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Blog sobre viajes

Bienvenido a este blog de viajes, en donde puedes encontrar rutas a rincones interesantes con algunos consejos y sugerencias que te pueden servir como pequeña guía de viaje. Aunque el punto de partida de estas rutas, generalmente es desde Valladolid, las mismas se pueden adaptar fácilmente cuando tengan otra Ciudad de origen. Espero que este blog, pueda ser de vuestro interés e utilidad. Jose Maria Vicente

Archive for diciembre 2018

Avila, murallas y casco antiguo


La Comunidad Castilla y León, cuenta con ocho lugares destacados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, lo que la convierte en la región del mundo que reúne más bienes culturales dentro de su territorio. Estos lugares son los siguientes: El Acueducto de Segovia y su casco antiguo; las minas de oro de Las Médulas (León); el yacimiento rupestre de Siega Verde, en Villar de la Yegüa (Salamanca); el yacimiento arqueológico de Atapuerca (Burgos); Ávila con sus murallas y casco antiguo; la ciudad vieja de Salamanca; Burgos con su catedral y centro histórico y el camino de Santiago a su paso por León.

Ávila es un lugar muy especial para mí, de gratos recuerdos familiares, lo que ha sido motivo de visitarla en varias ocasiones. Os voy a contar lo más significativo que podemos ver en una escapada de un día por esta histórica ciudad amurallada, junto a otras sugerencias para si dispones de más tiempo. 
situada a 118 Km de Valladolid.
Sin duda alguna, el estandarte de la ciudad se encuentra localizado en su recinto amurallado, que puede presumir de ser uno de los mejor conservados y más bellos de España, así como el mejor ejemplo de fortificación militar medieval de Europa. Alrededor de un perímetro de 2500 metros y con forma casi rectangular, se levantaron 88 torres y 9 puertas de acceso, de las que son de destacar la de San Vicente y la del Alcázar. Una de las visitas que recomiendo, si se dispone de tiempo, es subirse al “adarve” (parte superior de la muralla) y dar un agradable paseo, en un recorrido de cerca de un kilómetro, lo que te hará descubrir la ciudad desde una perspectiva muy interesante. (Podemos acceder desde la Casa de las Carnicerías, la Puerta del Alcázar o desde el Arco del Carmen. Horario de visita: Del 29 de Octubre al 22 de Marzo de 10.00 a 18.00 horas. Lunes cerrado; del 23 de Marzo al 21 de Octubre de 10.00 a 20.00 horas. Lunes abierto y  del 1 de Julio al 31 de Agosto de 10.00 a 21.00. Lunes abierto. El precio es de 5 €. Los martes, entre las 14:00 y las 16:00, la visita es gratis).
Tomamos como punto de partida en la visita a la ciudad, la Plaza de San Vicente. Fuera del recinto amurallado y en la misma plaza nos detenemos en la Basílica de San Vicente, una de las más bellas de la capital abulense. Declarada monumento nacional, pudimos apreciar que está construida con una piedra de un color naranja, procedente de la localidad salmantina de Villamayor. La iglesia románica, edificada en su mayor parte a principios del siglo XII, se encuentra en el lugar donde según la tradición fueron martirizados los santos Vicente y sus hermanas, Sabina y Cristeta
La puerta occidental es una verdadera joya del románico, con excepcionales relieves que representan la historia de la Anunciación. La galería porticada de la Basílica de San Vicente se construye en el siglo XV. Destacar de su interior, el cimborrio, los capiteles historiados de la capilla mayor y el "cenotafio" (sepulcro vacío), que narra la historia de los santos que dan nombre al templo, desde que son capturados, hasta que son torturados y muertos. 
En la cripta, se venera a la Virgen de la Soterraña, una bella talla románica del siglo XIII, de gran devoción en la ciudad.
Continuamos nuestro recorrido por la ciudad, bordeando la muralla, pasando unos agradables jardines y dejando a nuestra derecha la Catedral, que posteriormente visitaremos, para llegar a la Plaza de Santa Teresa. La Plaza, conocida como del Mercado Grande, es el centro neurálgico de la ciudad, en donde se encuentra la puerta más grande de acceso a la zona amurallada, la Puerta del Alcázar, una de las nueve puertas con que cuenta la ciudadTambién podemos ver en esta plaza, la Iglesia de San Pedro, construida en estilo románico, con un bello rosetón en su portada principal y resaltando de su interior: la decoración mural y los arcos policromados de la Capilla de la Inmaculada, con escenas de la vida de la Virgen;una pila bautismal policromada de estilo gótico; una colección de ocho “sargas” (Tela cuyo tejido forma unas líneas diagonales y es pintado al temple), atribuidas a Pedro Berruguete, que destacan por su belleza y colorido.
Pero si algo negativo hay en esta plaza, es un horrible edificio, obra del arquitecto Rafael Moneo, que rompe con el estilo arquitectónico de la ciudad y en donde se podría haber construido algo mejor y digno de una ciudad Patrimonio de la Humanidad. 

