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- Oporto en tres días
Salimos de Valladolid en dirección a Oporto, de donde nos separan 405 Km.
Oporto está situada al norte de Portugal junto a la desembocadura el río Duero. Su centro histórico es pequeño, los monumentos y sitios turísticos están cerca unos de otros, pero debes tener en cuenta que es una ciudad llena de subidas y bajadas, por lo que las cuestas harán que en más de una ocasión vayas con la lengua fuera.
Comenzamos la visita a Oporto caminando por la Avenida dos Aliados. Recorreremos esta Avenida rodeada de edificios modernistas de granito y mármol blanco, comenzando en la Plaza Humberto Delgado, presidida por el imponente Ayuntamiento, delante del cual se sitúan las letras de Oporto, buen lugar para una primera foto, hasta llegar al otro extremo, la Praza da Libertad, presidida por la estatua ecuestre de Pedro IV, que proclamó la independencia de Brasil y se convirtió en su primer emperador.
En esta última plaza se encuentra el Hotel Continental Palacio de Cardoso, con una impresionante fachada del siglo XVIII, que da paso a un edificio que en su día fue convento, convertido en un lujoso Hotel de 5 estrellas.
En esta ultima Plaza, en el N.º 126, te aconsejo entrar en un McDonald’s, sí,
¡has leído, bien! Está ubicado en un local que todavía conserva por dentro su
estilo modernista, manteniendo la decoración original con vidrieras y
candelabros art decó. Dicen que es el McDonald’s más bonito del mundo.
Otro lugar que te recomiendo conocer en esta zona es el precioso Café Guarany (N.º 85/89), también conocido como “el café de
los músicos”, que data de 1933. En su interior además de mobiliario de época,
podemos ver un mural en mármol del indio Guarany que da nombre al local. La relación
entre los indígenas guaraníes y Portugal, fue conflictiva, marcada por la
persecución, esclavitud y resistencia, culminando con la guerra que les
enfrento con las tropas hispano-lusas en 1754 por el control de las Misiones,
de donde salieron victoriosos estos últimos, aunque con grandes pérdidas, obligando
a los guaraníes a ser reubicados y a perder sus tierras y modo de vida.
Contigua a la Plaza de la Libertad, en la Plaza Almeida Garret se encuentra la Estación de San Bento. Aunque no tengas que coger un tren, merece la pena acercarse a ver esta espectacular estación. Construida a principios del siglo IX sobre los restos de un antiguo convento, nada más cruzar su entrada te encontrarás en el vestíbulo, murales que contienen más de 20.000 azulejos pintados por el artista Jorge Colaço, elaborados en la Real Fábrica de Louça de Sacavém, que muestran momentos de la historia del país.
Dos
de los murales que más nos llamaron la atención: La entrada triunfal en Oporto
de los Reyes Juan I de Avís y Felipa de Lancáster en el día de su boda, casados
por conveniencia para establecer una alianza anglo-portuguesa y debajo de este
mural, más pequeño, está representada la conquista de Ceuta que tuvo lugar
el 21 de agosto de 1415, mucho antes de que llegasen los españoles a esa plaza).
También son reseñables los murales de la vida rural portuguesa varios
siglos atrás, que podemos ver en el muro que da acceso a las vías de tren (Transporte
de las barricas por el río, carros de bueyes o una madre dando el pecho a su
bebé). Por otra parte, el techo se encuentra ornamentado en relieve y pintado
de amarillo, incluyendo en grande el nombre de los dos ríos más cercanos, el
Miño y el Duero.
Nuestro siguiente destino es el Mercado del Bolhao. Inaugurado en 1914 y reabierto en 2022 en la Rua Formosa 214, después de unos años en restauración. Su interior está distribuido en dos plantas, con un gran patio interior en donde encuentras pequeños bares donde ofrecen cocina portuguesa, platos sencillos preparados con ingredientes frescos, en algunos casos obtenidos directamente del propio mercado. También encontrarás todo tipo de puestos, desde fruta, carne, verduras y pescado (sobre todo de bacalao).
