viernes, 19 de mayo de 2017




La sierra de Francia ocupa la parte central del macizo montañoso que separa la meseta castellana de las tierras extremeñas. Recorreremos los pueblos más significativos, alguno de los cuales se encuentran dentro de la lista de los pueblos más bonitos de España, los cuales poseen una arquitectura difícil de encontrar en otras regiones españolas.

Salimos de Valladolid en dirección a San Martín del Castañarpara después de 200 Km. y unas dos horas de viaje, llegar a este tranquilo y pequeño pueblo de la sierra salmantina, dejando el coche en un parking que hay habilitado en la entrada. Pasear por sus calles te hara trasladarte a tiempos pasados, con una arquitectura muy típica de la zona, en donde resalta la piedra, madera y mampostería de sus fachadas. Llegamos al punto neurálgico de la localidad, su Plaza Mayor, una plaza con soportales y empedrada, cuyo centro se encuentra presidido por una fuente. Continuamos nuestro recorrido y nos detenemos en la iglesia de San Martín,  construcción que data del siglo XIII, época de la que se conservan sus muros exteriores junto a la puerta septentrional y en donde llama la atencion su enorme espadaña rectangular.
Detrás de la iglesia, se encuentran las ruinas del Castillo medieval, recientemente restaurado, que alberga el centro de interpretación de la Sierra de Francia. Justo al lado de las ruinas del castillo, se encuentra su original plaza de toros, que según nos contaron los lugareños es la segunda plaza de toros más antigua de España; se trata de un espacio rectangular que dispone de unos graderíos y burladeros de piedra. (En este recinto, se celebran actualmente los festejos taurinos).

Nos desplazamos seis kilómetros para llegar a la localidad de SequerosMereció la pena esta parada y el paseo que realizamos por sus estrechas calles empedradas, rodeadas de las casas de piedra típicas de esta zona, alguna de las cuales conservan excelentes balconadas; son de interés las Torres de la iglesia de San Sebastián y la del Concejo, presidida por un histórico reloj que data del 1638 y que desde entonces ha acompañado la vida de los moradores de este bonito pueblo; finalizamos la visita en la plaza del Altozano, antaño con funciones de coso taurino y hoy día de mercado.

Ponemos rumbo hacia Miranda del Castañar, de la que nos separan nueve kilómetros y donde nos espera uno de los conjuntos medievales mas significativos de Castilla y Leon
Comenzamos nuestro recorrido por la puerta de San Ginés, una de las cuatro puertas del recinto amurallado que da acceso a la zona histórica.

Junto a esta ultima puerta, se localiza el edificio de La alhóndiga, antiguo granero construido en 1585 y que era el lugar en donde se vendía, compraba y almacenaba el grano; hoy día acoge dependencias del Ayuntamiento. 
En este entorno y en la parte mas alta, se situa el Castillo de los Zuñiga, que data del siglo XV. Posee una imponente torre del homenaje y presume de ser uno de los mejores recintos fortificados de Salamanca. (Actualmente en manos privadas, no es visitable su interior). A los pies del castillo, en la antigua plaza de armas, se encuentra la Plaza de Toros, una de las mas antiguas de España, en donde son de resaltar los curiosos burladeros de piedra.
En el recorrido intramuros, partiendo de la Plaza de San Gines, cogimos la calle Derecha o Larga, que nos llevo hasta la Plaza de la Iglesia. En este entorno, pudimos ver  la Torre de las Campanas, que data del siglo XVII y frente a ella la Iglesia de Santiago y San Ginés, templo sencillo de origen goticoUn callejón que cruza por debajo de dos arcos situado de la iglesia, nos conduce a otra de las puertas de la muralla, la del Postigo, desde donde tenemos uno de los lienzos de la muralla mejor conservados.
Junto a la iglesia, vale la pena detenerte en la Tienda-Museo “Bodega La Muralla”, una antigua bodega del siglo XVII restaurada, en donde podemos adquirir productos artesanales tipicos de la zona.


Continuamos nuestra ruta en direccion Mogarraz, a donde llegamos en apenas once kilometros. Dado que es hora de comer, nuestra primera parada es Mesón San Martin. Local situado en la misma Plaza Mayor, que dispone de un menú por 18 €, con una buena relación calidad-precio. 

