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Blog sobre viajes

Bienvenido a este blog de viajes, en donde puedes encontrar rutas a rincones interesantes con algunos consejos y sugerencias que te pueden servir como pequeña guía de viaje. Aunque el punto de partida de estas rutas, generalmente es desde Valladolid, las mismas se pueden adaptar fácilmente cuando tengan otra Ciudad de origen. Espero que este blog, pueda ser de vuestro interés e utilidad. Jose Maria Vicente

Archive for agosto 2019

Castillos en tierra de pinares


Salimos de Valladolid en dirección a la villa segoviana de Coca (60 Km), situada en el límite sur de la provincia de vallisoletana y enclavada en la denominada “zona de pinares”, así llamada por encontrarse salpicada por grandes manchas verdes de los pinares castellanos.

Coca, nuestro primer destino, presenta uno de los asentamientos más antiguos de España, por donde pasaron vacceos, romanos (aquí nacerá en el año 347, Teodosio I “El Grande”, uno de los tres emperadores romanos de procedencia hispánica), para terminar con los visigodos.

La primera parada es para visitar el majestuoso Castillo de de los Fonseca, obra cumbre de la arquitectura militar mudéjar. Esta impresionante mole de ladrillo, que se encuentra protegida por un foso que supera la veintena de metros de profundidad, se comenzó a construir a finales del siglo XV, terminándose a principios del XVI. Con un exterior espectacular, el acceso a su interior está en función de la forma física del visitante, al contar con altos y numerosos escalones en alguno de sus accesos. Las dependencias interiores del castillo no poseen nada destacable, salvo la visita de la torre del homenaje, a la que se sube por una escalera de caracol, que si no recuerdo mal, tiene 80 escalones y que permite el acceso a las distintas estancias interiores, comenzando por una capilla en la planta inferior, con dos interesantes tallas románica y gótica de la Virgen con el Niño; desde lo alto de la torre, a unos 25 metros de altura desde el patio de Armas, se disfruta de unas magníficas vistas del casco urbano de Coca, en el que destaca la iglesia de Santa María la Mayor y la Torre de san Nicolás, además de las poblaciones colindantes. 
Puedes acceder al interior del recinto amurallado sin pagar la entrada, pero si dispones de tiempo merece la pena hacer la visita guiada, solo por subir a la torre vale la pena. Dentro del castillo funciona una Escuela de Capacitación Agraria. A tener en cuenta si se va con niños pequeños: estar siempre pendientes y no relajarse, dado que hay algunos puntos peligrosos para ellos, tanto en el interior, como en el entorno del castillo. (Visitas: de lunes a viernes de 10.30 a 13.00 h y de 16.30 a 18.00 h. Sábados, Domingos y  festivos de 11.00  a 13.00 h y de 16.00  a 18.00 h. Coste 2,70 €).
En las inmediaciones del Castillo, se encuentran las murallas medievales, que aunque algo deterioradas, dan prueba del esplendor y grandiosidad que tuvieron en su época. Durante el recorrido es de interés detenerse ante la Puerta de la Villa o Puerta de Segovia, una de las cuatro que tenía originalmente el recinto amurallado.En este entorno, encontramos las esculturas de dos Verracos Prerromanos, figuras zoomorfas realizadas en granito, que eran uno de los elementos más reconocibles de la tribu de los vettones. Sobre estas esculturas, hay varias teorías de su significado: por un lado se cree que delimitaban terrenos dedicados a la ganadería; por otro, un significado religioso, concretamente el culto a los muertos o ritos funerarios. (Son similares a los conocidos “Toros de Guisando”, en la provincia de Ávila).
Llegando a la plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento, nos encontramos con la iglesia de Santa María la Mayor, asentada sobre los cimientos de una iglesia románica del siglo XII, se encuentra realizada en ladrillo con piedra caliza, que data del siglo XVI. Los exteriores son de una gran sobriedad, con una torre de mampostería y ladrillo. En su interior, lo más digno de destacar son los sepulcros renacentistas de la familia Fonseca, construidos en mármol de Carrara, realizados por Doménico Fancelli y su discípulo español Bartolomé Ordóñez, que también realizaron el monumento funerario de los Reyes Católicos en la Capilla Real de Granada.
Antes de abandonar el pueblo, recomiendo pasarte por el único resto visible de la desaparecida iglesia románica de San Nicolás para contemplar la torre. Si te animas a subir, por el interior tiene una estructura metálica con más de cien escalones, que te permite acceder a la parte más alta de la torre, desde donde se tienen unas inmejorables vistas.

Salimos de Coca y ponemos rumbo a la localidad segoviana de Villaverde de Iscar, lugar en donde paramos a comer: Asador “Los Chicos”. Como entrantes para compartir, recomendar: la sepia a la plancha y el revuelto de morcilla, pasas y piñones, para continuar con  un magnifico lechazo preparado en horno de leña. A mejorar, el tiempo de espera desde la toma de la comanda, a la llegada de los platos y las cantidades, que son algo justas.