El mercado se llena a medida que avanza el día,
por lo que lo mejor es ir a primera hora si quieres disfrutar de la experiencia
de una forma más tranquila.
Justo en frente de este último mercado, en el N.º 339 de la Rua Formoso, te encontrarás con la Confitería do Bolhão, casa centenaria fundada en 1896, que conserva su decoración original. Cuenta en su interior con un salón donde disfrutar de una variada oferta gastronómica, tanto de dulces y salados, así como algunos platos típicos de Venezuela, como el "Pan de Jamón", un pan relleno de jamón york, pasas y aceitunas verdes, que forma parte de la gastronomía Navideña del país. Bueno el pastel de nata y un pastel a base de almendras llamado "tigelinhas", que tomamos acompañados de un café.
Otro de los locales más fotografiados de la ciudad es A Pérola do Bolhão, en la Rua Formosa 279. Clásica tienda de ultramarinos, de las de "toda la vida", que data de 1917, aunque el edificio que alberga la histórica tienda tiene mas de 200 años de antigüedad. Posee una espectacular fachada “art Nouveau”, con azulejos que representan a dos mujeres, una sosteniendo una rama de flores de té a la izquierda y la otra a la derecha, con un collar de granos de café y una rama de granos de café en la mano. Después de admirar la fachada, no dejes de entrar y echar un vistazo a los productos que tiene a la venta. Es una visita obligada para quienes deseen descubrir el Oporto mas tradicional.
Siguiendo por la Rua Formoso, accedemos a la Rua Santa Catarina, conocida por ser la calle comercial por excelencia del centro de Oporto, que va desde la Praça do Marquês de Pombal hasta la Praça da Batalha. En esta calle encontraras algunas de las tiendas más antiguas y emblemáticas de la ciudad, que han sobrevivido al paso del tiempo y que siguen siendo un atractivo para los turistas y los locales por igual. Entre las que no debes perderte es el Café Majestic (N.º 112). Se trata de un elegante café de los años 20 en el que os sentiréis parte de la historia de Oporto. Fue inaugurado el 17 de diciembre de 1921 bajo el nombre de Café Élite y se convirtió en el lugar de reunión de personajes ilustres de la época y fuente de inspiración para escritores y artistas.
Otros de los locales con fachadas ornamentadas son: la Librería
Latina (N.º 2) y la Joyería Reis & Filhos. Durante el paseo por esta calle, también encontraras
el centro comercial, «Vía Catarina» (N.º 312-350), que cuenta con una amplia
variedad de tiendas y zonas de restauración.
Un buen lugar para pararse a desayunar o merendar en esta calle es la Fábrica da Nata (N.º 331), que tiene unos deliciosos pastelitos de nata, una tartaleta de crema pastelera recién salida del horno, para muchos los mejores de Oporto, parecidos a los pasteles de Belém de Lisboa. Nosotros los probamos acompañados de un vino de Oporto y te garantizo que merece la pena.
También en la misma calle se encuentra la Pastelería Manteigaria (N.º 357), con un proceso de elaboración de los “Pasteis de Nata” totalmente visible para el publico, desde la masa, la crema y el horneado. Recientemente acaban de abrir una sucursal en Madrid, en el N.º 12 de la Carrera de San Jerónimos, a pocos pasos de la Puerta del Sol.
En una esquina de las calles Santa Catalina y Fernando Tomás, se encuentra
la Capilla de las Almas. Construida en el siglo XVIII, este templo enamora a
primera vista por sus dos fachadas cubiertas casi por completo por 16.000
azulejos blancos y azules con escenas de la vida de Santa Catalina y San
Francisco de Asís, santos venerados dentro la capilla. En el interior de esta iglesia, de estilo neoclásico se encuentra la imagen de
la Virgen de las Almas del siglo XVIII.
