquirir la “pulsera turística” con la que puedes visitar 7 monumentos al precio de 10 €. Estos son los monumentos incluidos: Sinagoga Santa María la Blanca, Mezquita Cristo de la Luz, Iglesia de Santo Tome, Iglesia del Salvador, Iglesia de los Jesuitas, Monasterio de San Juan de los Reyes y el Colegio de Doncellas Nobles (La pulsera se adquiere en el primer monumento que visites).

* En la Plaza de Zocodover, aconsejo  subirte en el tren turístico, que hará que puedas disfrutar de la ciudad, pasando por las calles más céntricas y relevantes del casco histórico. A la mitad del recorrido realiza una parada, para desde el Mirador del Valle poder admirar y fotografiar las impresionantes vistas de la ciudad. (Tiempo estimado 45 minutos). Totalmente recomendable.


* Desde la misma plaza Zocodover, atravesando el Arco de la Sangre, bajando unas escaleras que hay junto a la Pastelería de Santo Tome, se llega a la calle Miguel de Cervantes, lugar en donde está ubicada la estatua del insigne escritor, realizada en reconocimiento por la gran cantidad de referencias  de Toledo en sus obras.

* Si quieres tener un recuerdo de postal, no puedes dejar pasarte por el Mirador del Valle. Desde este mirador se puede contemplar una estupenda panorámica, con el río Tajo rodeando la ciudad bajo tu mirada, siendo el momento más espectacular al anochecer, ya que te permite contemplar iluminados los principales monumentos, como el Alcázar y la Catedral. (Los viernes y sábados se iluminan, así que son estos buenos días, para plasmar con una foto una bella estampa de Toledo). No obstante, en cualquier momento del día se pueden sacar unas interesantes instantáneas para el recuerdo, no sé si las mejores, pero si son imprescindibles. Se puede llegar en coche (tomar la carretera de circunvalación en dirección al Parador de Turismo y antes de llegar, se encuentra el desvío al mirador), o en tren turístico, que realiza una parada en el mismo mirador, la mejor opción para mí.

* Si disponemos de tiempo, recomiendo pasarte por el Real Colegio de las Doncellas Nobles, que cuenta con una fachada bastante sobria, que no dice mucho. En el interior de la Iglesia, destacar el retablo mayor y en la parte trasera, el coro bajo de los capellanes y el coro alto de doncellas. Sin embargo, lo que más llama la atención es el sepulcro del fundador del Colegio, el Cardenal Silicio, un espectacular trabajo realizado en mármol de carrara, en donde llama la atención el detalle con que están  esculpidos los bordados de la vestimenta. En la sala Rectoral, es de resaltar el artesonado del techo. (Monumento incluido en la visita con la pulsera turística).

* Como curiosidad, el Hospital de Tavera ha sido empleado como lugar de rodaje de numerosas películas, desde “Viridiana" de Luis Buñuel, pasando por la superproducción “Los tres mosqueteros” de Richard Lester, así como el rodaje de varias escenas de las series televisivas, “Águila Roja y Fortunata y Jacinta”.

* También con más tiempo, es recomendable visitar el Museo de El Greco (C/ Paseo del Tránsito, s/n). Instalado en una bonita casa típica del barrio de la judería, contiene varias obras del pintor cretense, de la que destacan un magnífico "Apostolado" (un conjunto de trece cuadros que retrata a los apóstoles y a Cristo)  "Las lágrimas de San Pedro". Frente a la casa museo, hay unos miradores sobre el río Tajo desde los que se puede ver la ermita de la Virgen de la Cabeza y los numerosas construcciones de los “Cigarrales”. Construcciones de recreo  típicas de la región de Toledo, entre rusticas y conventuales, que reciben este nombre por la presencia de cigarras en verano. Una buena alternativa al caer la tarde o llegada la noche, es acercarse al Cigarral Cervantes o el Parador de Turismo  y disfrutar de las espectaculares vistas desde la terraza de su Bar, mientras tomas un café o una cerveza.

* Si realizas el viaje en coche, recomiendo acercarse al Parador Nacional de Turismo “Conde Orgaz”, desde su terraza se tienen una de las mejores vistas de Toledo, especialmente al anochecer, donde es todo un espectáculo ver la ciudad iluminada. (Se encuentra a unos seis kilómetros del centro histórico).