Terminada la comida, ponemos rumbo a Iscar, situada en el extremo sureste de provincia de Valladolid, en el límite con Segovia. Nuestra primera parada es para visitar el Castillo, que se encuentra situado en una pequeña montaña de la localidad y que permite contemplar la extensa comarca de tierra de campos. Hasta hace poco tiempo este castillo, que data del año 939, se encontraba en estado ruinoso, pero no hace mucho ha sido restaurado, siendo visitable en la actualidad la torre del homenaje. La torre, tiene planta cuadrada, está formada por cinco pisos y en el centro, una gran columna de piedra, que sirve para reforzar la bóveda de sillería. Lo más interesante de la visita es la terraza que hay en la quinta planta, ya que desde aquí se pueden contemplar unas vistas increíbles de la comarca de tierra de campos. (Recinto monumental abierto y gratuito: sábados de 12 a 15 h y de 17 a 20 h. Domingos y Festivos de 12 a 15 h. Visitas guiadas y acceso a la Torre del Homenaje: Sábados a las 12 h y a las 17 h Domingos y Festivos a las 12 h). En  el interior del Castillo, se encuentra la Fábrica de cerveza artesana “La Loca Juana”, que dispone de dos variedades de cerveza: “La loca pelirroja”,  la tostada y “La rubia loca”, la rubia. (Es posible visitarla de manera conjunta con el  Castillo, aunque nosotros no pudimos hacer al no haber concertado la visita con la cervecera).
Nos dirigimos a visitar el Museo de Mariemma, dedicado a la genial bailarina y coreógrafa nacida en esta localidad. En su interior, pudimos contemplar el legado de la artista, con multitud de trajes, castañuelas, premios y objetos personales. Como curiosidad, dentro del recinto, podemos ver una exposición de “Muñecas Nancy”, con los trajes típicos regionales de toda España. Visita interesante y recomendable. (La entrada cuesta 3'60 €. Horarios: Miércoles de 17 a 20 h. Jueves y viernes de 10 a 14 h y de 17 a 20 h. Sábado de 11 a 15 h y de 17 a 20 h. Domingos y festivos de 11 a 15 h).

Antes de abandonar Iscar, no dejes de pasarte por Dulces Vela (C/ Poniente 10), para probar las rosquillas “Ciegas”, que aunque se pueden adquirir en otros puntos de la región, recomiendo las que elaboran en este centenario obrador artesano. Deben su nombre a su forma y a la ausencia del agujero que comúnmente tiene una rosquilla, posee una textura suave y muy esponjosa, que parece deshacerse en la boca. (Caja de 12 unidades cuesta 4.60 €).
En el camino de vuelta, nos detenemos en la localidad vallisoletana de Portillo, lugar en donde se encuentra, situado en lo alto de un cerro, el último de los castillos que veremos en esta ruta. El Castillo de Portillo o de los Condes de Benavente, data de los siglos XIV-XV y actualmente pertenece a la Universidad de Valladolid a la que se lo cedió en su día el médico e investigador, Pio Del Río Hortega, natural de Portillo. Dada la hora a la que llegamos, solo pudimos recorrer sus exteriores, pero dejo al final una breve reseña de una visita que hicimos recientemente.

Antes de dejar Portillo, una visita al Bar-Restaurante “Alboroque”, un curioso local situado en una antigua iglesia desacralizada en la que no falta detalle, donde paramos a tomar una cerveza.

Camino de vuelta a Valladolid y fin de esta interesante ruta.

Otras sugerencias y curiosidades.
Llama la atención en la muralla exterior del Castillo de Coca, las innumerables "mirillas en forma de cruz", que según nos comentaron, estaban construidas con esta extraña forma para poder disparar mejor desde el interior, lo que da prueba del carácter defensivo del recinto.
Breve reseña de la visita que realizamos recientemente al interior del Castillo de Portillo: La Torre del Homenaje, que con una altura de 28 metros y una escalera de caracol de 110 peldaños, te permite con un poco de esfuerzo subir a lo alto, desde donde se tienen unas espectaculares vistas de la tierra de pinares. (En la primera planta de la torre, hay una estupenda colección de maquetas de ingenios de guerra). En el patio, puedes ver algo curioso y que no resulta habitual en un castillo, un pozo de agua potable, que bajando unas escaleras de 120 peldaños, te permite bajar al fondo del pozo a una profundidad de 32 metros. ¡Realmente interesante y curioso¡ Es de agradecer la labor de información que realizan los voluntarios del Club Amigos de los Castillos. (Visitas: Sábado, domingos y festivos de 11:00 a 13.30 y de 17.30 a 20.00 h. Coste 1 €).
En Portillo, recomiendo probar y comprar un dulce típico, “mantecados de Portillo”, también conocidos como “zapatillas”, acompañante ideal para un café o un vino dulce. Se trata de una pasta de forma elíptica, de color blanco brillante y textura harinosa, elaborados con manteca de cerdo, harina, aguardiente, huevos y canela. Para conseguir el aspecto blanco y brillante, la masa tiene que pasar hasta en tres ocasiones por el horno (una de cocción y dos de secado. Uno de los obradores artesanales que me gustan, es Confitería Garrote, situada en Arrabal de Portillo (la parte baja del pueblo).

Jose Maria Vicente



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