Terminando la calle Santa Catarina, en sentido sur, llegamos a la Praça da Batalha, presidida por la Iglesia de Santo Ildefonso. Construida entre 1709 y 1730, esta iglesia enamora por su fachada decorada con alrededor de 11.000 azulejos en azul y blanco que representan escenas de la vida de San Ildefonso. En el interior, de visita gratuita, destaca el retablo barroco-rococó del siglo XVIII y un enorme órgano. También son de resaltar dos grandes cuadros en estilo barroco portugués que cubren los muros laterales.
En esta ultima plaza, se encuentra el bonito Teatro Nacional São João, de estilo neoclásico, destruido por un incendio e inaugurado en 1920.
También de esta plaza sale el Teleférico que une
con la Ribeira, así mismo en esta plaza puedes tomar el tranvía 22, que pasa por algunos de
los lugares más emblemáticos del centro de Oporto.
Nos dirigimos en dirección de nuevo a la Plaza de la Libertad, para continuar por la calle los Clérigos, que a pesar del paso de los años continua en obras por la ampliación del Metro. Lo primero que nos encontramos es la Iglesia de los Clérigos. Templo que data del siglo XVIII, en estilo barroco, construido en el «cerro de los “ahorcados”, por ser el lugar donde se realizaban los ajusticiamientos de los condenados a muerte. De su exterior, destacar la escalera de entrada y la fachada es de estilo rococó, con una profusa decoración adornada con conchas.
En el interior la nave central tiene forma ovalada y lo más llamativo es el
retablo de la capilla mayor, de mármol policromado, bajo una gran bóveda, en cuyo centro se ve un escudo de granito. Dignos de mención son los
dos órganos barrocos, recientemente restaurados, por cierto, con la
colaboración española de un Taller palentino de Torquemada.
Llegamos ahora a la Torre de la iglesia, el mejor mirador del
centro histórico, todo un símbolo de la ciudad de Oporto, con sus 75
metros de altura. Durante la subida de los 240 escalones a través de una
escalera de caracol, en la tercera planta, verás 49 campanas que forman un
carrillón, y aunque requiere un buen esfuerzo físico, las vistas privilegiadas
que se obtienen desde la parte final lo compensan con creces. Como curiosidad, el Puente Luis I no es visible desde la cima de la torre , ya que la Catedral bloquea su visión al estar esta situada en un alto. Diseñada por el
arquitecto italiano Nicolau Nasoni, fue enterrado en la cripta bajo el altar mayor de la
iglesia colindante, descansando de esta manera junto a su creación más
emblemática.
Cercana a la Torre, se encuentra uno de los locales más antiguos de la
ciudad, Casa Oriental, la tienda de comestibles más famosa de Oporto, fundada
en 1910 y por la que pasan no solo los turistas sino mucho portuenses. Corona
la fachada una colorida pintura mural que evoca el pasado colonial de Portugal.
En su interior, podemos comprar uno de los mejores bacalaos de la ciudad, café,
chocolate o vinos de Oporto, junto a gran variedad de frutas.
En este entorno, llegando a la Plaza de Lisboa, en la Rua das Carmelitas 144 se encuentra la Librería Lello e Irmão, un edificio que data del 1906, una de las librerías más bonitas del mundo. La librería empezó a tener fama entre los fans de Harry Potter ya que se dijo que había servido a J.K. Rowling, escritora que paso dos años en la ciudad, como inspiración de algunas escenas de su exitosa saga de novelas “Harry Potter”, información que la misma escritora ha desmentido. Tampoco algunas de las escenas de la saga, como las escaleras del colegio de Hogwarts, han sido rodadas en este local. Sentimos decepcionarte. Al atravesar la puerta de esta librería centenaria te hará transportarte a otra época. Encontraras enormes estanterías de libros y una impresionante escalera central de color rojo que te conducirá al segundo piso. Aunque no lo parezca, ninguna parte del techo es de madera, son yeso con imitación a madera labrada. Otra curiosidad, puedes observar en el suelo, railes por los que en su día circulaban carros donde se trasladaban los libros más pesados entre las diferentes estanterías. La luz natural pasa a través de una vidriera situada en el techo, donde puede leerse la inscripción en latín “Decus in Labore”, que significa “Dignidad en el trabajo”, que es el lema de la librería.
