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Blog sobre viajes
Bienvenido a este blog de viajes, en donde puedes encontrar rutas a rincones interesantes con algunos consejos y sugerencias que te pueden servir como pequeña guía de viaje. Aunque el punto de partida de estas rutas, generalmente es desde Valladolid, las mismas se pueden adaptar fácilmente cuando tengan otra Ciudad de origen. Espero que este blog, pueda ser de vuestro interés e utilidad.
Jose Maria Vicente
Zamora, capital del Románico y del Modernismo (Actualizado 22-08-24)
En la ciudad de Zamora se encuentra la
mayor concentración de Iglesias y edificios mejor conservadas de estilo
románico toda Europa y por algo es conocida como “La ciudad del
Románico”, con mas de 20 templos románicos que han sido testigos de la historia de la ciudad.
Comenzamos la ruta por la peatonal calle
de Santa Clara, una calle donde se concentra la zona comercial y que conecta el
centro de la ciudad con el centro histórico de la misma. Recorriendo esta
calle y frente de la plaza de la Constitución, nos paramos en la primera de las
muchas iglesias que hay en Zamora, la Iglesia de Santiago del Burgo,
recientemente rehabilitada, data del siglo XII, cada una de sus tres fachadas
tiene su propio rosetón, destacar de ellas la portada sur, con dos arquivoltas
apoyadas en tres pares de columnas y un bello rosetón con doble celosía que
forma 6 hexágonos alrededor de un circulo. De su interior resaltar el retablo mayor y un antiguo altar
románico junto a la capilla de los Villareal. Desde
esta plaza sale una pequeña calle que nos conduce al Mercado, un edificio modernista, muy llamativo y que congrega por
las mañanas, las compras de muchos zamoranos.
Continuando por la calle Santa Clara, llegamos
a la plaza Zorrilla, lugar en donde se sitúa el Palacio de los Momos,
actualmente sede del Palacio de Justicia y aunque no es visitable por
dentro, vale la pena detenernos ante su bella fachada, de estilo renacentista y
gótico isabelino. Su portada se
encuentra ornamentada con un cordón realizado en piedra, dos ventanas
germinadas a ambos lados y en el centro, un enorme escudo sostenido por dos
figuras.
Justo enfrente de este ultimo Palacio, se encuentra el “Casino”, otro de los edificios modernistas de la ciudad.
En el centro de la Plaza, vemos la escultura a la maternidad, obra del escultor zamorano Baltasar Lobo, uno de los grandes escultores españoles del siglo XX y que dedico parte de su vida artística a la figura femenina. (Junto al castillo, podemos visitar un Museo dedicado a este escultor).
Justo enfrente de este ultimo Palacio, se encuentra el “Casino”, otro de los edificios modernistas de la ciudad.
En el centro de la Plaza, vemos la escultura a la maternidad, obra del escultor zamorano Baltasar Lobo, uno de los grandes escultores españoles del siglo XX y que dedico parte de su vida artística a la figura femenina. (Junto al castillo, podemos visitar un Museo dedicado a este escultor).
El final de la calle Santa Clara, nos
conduce a la Plaza Mayor, que
tiene la particularidad de tener dos Ayuntamientos, uno frente al otro. A
la derecha se sitúa el Ayuntamiento
viejo, que data del siglo XVI, actualmente sede de la policía local y a
la izquierda, el Ayuntamiento nuevo.
En el mismo centro de la plaza, llama la atención encontrarnos con la iglesia de San Juan Bautista, apodada "Puerta Nueva", por estar ubicada junto a esta puerta de la antigua muralla zamorana. De su exterior, destacar la bella portada sur, con varias arquivoltas decoradas con motivos vegetales y encima de dicha puerta, un magnífico rosetón de rueda de carro con la cruz de Malta en su interior. En el interior del templo, resaltar el retablo de la Virgen de la Consolación, de Ruiz de Zumeta y el retablo del altar mayor, dedicado a San Juan Bautista, de la escuela de Juan de Juni. También este templo acoge dos tallas que procesionan en la Semana Santa: la Virgen de la Soledad y Jesús Nazareno.
A la puerta de la iglesia podemos ver la escultura del “Merlú”, una pareja de penitentes de la Cofradía de Jesús Nazareno, con corneta y tambor, que cada madrugada del Viernes Santo recorren la ciudad avisando de que va a dar comienzo la procesión.