Accedemos al interior del recinto amurallado, atravesando la Puerta del Alcázar, para continuar por la calle Cruz Vieja y llegar hasta la Catedral
Se inició su construcción a finales del siglo XI, terminándose en el siglo XIV en estilo gótico, forma parte del lienzo de la muralla, lo que la da un aspecto de fortaleza. Del exterior, llama la atención la falta de una de las torres y la bella portada norte, conocida como la de los Apóstoles. 
El claustro, de estilo gótico, cuenta con una galería superior plateresca, añadida en el siglo XVI; en una de las galerías del claustro, cerrada por una magnifica reja plateresca, se encuentra el Museo Catedralicio. En el interior, resaltar: el trascoro, en donde quiero destacar los relieves de la presentación de Jesús en el templo y la adoración de los Reyes.
Dos bellos púlpitos, renacentista el de la izquierda y gótico el de la derecha; el magnífico retablo de la Capilla Mayor, que comenzó Pedro Berruguete, realizando el cuerpo inferior, en donde aparecen los Doctores de la iglesia y los Evangelistas y las dos tablas de la parte superior izquierda, que representan a la Oración del huerto y la flagelación de Jesús, el retablo fue terminado por Juan de Borgoña.
En una de las capillas de la girola podemos admirar la obra cumbre de Vasco de la Zarza, el sepulcro de un obispo de Ávila, conocido como “El Tostado” (por el color de la piedra), de una singular belleza, especialmente por los detalles y realismo con que esta realizada la talla de los ropajes del prelado. 
La  Sacristía, que data del siglo XIII, podemos admirar una hermosa bóveda y un gran retablo de alabastro, además de la belleza de la custodia de plata realizada por Juan de Arfe. (Se puede acceder de forma gratuita los martes y miércoles de 8:30 a 9:30h. Resto de los días coste: 6 euros). 
En la misma Plaza de la Catedral, se encuentra el Palacio de Valderrábanos, una antigua casa señorial del siglo XV y frente a este último, el  Palacio de los Velada, que destaca por su torreón esquinado y con un bonito patio de techo acristalado, donde hicimos un alto en el camino para tomarnos un café. En la actualidad, ambos palacios son sendos Hoteles. 
Frente a la Catedral, en un solar que debió ocupar el antiguo Palacio Episcopal, se encuentra el edificio llamado “El Episcopio”, que debió ser una antigua sala de Sínodos.

Llegada la hora de comer, nos dirigimos hasta el Restaurante Los Candiles (Calle Pedro de Lagasca, 5).
Tomamos el menú, que consiste en un primer plato (las patatas revolconas , muy buenas), un segundo y postre a escoger de la carta, con bebida, por 28 euros y otro menú, que incluía chuletón de buey, este cuesta 32 euros. Todo exquisito y la carne espectacular.
Terminada la comida, llegamos a la Plaza del Mercado Chico, lugar en donde se sitúa el Ayuntamiento y la iglesia de San Juan Bautista, mezcla de estilos románico, gótico y renacentista, guarda en su interior la pila bautismal en la que fuera bautizada Santa Teresa de Jesús. Si tu visita coincide en viernes, puedes ver un interesante mercadillo semanal que se celebra por la mañana.

Caminando por la calle Sancho Dávila, podemos ver el Torreón de los Guzmanes, actual sede de la Diputación y donde tuvo residencia temporal el rey Alfonso XII, para llegar hasta la Plaza de la Santa, lugar en donde se encuentra el Convento de Santa Teresa de Jesús. Ante la fachada de la iglesia, podemos ver la escultura de Teresa de Cepeda, sentada plácidamente en un banco. La iglesia, construida sobre su casa natal, posee una sencilla fachada barroca y forma conjunto con el convento carmelitano, orden que la Santa fundó. En su interior, destacar la capilla en donde nació la Santa, monja y escritora en el siglo XVI, que está considerada como una de las figuras  cumbres de la mística española y en donde podemos ver la magnífica talla de Jesús atado a la columna, obra del genial imaginero Gregorio Fernández. 
En la misma plaza, se encuentra el Palacio renacentista de Nuñez Vela, actualmente sede del Palacio de Justicia.

Salimos por la Puerta de Santa Teresa al exterior de la muralla, para disfrutar de un agradable paseo hasta el Paseo del Rastro, llegando de nuevo al Mercado Grande, donde ponemos fin a esta interesante ruta y rumbo a Valladolid.