Actualmente y debido a la gran cantidad de turistas que colapsaban la tienda, los
propietarios decidieron cobrar un precio de 10 euros por la entrada, (que se te
descontarán del precio si compras un libro).
Justo al lado de la Librería y mientras esperas para entrar, recomiendo visitar la tienda, A Vida Portuguesa, situada en unos antiguos almacenes, donde han mantenido la estructura original, así como los expositores y los mostradores, lo que imprime un ambiente muy especial a este espacio. Vende productos artesanales y marcas portuguesas que han sobrevivido a lo largo de los tiempos. (Tiene otra sucursal en Lisboa).
Si continuamos por la Rua das Carmelitas, llegaremos a la Iglesia do Carmo, que tiene adosada a la izquierda la Iglesia de los Carmelitas, bueno en realidad se encuentran separadas por una estrecha casa, que se la conoce como “casa escondida”, vivienda que llegó a estar habitada por el campanero de la torre, aunque la mayoría de la gente cree que se trata de una sola iglesia. La fachada de los dos templos da a la luminosa Plaza Gomes Teixeira, donde puedes relajarte con el sonido del agua de la Fuente de los Leones. La Iglesia do Carmo, aunque no es de las más antiguas, sorprende por su gran mosaico de azulejos. Construida entre 1756 y 1762, este templo tiene una fachada principal en granito de estilo rococó y sobre todo, una lateral que maravilla por un fantástico mosaico de azulejos blancos y azules incorporado en 1912, en el que se representa la Imposición del Escapulario en el Monte Carmelo. En el interior, encontrará un diseño neoclásico caracterizado por la sencillez. Destacan del interior el púlpito de madera finamente trabajado y el órgano sobre la puerta de entrada. La Iglesia de los Carmelitas, ubicada a la izquierda del edificio, es un templo que data del siglo XVII y perteneció a la orden de Los Carmelitas Descalzos, de ahí su nombre. Destaca por su campanario situada en el lado izquierdo, cubierto por azulejos azules, tan propios de la ciudad. En la parte superior de la portada veremos además de unos preciosos ventanales, las figuras de Santa Teresa y Nuestra señora del Monte Carmelo. En este entorno se encuentra la Universidad do Porto, la más antigua de Portugal junto con la de Coímbra.
En la Plaza Gomes Teixeira (N.º 14-22), por la que pasamos anteriormente, se
encuentran los Almacenes Cunhas, una emblemática tienda centenaria, conocida por su arquitectura Art Déco, reconocible por un pavo real en la fachada, especializada
en artículos para el hogar, ropa de cama y mantelerías.
Ponemos ahora rumbo a la Catedral, situada en una zona elevada de la ciudad, en el Barrio de Batalha, por lo que debes prepararte para caminar cuesta arriba por alguna de sus calles.
La Sé de Oporto, como se la conoce a la Catedral, es uno de los edificios más antiguos de Oporto. Su construcción fusiona una mezcla de estilos, comenzando con su origen románico en el siglo XII (La portada originalmente románica se la añadió otra posterior, barroca), pasando por el gótico (Arbotantes que sujetan la bóveda de la nave central o el claustro), hasta llegar al barroco (Pórtico de la fachada lateral o el retablo mayor). Su diseño exterior es muy sobrio, con grueso muros y estrechas ventanas, se parece más a una construcción defensiva que a un templo religioso, donde destacan sus dos torres almenadas. Uno de los principales puntos de interés de su interior es el altar de plata de la Capilla del Santísimo Sacramento, situada a la izquierda del ábside, considerado una obra maestra de la platería portuguesa, elaborado en la segunda mitad del siglo XVII. Un dato curioso en relación a este altar es que las tropas napoleónicas, en 1809, no se lo llevaron y todo porque se construyó, rápidamente, una pared de yeso que impedía verlo.
El inmenso retablo Mayor que originalmente era románico fue sustituido posteriormente por otro barroco, donde encontraras pinturas murales con escenas y tallas de oro.