En el mismo centro de la plaza, llama la atención encontrarnos con la iglesia de San Juan Bautista, apodada "Puerta Nueva", por estar ubicada junto a esta puerta de la antigua muralla zamorana. De su exterior, destacar la bella portada sur, con varias arquivoltas decoradas con motivos vegetales y encima de dicha puerta, un magnífico rosetón de rueda de carro con la cruz de Malta en su interior. En el interior del templo, resaltar el retablo de la Virgen de la Consolación, de Ruiz de Zumeta y el retablo del altar mayor, dedicado a San Juan Bautista, de la escuela de Juan de Juni. También este templo acoge dos tallas que procesionan en la Semana Santa: la Virgen de la Soledad y Jesús Nazareno.
A la puerta de la iglesia podemos ver la escultura del “Merlú”, una pareja de penitentes de la Cofradía de Jesús Nazareno, con corneta y tambor, que cada madrugada del Viernes Santo recorren la ciudad avisando de que va a dar comienzo la procesión.
Al lado del Ayuntamiento viejo, sale
una de las calles más típicas de la ciudad, la calle Balborraz, situada en una
cuesta empedrada bastante empinada que nos lleva desde la Plaza, hasta el rio
Duero y en donde podemos encontrar tiendas artesanales, junto a edificios tradicionales.
Destacar, al comienzo de la calle, dos ejemplos de la variada arquitectura
modernista que podemos encontrar en la ciudad de Zamora: Casa de Mariano López
(1908) y Casa De Faustina Leirado (1910), que resaltan por sus motivos florales
y vegetales.
Volvemos de nuevo a
la Plaza Mayor y detrás de la Iglesia de San Juan, bajando por la calle la Reina,
llegamos a la Puerta de Zambrano
o de Doña Urraca, que formaba parte del recinto amurallado de la ciudad en el siglo
XI. Aconsejo atravesar el arco para poder ver la puerta en todo su esplendor.
Desde la Plaza Mayor,
continuamos el camino por la calle Ramos Carrión, que nos llevara a la Plaza de
Viriato, caudillo lusitano muy ligado a la historia de Zamora. En la plaza, encontramos
el Palacio
de los Condes de Alba y Aliste, que alberga el Parador Nacional de
Turismo, un precioso edificio de piedra de principios del siglo XVI, que destaca por el espléndido patio renacentista y la escalera, únicos elementos que
han sobrevivido del primitivo palacio. Frente al Palacio se encuentra el Hospital
de la Encarnación, actual sede de la Diputación Provincial, merece la
pena entrar un momento y visitar su bello patio central.
Junto a esta última
plaza, se encuentra la Plaza Claudio Moyano, con un mirador desde donde observamos unas buenas vistas de la
ciudad desde la muralla. Junto al mirador, se sitúa la Iglesia de San Cipriano,
que data del siglo XII. De su exterior, destacar la fachada sur con una portada de tres
arquivoltas, en donde podemos ver sobre una de las dovelas, el relieve de un herrero
trabajando en la fragua, también son dignos de mención los relieves que decoran
los tímpanos de los ábsides, en donde son de resaltar las "saeteras" (pequeño ventanal en el muro), protegidas por una pequeña reja románica. En su
interior, nos gusto la decoración de los capiteles y los restos de pinturas
murales góticas.
Bajamos por la
cuesta de San Cipriano hasta llegar a la bonita plaza de Santa Lucia, dominada
por la iglesia del mismo nombre, que no visitamos y por el Palacio
del Cordón, sede actual del Museo provincial de Zamora. Se trata de un bonito edificio
de piedra del siglo XVI que toma su nombre por el cordón tallado en la piedra
que enmarca la puerta principal del palacio.
Volvemos de nuevo a
la Plaza de Viriato, seguimos por la calle opuesta al Parador y nos encontramos
con el Museo de Etnográfico de Castilla y León en donde se encuentran
numerosos objetos vinculados a las costumbres y tradiciones de la provincia.
Continuamos por la calle Barandales que nos lleva hasta la iglesia de Santa María la Nueva,
que data del siglo XII. Es uno de los edificios más significativos de la ciudad,
resaltar de su exterior el ábside semicilíndrico, decorado con siete arcos y de
su interior, destacar una bella pila bautismal del siglo XIII, decorada con siete
arcos y un Cristo yacente del XVII, de Francisco Fermín discípulo de
Gregorio Fernández. Como curiosidad, mencionar que en esta iglesia tuvo lugar
un hecho histórico, en 1.158: "El Motín de la Trucha", en donde el pueblo se
levantó contra la nobleza, en protesta por los privilegios que tenían, fueron
encerrados en esta iglesia y luego la prendieron fuego.
Junto a esta última iglesia se sitúa el Museo de la Semana Santa.
Junto a esta última iglesia se sitúa el Museo de la Semana Santa.