* En la ciudad de Toledo puedes encontrarte con dos puentes emblemáticos que atraviesan el río Tajo, estamos hablando del Puente de Alcántara, de origen romano, con dos torres, una mudéjar y otra barroca y el Puente de San Martín, que datan del siglo XIII. Este ultimo puente guarda una curiosa leyenda de amor: “ Con el puente destrozado por la guerra, el arzobispo Pedro Tenorio, deseoso de fortificar Toledo, ordenó reconstruir dicho puente en 1390, para ello encomendó la misión a un afamado arquitecto, que según iba avanzando la obra se le veía más triste y callado, su mujer a la vuelta de su trabajo, le encontraba decaído y fuera de sí, sin alcanzar a entender los motivos que le hubieran llevado a tan repentino cambio de carácter. Hasta que un día, el alarife abatido, le contó a su mujer lo que le quitaba el sueño, la confesó que se había equivocado en los cálculos de cimentación del puente y que cuando al darse cuenta había intentado subsanar el error, ya era demasiado tarde, por lo que cuando se quitase la cimbra del arco central del puente, todo se vendría abajo, por lo que además de arrastrar con él toda su carrera profesional, sería castigado por su negligencia. Su esposa, encontró una solución para sacar a su marido de ese trance en el que se hallaba. Una oscura noche, la mujer emprendió camino hacia el Puente de San Martín hasta llegar a los andamios y la cimbra sobre la que descansaba el arco del puente, prendió una tea y dejó que todo se quemara, alejándose con rapidez. Finalmente, todo se prendió, haciendo que el armazón del puente se derrumbase, provocando un fuerte estruendo y que los vecinos achacasen la catástrofe a la casualidad. El Arzobispo, al enterarse del hecho, llamó al arquitecto y le ordenó que de inmediato se pusiera manos a la obra con la reconstrucción del puente, lo que este aprovecho para corregir los errores anteriores y terminar felizmente su construcción. Al poco tiempo de inaugurarse, la esposa pidió audiencia al Arzobispo y le contó todo lo que realmente había pasado, comprendiendo sus explicaciones y los motivos que la habían llevado a realizar tan reprobable acción para salvar el honor de su esposo. Para perpetuar la memoria de este hecho, mandó poner en piedra la imagen de la mujer del alarife, en un nicho sobre la parte central del puente”. (Es esta, una de las más de 350 leyendas que podemos encontrar en Toledo). 

* Si dispones de tiempo, recomiendo recorrer la “senda ecológica”, que parte desde el puente de Alcántara y llega hasta el puente de San Martín, bordeando la ciudad de Toledo siguiendo el curso del río Tajo. Un total de unos 7 kilómetros de ruta, totalmente acondicionada, desde donde podrás disfrutar de unas vistas de la ciudad y del río Tajo espectaculares.
* Otras dos sugerencias para la compra de “mazapanes” en Toledo: Convento de San Clemente el Real, donde actualmente viven un grupo de religiosas cistercienses que se dedican a la elaboración de mazapán y otros dulces de almendra que pueden adquirirse en la tienda que tienen en la puerta del convento de la Plaza de Padilla. Mazapanes Conde, situada en la Plaza de Valdecaleros, 8, en plena judería, este pequeño obrador se remonta al siglo XIX y hoy en día, sigue siendo un negocio familiar.

* Dejo otras sugerencias de locales en donde tomar unas buenas tapas o raciones: “La Cuchara de Palo”, junto al Museo Santa Cruz. Cervecería “El Trébol y la Tabernita”, en la calle Santa Fe. “Taberna El Embrujo”, en la calle Santa Leocadia, 6 (ideal para comer a base de raciones, entre las que recomiendo las mollejas). Cervecería "La Abadía", en Calle Núñez de Arce 3 (donde aparte de poder comer a base de raciones, dispone de un  menú del día interesante). Bar Ludeña, en Plaza de La Magdalena, 10. En este bar recomiendo probar un plato tradicional toledano, la "carcamusa", del que se atribuyen ser los inventores, aunque también lo encontraras en otros muchos locales. Se trata de un guiso de  carne de cerdo, guisantes y una salsa de tomate un poco picante. Cuentan que le pusieron este nombre porque en el local se juntaban señores mayores ("carcas"), con chicas jovenes ("musas") donde disfrutaban degustando esta tapa.


* La Catedral de Toledo, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, está llena de misterios. Quizás la "ajorca de oro" de Gustavo Adolfo Bécquer sea una de las mejores. Esta leyenda cuenta la historia de Pedro, un joven que, por su amada María, roba la "ajorca de oro" que lucia la Virgen del Sagrario, sobre su brazo. Con su objetivo cumplido Pedro se vuelve loco por creer ver todas las estatuas de santos o ángeles  persiguiéndole tras haber robado el objeto. A la mañana siguiente, cuando abrieron el templo se encontraron a Pedro, tirado en el suelo gritando: "suya es", al  tiempo que alzaba la mano con el brazalete de oro robado.





José María Vicente

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