Mogarraz es conocido como el "pueblo de las mil caras", dado que sobre las fachadas de  sus casas cuelgan cientos de retratos que repesentan a habitantes del pueblo de los años sesenta.
Realizamos un recorrido por una larga calle que va desde el humilladero hasta la Plaza y durante el paseo, nos sorprendió la originalidad con la que están decoradas algunas fachadas y ver sobre los portales de algunas casas, grabaciones en piedra que señalaban el oficio de sus propietarios.

Dejamos para el final la visita a la Alberca, el pueblo más visitado de la comarca y el que mejor ha sabido conservar la arquitectura popular. Es el primer pueblo de España en recibir la declaración de Conjunto Histórico-Artístico en 1940. Paseando por sus calles llama la atención los muros y marcos de las portales realizados en piedra y reforzados con un dintel que en algunos casos se encuentran grabados y presentan el año de construcción de la propia vivienda y en otras ocasiones aparecen advocaciones marianas y cruces. Nuestro paseo nos conduce hasta la bella Plaza Mayor, presidida por un crucero labrado con motivos de la pasión de Cristo y un buen lugar para admirar las típicas casas albercanas, construidas en piedra y madera, con balconadas ricamente engalanadas con flores. 

Justo al lado de la Plaza, nos encontramos con la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora Asunción, que data del siglo XVIII. De su interior, destacar un interesante púlpito de granito policromado y una bella talla del Cristo del Sudor, que se atribuye a Juan de Juni o Gregorio Fernadez.


Vuelta para Valladolid y fin de la interesante ruta.


Otras curiosidades y sugerencias

La Alberca, es un pueblo rico en tradiciones religiosas, ejemplo de ello son la “moza de animas”, grupo de mujeres que con una campanilla recorren diariamente el pueblo a la medianoche rezando por los difuntos: “Fieles cristianos, acordaos de las benditas almas del purgatorio…...”

Si se dispone de tiempo, recomiendo una vista que nosotros ya hicimos en otra ocasión: El Valle de las Batuecas. Para realizar esta ruta, se parte de la Alberca, se sube el puerto del Portillo (4 Km) y en la cima, se encuentra "El Mirador del Portillo", lugar desde donde se pueden ver unas magnificas vistas a todo el valle de las Batuecas; bajando el puerto (9 Km.), se encuentra un parking en donde debemos dejar el coche y desde allí, tomar una ruta de senderismo de dificultad baja, que nos permite llegar hasta el Santuario de San José (no visitable su interior) a través de una senda con pasarelas de madera ( 1 Km), continuando posteriormente por un camino señalizado en los árboles que discurre junto al cauce del río Batuecas, llegaremos a la zona de Cabras Pintadas (2 Km), lugar en donde se localizan unas pinturas rupestres de cabras pintadas sobre la roca con cierta tonalidad roja (la verdad, no se encuentran muy bien conservadas), pero el paisaje por el que transcurre esta ruta ha valido la pena el tiempo invertido en la caminata.

En esta ocasión, al ser una ruta de un día, no nos dio tiempo a visitar la famosa Peña de Francia, situada a 1.800 metros de altura y a la que se accede a través de una sinuosa carretera, en cuya cima se encuentra un Santuario dominico construido en honor a la aparición de una talla negra de la Virgen en 1437; está considerado uno de los santuarios marianos más altos de Europa. Recomendable acercarse hasta un mirador, desde donde puedes ver unas espectaculares vistas de la Sierra de Béjar y algunos municipios cercanos como la Alberca. (Visitas del 01 septiembre al 30 junio, de Lunes a Domingo en  horario continuo de 10:00 a 19:0 horas).

Otra buena opción para comer en la zona es el Restaurante Mirasierra , situado en Mogarraz y en donde puedes tomar unas buenas carnes preparadas a la brasa. En esta misma localidad, recomiendo La Taberna Autóctona, ideal para tomar unas tapas.

Como curiosidad en la Alberca, es posible comprar turrón en cualquier época del año; este turrón, de origen mozárabe lo elaboran de manera artesanal y su secreto se encuentra en la utilización de almendras de los Arribes del Duero y miel de encina.



José María Vicente

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