Parada para comer en
el Parador de turismo, en donde tomamos dos platos típicos de la gastronomía local:
Arroz a la “zamorana”, cuyos ingredientes principales son productos
cárnicos procedentes de la matanza del cerdo y bacalao a la “tranca”.
Desde la Plaza de
Viriato continuamos por la calle los Francos hasta llegar a la iglesia
de Santa María Magdalena, una de las más bellas del románico zamorano.
De su interior, destacar un hermoso sepulcro atribuido a Doña Urraca de
Portugal. En el exterior resaltar la fachada sur, con una preciosa puerta con
cinco arquivoltas decoradas con motivos vegetales que representan el paraíso
celestial. Como curiosidad, buscar en su portada la figura de un obispo, cuenta
la leyenda que si no la encuentras, no te casas.
Seguimos por la
calle los Notarios para llegar a la Iglesia de San Pedro y San Idelfonso,
levantada sobre una iglesia visigoda, data del siglo XII. La portada sur es románica,
mientras que la principal es barroca. En su interior se encuentran los
restos de San Ildefonso de Toledo y en un
altar lateral, podemos ver una bella imagen de la Virgen del Amor Hermoso, a la que según nos
comentaron, cambian sus pendientes dos veces al año y que la leyenda popular cuenta que ante esta imagen, venían las jóvenes casaderas para pedir un buen matrimonio.
Después de visitar
la iglesia y bajar a la plaza Arias Gonzalo nos detenemos en el mirador
del Troncoso, en donde disfrutamos de unas estupendas vistas del río
Duero y el puente románico.
Atravesando la Puerta del Obispo y contiguo a la misma, se encuentra la Casa del Cid, un edificio civil construido en el siglo XI que formaba parte del antiguo recinto amurallado de la ciudad.
Atravesando la Puerta del Obispo y contiguo a la misma, se encuentra la Casa del Cid, un edificio civil construido en el siglo XI que formaba parte del antiguo recinto amurallado de la ciudad.
Frente a este ultimo
edificio, divisamos la Catedral, la más pequeña y más
antigua de las 11 Catedrales de Castilla y León. Lo más característico y
espectacular de este templo es el cimborrio,
de influencia bizantina, posee un curioso revestimiento de escamas de piedra
con un tambor perforado que alberga 16 vidrieras para iluminar el interior y
cuatro pequeñas torres en las esquinas rematadas con sus propias cúpulas.
Destacar también del exterior la Torre del Salvador, construida en el s. XIII y de 45 metros de altura. En el interior de la catedral sobresalen: el Claustro del s. XVII que da acceso al Museo Catedralicio, con una buena colección de tapices; la Capilla de San Miguel, la más antigua de las capillas, en estilo renacentista; un retablo del ábside, en donde podemos ver una interesante talla de la Virgen gótica de Ntra. Sra. De la Majestad, apodada "la Calva", por tener una frente muy ancha; la Capilla de San Ildefonso, la más bella de todas, en donde destaca la puerta de acceso en estilo renacentista, las pinturas de la entrada y su interior, repleto de sepulcros.
También del interior es de resaltar, el Coro, obra de Juan de Bruselas, con una magnifica sillería y una grandiosa reja gótica y el retablo Mayor, construido en mármol de Carrara, que data del siglo XVIII, está dedicado la Transfiguración de Cristo, por lo que es llamada "Catedral de la Transfiguración".
Destacar también del exterior la Torre del Salvador, construida en el s. XIII y de 45 metros de altura. En el interior de la catedral sobresalen: el Claustro del s. XVII que da acceso al Museo Catedralicio, con una buena colección de tapices; la Capilla de San Miguel, la más antigua de las capillas, en estilo renacentista; un retablo del ábside, en donde podemos ver una interesante talla de la Virgen gótica de Ntra. Sra. De la Majestad, apodada "la Calva", por tener una frente muy ancha; la Capilla de San Ildefonso, la más bella de todas, en donde destaca la puerta de acceso en estilo renacentista, las pinturas de la entrada y su interior, repleto de sepulcros.
También del interior es de resaltar, el Coro, obra de Juan de Bruselas, con una magnifica sillería y una grandiosa reja gótica y el retablo Mayor, construido en mármol de Carrara, que data del siglo XVIII, está dedicado la Transfiguración de Cristo, por lo que es llamada "Catedral de la Transfiguración".
En un lateral de la
catedral por la calle Alcañices, llegamos al parque que rodea el Castillo, del que quedan escasos
restos: algún tramo de muralla, parte del foso y las ruinas del patio de armas.
En un extremo del parque se sitúa la Iglesia de San Isidoro, que data del
siglo XII.