Otras sugerencias y curiosidades.
Con un poco más de tiempo, no debes perderte la visita del Monasterio de Santo Tomás, que se encuentra fuera de las murallas, en un entorno tranquilo. Este monasterio que data del siglo XV, fue utilizado por los Reyes Católicos como un palacio de verano. La fachada de la iglesia tiene un aspecto austero y en su interior,  es de destacar el retablo del altar mayor, obra maestra de Pedro de Berruguete, que ilustra escenas de la vida de Santo Tomás de Aquino y el bello mausoleo en alabastro, del infante Juan, hijo de los Reyes Católicos. 
Mención especial merecen los tres claustros: Claustro del Noviciado, el más pequeño y austero de los tres; Claustro del Silencio, una escalera existente en este claustro, nos llevara hasta el coro, en donde podemos admirar una sillería gótica de gran belleza y el  Claustro de los Reyes, el más grande de todos ellos. En su interior podemos ver un Museo de Arte Oriental y otro de Ciencias Naturales, repleto de animales disecados.

Dentro del recinto amurallado, encontraremos numerosos Palacios y Casas renacentistas, además de los ya comentados anteriormente, relaciono alguno de ellos: Palacio de los Dávila, el mejor ejemplo de palacio medieval, se encuentra adosado a la muralla. Palacio de los Deanes, actual sede del Museo de Ávila, posee un original patio, donde se emplea la combinación del ladrillo de sus arcos y la piedra de sus columnas. Palacio de Polentinos, situado en la calle Vallespin, con un bello patio plateresco, hoy día es el Archivo Militar del Ejército.

La visita del Real Monasterio de Santa Ana, es otra de las que recomiendo con un poco más de tiempo, situado en la plaza del mismo nombre, ocupa la sede de la Delegación de la Junta de Castilla y León y en su interior es de destacar el claustro de tres pisos. En la época de mayor esplendor del convento, los nobles de la época enviaban a sus hijas a estudiar a este convento, entre ellos destacar la estancia de la Reina Isabel la Católica, que siendo joven se instruyó y formó en este convento.
Otros dos rincones donde impregnarnos del espíritu “teresiano”, son: Monasterio de San José, conocido como “Las Madres”, que fue la primera fundación de Santa Teresa. Situado un poco alejado del centro, conserva las antiguas dependencias conventuales, lo que permiten imaginar cómo era aquel primer convento de la reforma. En el interior de la iglesia, destacar la capilla de los Guillamas, donde se encuentran los sepulcros orantes de esta familia; en el retablo mayor, llama la atención una escultura de San José con una corona sobre su cabeza. Convento de la Encarnación, en el que ingreso la Santa en 1535, pasando entre sus muros 39 años y en donde se preparo la reforma del Carmelo. En su interior podemos encontrar la celda de la Santa, posteriormente transformada en oratorio, también alberga un Museo que contiene objeto de la época teresiana, destacando entre ellos un dibujo realizado por San Juan de la Cruz.

Si salimos por la Puerta de San Segundo, llegaremos a la Ermita de San Segundo, un templo románico, en cuyo interior es de destacar el sepulcro del Santo, patrono de la ciudad, realizado por Juan de Juni, sin olvidar el bello artesonado.

La Puerta del Carmen, también conocida como “arco de la cárcel”, se encuentra situada en la cara norte de la muralla y es fácilmente identificable por la espadaña del antiguo monasterio de carmelitas allí existente. Recomiendo una parada en este punto, desde donde se pueden realizar una magnificas fotos con la muralla como fondo.

La otra forma de apreciar las espectaculares vistas de la muralla es subir a los Cuatro Postes. Situado a las afueras de la ciudad, en la carretera a Salamanca, es un monumento presidido por “cuatro postes” y con un cargado simbolismo en la vida de Santa Teresa de Jesús. Es especialmente interesante, la visita  nocturna de este mirador, donde se puede contemplar la majestuosidad de las murallas iluminadas.

La Ermita de Nuestra Señora de Sonsoles, situada en lo alto de una colina y a unos cuatro kilómetros de la ciudad en la carretera de Toledo, cobija en su interior a la Virgen de Sonsoles, que es objeto de gran veneración entre la población abulense. Se trata de una pequeña talla de madera, de tez muy oscura, con el niño Jesús apoyado en su brazo izquierdo. Tiene una curiosa leyenda, que cuenta que un caballero abulense que se encontraba en América, fue atacado por un cocodrilo, viendo peligrar su vida, el hombre se encomendó a la Virgen de Sonsoles, de repente, la fusta que llevaba colgada de su cintura, se convirtió en espada, pudiendo defenderse con ella y dar muerte al animal. Como agradecimiento a la Virgen, trasladó el cuerpo del reptil hasta el Santuario y allí le podemos ver  disecado en el interior de una urna.

En relación a la gastronomía abulense, quiero señalar alguno de sus platos más significativos, que no debéis dejar de probar. Patatas revolconas: patata machacada, con pimentón, ajo y unos torreznos fritos por encima. Chuletón de Ávila: ternera Avileña de color negro, una raza autóctona que posee la denominación IGP Carnes de Ávila. Yemas de Ávila: el dulce típico de la ciudad, se prepara a base de cocer huevo batido y almíbar (cuyos ingredientes son únicamente agua y azúcar), hasta conseguir una masa uniforme, que después se deja reposar, tras ello, se redondean a mano una a una y son cubiertas con un glaseado de azúcar.

José María Vicente


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