Salimos por un arco abierto
en las murallas, de nombre Puerta del Obispo, para descender a nivel del río,
hasta llegar a las Aceñas de Olivares, una de las más
antiguas de España. Se trata de un grupo de tres molinos medievales, en
funcionamiento hasta el siglo XIX y que han sido rehabilitados con mucho
acierto. Actualmente desempeñan la función de Centro Interpretación del Duero.
Casi enfrente de las
Aceñas de Olivares se localiza otra de las iglesias que componen la Ruta
del Románico de Zamora. Se trata de San Claudio de Olivares, del siglo
XI, que posee un bonito pórtico. No podemos visitar el interior por encontrarla
cerrada.
A poca distancia,
nos encontramos con el Puente de piedra que data del siglo
XII. Un lugar con encanto en donde disfrutamos de un agradable paseo y de unas
espectaculares vistas de la muralla, con la Catedral como fondo. ¡Sobre todo al
atardecer¡
Vuelta para
Valladolid y fin de esta interesante ruta.
Jose Maria Vicente
Otras sugerencias y curiosidades.
“Zamora no se gano en una hora”: Este dicho
popular nos viene a decir que las cosas no son tan fáciles como parecen en
un principio y tiene su origen en 1072, cuando en una feroz lucha fratricida el
rey Sancho II de Castilla cercó la ciudad de Zamora durante más de 7 meses para
intentar arrebatársela a su hermana Doña Urraca.
Una aceña es un ingenio hidráulico situado en el mismo cauce del río, que permite triturar el grano de cereal, por medio de unas ruedas de palas que trabajan en posición horizontal y transformarlo en harina con la que más tarde se elaborara el pan. Se diferencian de los molinos de agua, en las ruedas que trabajan en posición horizontal.
Una aceña es un ingenio hidráulico situado en el mismo cauce del río, que permite triturar el grano de cereal, por medio de unas ruedas de palas que trabajan en posición horizontal y transformarlo en harina con la que más tarde se elaborara el pan. Se diferencian de los molinos de agua, en las ruedas que trabajan en posición horizontal.
El cimborrio, auténtico tesoro de la Catedral de Zamora, supuso la primera de una serie de cuatro cúpulas muy semejantes. A la cúpula zamorana, siguieron las de la colegiata de Toro y las de las Catedrales viejas de Salamanca y de Plasencia.
Viriato, célebre
guerrero lusitano, se convirtió en un auténtico terror para los romanos y está
presente en la bandera de Zamora, llamada “seña bermeja” ("Seña" por bandera y "bermeja" por el color rojo) en donde aparecen ocho tiras rojas, que recuerdan las ocho
victorias que obtuvo contra varios cónsules romanos.
Si dispones de tiempo recomiendo la visita del Museo de Semana Santa, que cuenta en la actualidad con 36 grupos escultóricos de los pasos procesionales que desfilan en la Semana Santa zamorana, declarada de Interés Turístico
Internacional, junto a
túnicas y hábitos de las distintas cofradías y hermandades.
A finales del siglo
XIX y comienzos del XX, se construyeron en la ciudad de Zamora un notable número
de edificios modernistas, lo que le ha permitido entrar a formar parte de la Ruta Europea del Modernismo, junto con
Barcelona o Madrid. A pocos metros de la Plaza Mayor, en la plaza de Sagasta 3,
nos detenemos
ante una casa, conocida como de "Las Cariátides", figuras femeninas a
modo de columnas y que nos permite observar los detalles del modernismo zamorano (en los bajos del
edificio, se sitúa la tienda de ropa "Mango"). Otra construcción cercana
a la plaza, es el edificio del antiguo Casino.
Dejo la lista de otras casas que se pueden visitar en esta ruta por edificios modernistas: Casa de Gregorio Prada (1908), Casa de Crisanto Aguilar (1908), Casa de Mariano López (1908), Casa de Faustina Leirado (1910), Casa de Valentín Matilla (1911), Casa de Juan Gato (1912), Laboratorio Municipal (1909), Casa Montero (1910), Casa Tejedor (1913), Casa de Norberto Macho (1915), Casa de Miguel Hervelia, Casa de Fernando Rueda (1918), Fábrica de Harinas Rubio (1919), Casa de Valentín Guerra (1907), Casa Félix Galarza (1909,en la calle Santa Clara 12), Casino (1905), Casa Francisco Antón (1913,en la calle Santa Clara 29) y Casa de Martín de Horna (1908).
Dejo la lista de otras casas que se pueden visitar en esta ruta por edificios modernistas: Casa de Gregorio Prada (1908), Casa de Crisanto Aguilar (1908), Casa de Mariano López (1908), Casa de Faustina Leirado (1910), Casa de Valentín Matilla (1911), Casa de Juan Gato (1912), Laboratorio Municipal (1909), Casa Montero (1910), Casa Tejedor (1913), Casa de Norberto Macho (1915), Casa de Miguel Hervelia, Casa de Fernando Rueda (1918), Fábrica de Harinas Rubio (1919), Casa de Valentín Guerra (1907), Casa Félix Galarza (1909,en la calle Santa Clara 12), Casino (1905), Casa Francisco Antón (1913,en la calle Santa Clara 29) y Casa de Martín de Horna (1908).
Una recomendación respecto al tapeo zamorano es no
dejar de pasar por el Bar El Lobo, “el rey de los pinchos”, es una parada obligada para
probar los pinchos morunos, que los puedes encontrar en dos variantes, que
piquen o que no, los dos están muy buenos, también tienen su variante de pincho de chorizo. (Ubicado en la Calle El Horno de San
Torcuato 1, en plena zona de tapeo, entre las calles Santa Clara y San Torcuato).
Por último, si crees que hay otros rincones o lugares interesantes que merece la pena visitar en esta ruta, deja tu comentario, será de ayuda y utilidad para los viajeros que nos leen.
En esta misma zona de vinos y tapas, otros que no te debes perder: Las patatas bravas del Bar Caballero, a poca distancia del bar anterior, ya sean bravas o mixtas, su salsa es adictiva. Los Tiberios y las perdices del Bar Bambú, en la calle Flores de San Torcuato, entre El Lobo y el Caballero, los "tiberios" son unos ricos mejillones con una salsa picante y las "perdices" son una sardina abierta al medio rellena de una base de tomate y rebozado. En la calle Diego Ordax, no dejes de pasar por el Bar Chillon y probar su tortilla con salsa de callos, puede sonar raro, pero esta espectacular. En la calle Herreros se sitúa el Bar Bayadoliz, cuya especialidad son los sándwiches, aquí llamados "cuadraos".
Dejo un listado que me facilitaron en Información y Turismo, con los horarios de apertura de las iglesias zamoranas, en donde llama la atención que la entrada a las mismas, es gratuita , salvo la Catedral. Algo inusual en estos tiempos.Por último, si crees que hay otros rincones o lugares interesantes que merece la pena visitar en esta ruta, deja tu comentario, será de ayuda y utilidad para los viajeros que nos leen.
Los Arribes del Duero zamoranos
El Parque Natural de Arribes del Duero transcurre
entre las ciudades españolas de Zamora y Salamanca, es un espacio natural
protegido que se caracteriza por un profundo cañón abierto por el río a lo
largo de unos 120 kilómetros, con paredes que pueden llegar hasta los 400
metros de altura (en los puntos más inaccesibles, es posible divisar nidos de águilas, buitres
o cigüeñas negras). Los ríos Duero y Águeda, sirven de frontera natural
entre España y Portugal.
Salimos de Valladolid
en dirección a Zamora, para continuar hasta Muelas del Pan en donde tomamos la carretera ZA-324 dirección Miranda do Douro. A la altura de la localidad de Moralina, nos
desviamos para dirigirnos hasta Pino del Oro, nombre que le viene por la existencia
de este metal precioso en la época romana. La construcción estrella de esta
localidad es el “Puente de Requejo”, más conocido como “Puente Pino”, que une
las comarcas de Aliste y Sayago y que constituye la puerta de entrada a los
Arribes del Duero. Esta espectacular construcción, en su época el puente de mayor luz y altura de España, se encuentra fabricado en hierro, data de
principios del siglo XX y se alza majestuoso sobre el cañón del río con una altura de 90
metros sobre el agua, 120 metros de luz y 170 metros de longitud.
Deshacemos el camino
andado hasta Moralina y ponemos rumbo a la ciudad portuguesa de Miranda do Douro. Situada en el Parque Natural do Douro Internacional, la versión
portuguesa del Parque Natural de las Arribes del Duero, se alza sobre un alto, lo que te permite disfrutar de unas excepcionales vistas. Vamos a empezar nuestro recorrido,
por lo típico que realizan la mayor parte de las personas que recalan en
Miranda do Douro: las compras. Para ello nos quedamos en la zona comercial de la ciudad, totalmente separado del casco antiguo, aunque de un
lugar a otro se puede ir caminando perfectamente. Dos calles paralelas son las que aglutinan la actividad comercial: la calle
25 de Abril y la calle do Mercado, paralelo a estas dos
últimas calles se encuentra la calle
Penedo Amarelo, un autentico mirador sobre el río Duero, que no debemos
perdernos.
Después de hacer las preceptivas
compras,nos adentramos en el casco histórico hasta llegar a la plaza Joao III,
centro neurálgico de la localidad, la cual se encuentra presidida por las esculturas de una pareja
de mirandeses con el traje típico y en donde se sitúa el Museo de la Tierra de Miranda,con trajes y utensilios de trabajo, que nos permitirá conocer la
historia de la ciudad y sus gentes.
A escasos metros de
esta última plaza, se levanta la Concatedral, aunque ahora ya no es
Catedral, ya que la Diócesis fue trasladada a Bragança.
En su interior, es de destacar el retablo Mayor en estilo renacentista, compuesto por numerosas esculturas que representan distintas imágenes de la Biblia realizadas por el genial escultor “vallisoletano” Gregorio Hernández, junto a Francisco Velázquez y los hermanos Muniategui
también es digno de mención el órgano del XVIII y la magnífica sillería del coro.
Pero sin duda, el
elemento más llamativo y famoso de la iglesia es una figura llamada Menino Jesús
da Cartolinha. Se trata de una pequeña talla del niño
Jesús, situado al final del templo a la derecha en el interior de una vitrina, junto al Niño se encuentran trajes, camisas o zapatos, que le van colocando en diferentes épocas del
año. Su existencia se debe a una leyenda que cuenta como este niño se aparecía
a las tropas portuguesas para infundirles ánimo durante las guerras
hispano-lusas y que cuando al final les vencieron, realizaron una talla en
madera de ese niño, vistiéndole con un sombrero de copa y una bola en su mano
izquierda.
En su interior, es de destacar el retablo Mayor en estilo renacentista, compuesto por numerosas esculturas que representan distintas imágenes de la Biblia realizadas por el genial escultor “vallisoletano” Gregorio Hernández, junto a Francisco Velázquez y los hermanos Muniategui
también es digno de mención el órgano del XVIII y la magnífica sillería del coro.
Justo al lado de la
Concatedral, se encuentran unas bonitas zonas ajardinadas en donde podemos ver restos de la
antigua muralla y unas preciosas vistas del río
Duero.
De vuelta a la zona
comercial, visitamos la iglesia de la Misericordia (su fachada es visible desde la plaza Joao III), se
trata de un templo que data del siglo XVIII y de cuyo interior es de resaltar
la figura del Crucificado que preside el retablo mayor y si seguimos caminando, cerca del arco que da entrada al casco histórico, nos detenemos en la iglesia de la Santa Cruz, esta pequeña iglesia, construida en el siglo XVII, perteneció a la
Cofradía de Santa Cruz, realizando durante la edad media la labor de enterrar a
los muertos sin hogar. Antes de abandonar el casco histórico nos detenemos en
otros restos del antiguo Castillo, que datan del siglo XIII y que fue arrasado por
las tropas de Carlos III durante la Guerra de los Siete años en 1762.
Parada para comer en Restaurante Mirandés (hay que tener en
cuenta que a las 12:30 horas ya hay gente almorzando y que Portugal tiene una
hora menos que en España, así que si no quieres hacer cola esperando, tienes
que llegar temprano, especialmente los fines de semana, dado que no hacen
reservas).
Se trata de un sitio pintoresco y en donde hemos comido en numerosas ocasiones, recomiendo el “bacalao a bras” y la posta mirandesa, una carne con pimientos y arroz de acompañamiento (Si no eres de mucho comer, puedes pedir media ración, que es casi como una entera). Como nota negativa, indicar que no admiten el pago con tarjeta, lo cual resulta algo atípico en los tiempos que nos encontramos.
Se trata de un sitio pintoresco y en donde hemos comido en numerosas ocasiones, recomiendo el “bacalao a bras” y la posta mirandesa, una carne con pimientos y arroz de acompañamiento (Si no eres de mucho comer, puedes pedir media ración, que es casi como una entera). Como nota negativa, indicar que no admiten el pago con tarjeta, lo cual resulta algo atípico en los tiempos que nos encontramos.
Saliendo de la
localidad, encontramos a la izquierda una carretera que nos lleva hasta el muelle, desde el que se realizan los paseos en barco , sin duda uno de los
grandes atractivos de esta ruta. A las 17:00 horas, comenzamos este
interesante crucero ambiental de una hora y
media de duración. Durante el recorrido de unos 5 km, navegando
entre bonitos acantilados por las aguas internacionales del Duero, recibimos
interesantes explicaciones por parte del guía, comentando la flora y fauna de
las Arribes. A la conclusión del viaje se
celebra una exhibición de aves rapaces y una degustación de vino de Oporto. Una
sugerencia: se debería poner una alternativa para quien no pueda o quiera
tomar alcohol. (Las salidas tienen lugar a las 17:00 horas los días de diario y
a las 12:00 y 17:00 horas los fines de semana, tiene un
precio de 18 euros para los adultos y 8 para los niños, para reservar llamar: 980557557 o 607545047).Un detalle a tener en cuenta: El barco tiene
una cubierta acristalada y el viaje de ida se hace sentado, por lo que si no
coges asiento pegado a las ventanas, la visibilidad se ve bastante afectada,
principalmente por los reflejos. La vuelta se hace en cubierta y ahí sí que se
disfruta del cañón en todo su esplendor.
Dejamos atrás
Miranda de Duero y camino de nuestro siguiente destino, Fermoselle, nos
detenemos primero en Cozcurrita, en donde destaca la pequeña Iglesia de Santa
María Magdalena, que data del siglo XIII y en cuya construcción se empleo sillería de
granito, un material muy abundante en la zona.
A poca distancia, se encuentra Fariza, lugar que cuenta en diversos puntos de su territorio con asentamientos romanos y árabes; la Ermita de la Virgen Castillo, la localizamos a la salida del pueblo en dirección a Mármoles, desde la ermita y después de un corto camino a pie (unos 500 metros), llegamos al Mirador de las Barrancas, que nos depara una de las mas espectaculares vistas sobre los inaccesibles cortados del Duero.
También es de resaltar la Iglesia parroquial de San Julián, en Fariza, de estilo románico pero con reformas posteriores, conserva en su interior una bella imagen policromada de la Virgen y el Niño, que data del siglo XIII.
A poca distancia, se encuentra Fariza, lugar que cuenta en diversos puntos de su territorio con asentamientos romanos y árabes; la Ermita de la Virgen Castillo, la localizamos a la salida del pueblo en dirección a Mármoles, desde la ermita y después de un corto camino a pie (unos 500 metros), llegamos al Mirador de las Barrancas, que nos depara una de las mas espectaculares vistas sobre los inaccesibles cortados del Duero.
También es de resaltar la Iglesia parroquial de San Julián, en Fariza, de estilo románico pero con reformas posteriores, conserva en su interior una bella imagen policromada de la Virgen y el Niño, que data del siglo XIII.
Cogemos de
nuevo el coche para dirigirnos a Fermoselle, capital de la extensa comarca de Sayago y declarada
Conjunto Histórico. El lugar elegido para alojarnos fue la Posada de Doña
Hurraca, ubicada en el antiguo cuartel de la Guardia Civil, que ha sido
reformado con mucho gusto. Disfrutamos de una estancia agradable y tranquila rodeados de este maravilloso
entorno natural.
Este segundo
día, lo dedicamos a conocer Fermoselle, localidad situada
al noroeste de la provincia de Zamora y que por sus numerosas bodegas excavadas
en roca, es conocido como el pueblo de las 1000 bodegas. Posee un microclima
especial, lo que le permite el cultivo de olivos, viñas o naranjos y en su
hábitat podemos encontrar la cigüeña negra, una especie en peligro de extinción.
Comenzamos la jornada
con la visita de la Casa del Parque, ubicada en un antiguo convento Franciscano del
siglo XVIII y del que se mantiene la fachada principal y el claustro. En su
interior descubriremos los numerosos atractivos que podemos encontrar en los
Arribes del Duero, junto a interesantes explicaciones sobre la fauna, flora y
tradiciones locales. Adosado al convento se encuentra el Santuario de la Virgen de la
Bandera y que tuvimos la suerte de poder ver, ya que habitualmente se
encuentra cerrado. En su interior reside la imagen de la patrona local, la
Virgen de la Bandera, una entrañable imagen de la Virgen dando de mamar al
niño.
En la visita a la
ciudad tomamos como punto de partida la Plaza
Mayor, un bello conjunto de casas señoriales en donde destaca una elaborada
rejería y cuyo edificio más significativo es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que data del siglo XII,
aunque de aquella época solo se conservan dos portadas, el resto de la iglesia
es fruto de reformas posteriores; en su interior se ha habilitado un Museo
parroquial, con interesantes esculturas y ornamentos sagrados. De su interior
son dignos de mención un Cristo yacente articulado que data del siglo XVI, que se procesiona en Semana Santa y un
órgano del XVIII.
A pocos pasos de la
Plaza nos encontramos con las ruinas del Castillo
de doña Urraca, del que apenas queda en pie la torre del homenaje y la
plaza de armas. Lo más interesante de esta visita se encuentra en las
privilegiadas vistas que se tienen de los cañones del Duero (Es de propiedad
privada y el acceso cuesta 1 €).En las inmediaciones de la plaza Mayor, en la
calle Terraplén, se encuentra el mirador del mismo nombre, desde donde tenemos
unas buenas vistas de los viñedos y de la ciudad.
Continuamos con un
interesante recorrido por sus estrechas y empinadas calles hasta llegar por la
calle el Guapo al mirador El Torojon. Después de subir unas escaleras
que presentan la particularidad de tener los peldaños tallados en la propia
roca, nos permite disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de todo el
viaje, siendo posible contemplar la provincia salmantina, tierras portuguesas y la ciudad de Fermoselle.
No debemos perdernos pasar por la típica calle Nogal, caracterizada por su elevada pendiente y sus casas construidas en granito. Entre las calles San Jurjo y Requejo, se conserva un arco ojival, antigua puerta de entrada a la villa y único recuerdo de su primitivo recinto amurallado.
No debemos perdernos pasar por la típica calle Nogal, caracterizada por su elevada pendiente y sus casas construidas en granito. Entre las calles San Jurjo y Requejo, se conserva un arco ojival, antigua puerta de entrada a la villa y único recuerdo de su primitivo recinto amurallado.
Parada para comer en Restaurante España. Lo mejor fueron los champiñones, que son la especialidad de la casa y el chuletón de
ternera sayaguesa. También disponen de un menú de 13 y 20 €. A mejorar, los tiempos
de espera entre platos.
No podíamos
marcharnos de esta zona, con un vino denominación de Origen Arribes,
sin visitar una bodega, así que terminada la comida nos acercamos hasta la Bodega Pastrana, en donde se elabora un
vino con uvas de una variedad autóctona llamada “Juan García”.
En el camino de
vuelta a Valladolid, realizamos una parada en la localidad zamorana de Pereuela, pueblo con una larga tradición
alfarera. En la zona de las 'Las Barreras', un terreno localizado junto al
pueblo, es donde los alfareros extraen el “caolín”, un barro blanquecino que luego
mezclan con barro rojo y que les sirve para elaborar de manera artesanal las
piezas que les han hecho famosos, como hornos y cazuelas. El “caolín”, tiene
partículas de cuarzo y mica, lo que hace que las piezas que fabrican tengan cualidades
refractarias y una alta resistencia al fuego.
Ponemos rumbo a Valladolid
y fin de esta interesante ruta.
Otras sugerencias y
curiosidades
* En el camino de Pino del Oro a Miranda de Duero, si
se dispone de tiempo, recomiendo parar en:
Villardiegua de la Ribera, pueblo que conserva en la plaza de la
iglesia un verraco tallado en piedra de la época prerromana, que nos recuerda a
los Toros de Guisando abulenses y en Torregamones,
lugar en donde se encuentra una de las construcciones más
características de la comarca de Sayago, que reciben el nombre de “Chivitera”,
se trata de una pequeña cabaña de piedra y techumbre vegetal en donde los
cabreros guardaban a los chivos recién nacidos para apartarles de cualquier
depredador, principalmente del lobo (Esta ruta, de dificultad baja, comienza en
la Iglesia y transcurre por caminos bien señalizados en un circuito que nos
llevara a recorrer unos 12 Km).
* Para llegar a uno de
los monumentos naturales más importantes del Parque Natural del Duero
Internacional, te propongo esta ruta: A 14 km de Fermoselle se encuentra la
localidad portuguesa de Bemposta y desde esta localidad, después de 5 Km, se
llega a la aldea de Lamoso en donde hay un camino que parte de la carretera que
atraviesa el pueblo, señalizado con un panel informativo que indica Faia da Água Alta, que nos llevara a una
de las cascadas más bellas y grandes de Portugal, con cerca de 60 metros de
altura. (Es una ruta de dificultad baja y de cuatro kilómetros entre ida y vuelta).
* Otro edificio
eclesiástico significativo de Fermoselle es la Iglesia de Santa Colomba,
de estilo románico, de cuyo interior es de resaltar una bella talla de Cristo al
humilladero del siglo XVII y un púlpito de granito.
* El Mirador de las Escaleras, es otro de
los miradores más famosos de esta zona. Para acceder hasta el debemos llegar a
la Ermita de Santa Cruz (A unos 2
Km. de Fermoselle, en la carretera de Zamora a Portugal). Desde este punto, tomaremos un camino entre viñedos, almendros y olivos, que nos llevara hasta el Mirador en
donde podemos admirar unas extraordinarias vistas.
Jose Maria Vicente
Jose Maria Vicente





