A la izquierda, en el transepto, se encuentra la imagen, del siglo XIV, de Nuestra Señora de Vandoma, patrona de Oporto.
En la capilla de San Juan Evangelista se encuentra otro elemento gótico, el sarcófago de João Gordo, caballero de la Orden de los Hospitalarios de Malta, compuesto por su estatua yacente y en un lateral, una representación de la última Cena. A la derecha del transepto, pasando por la Sacristía, se puede acceder a contemplar el claustro de estilo gótico, decorado con azulejos blancos y azules que representan escenas de las Metamorfosis de Ovidio que datan del siglo XVIII.
En uno de los ángulos del claustro se encuentra la Capilla de San Vicente, lugar de enterramiento de los Obispos de la ciudad, de donde es de destacar la sillería , así como la cubierta abovedada de casetones. Alrededor del patio podemos acceder a distintas estancias: entre ellas destaca la Casa do Cabildo, en la que se expone el Tesoro de la catedral, con una buena muestra de escultura, orfebrería, libros y otros objetos litúrgicos. Nasoni, uno de los arquitectos con importantes obras en Oporto, diseño una escalera, para acceder a la terraza superior del claustro, donde también encontrarás sobre los muros que rodean la barandilla, paneles de azulejos de gran calidad, con escenas relativas a los cuatro elementos de la Naturaleza: Agua, Aire, Tierra y Fuego.
También del interior del templo son de resaltar 3 bellos órganos barrocos.
La plaza donde se asienta la Catedral es uno de los mejores miradores de Oporto, por su situación y altitud. A un lado podemos ver una terraza desde la que se obtienen unas vistas magníficas de la ciudad, del río Duero y de Vila Nova de Gaia.
En el centro de la plaza veréis una columna,
llamada “pelourinho”, como las que se utilizaban antiguamente para
colgar a los ajusticiados. En realidad, esta columna nunca fue utilizada para
castigar a nadie, pues se instaló a mediados del siglo XX, únicamente con el
objetivo de «decorar» la plaza.
El Palacio Episcopal, situado justo al lado de la Catedral, a veces pasa desapercibido. Residencia del obispo de Oporto, este imponente edificio barroco fue uno de los centros de poder más importantes de la ciudad. Construido entre los siglos XII y XVIII, el palacio destaca por su impresionante fachada blanca, aunque es importante tener en cuenta que el interior solo puede visitarse en determinadas épocas del año.
La Iglesia de Santa Clara, cercana a la Catedral, formó parte de un
convento Franciscano y es uno de los templos religiosos de estilo barroco más
increíbles y menos conocidos a nivel turístico de Oporto. Más allá de
su sobria fachada de estilo gótico y su pórtico renacentista, este
templo declarado Monumento Nacional, maravilla por el espectacular trabajo
de madera dorada y por los azulejos representando las almas del
Purgatorio.
Entre la Iglesia de Santa Clara y el Puente Luis I, se encuentra el tramo
mejor conservado de la antigua muralla medieval que en su día rodeaba
Oporto con un perímetro de 2.600 metros, conocida como la “Muralla
Fernandina”. Esta parte de la muralla alcanza los 200 metros, fue restaurada en
el siglo XX. Otro de los tramos de la muralla con más encanto se encuentra en
las Escadas de Caminho Novo, situada cerca de la Ribeira, que discurren por la
Rua Nova da Alfandega. Durante el descenso por estas escaleras, disfrutaras de una
bonita panorámica del rio Duero y de Vila Nova de Gaia. Otra zona que conserva
un tramo de muralla, es la conocida como “Primitiva”, que tiene su origen en la
época romana, en el siglo III y rodeaba la zona de la Catedral (Rua Calzada Vandoma).
Por la Avenida Vimara Pérez ponemos rumbo al Puente Don Luis I, el puente más emblemático de Oporto que une la ciudad con Vila Nova de Gaia.
Inaugurado a finales del siglo XIX,
este puente de hierro fue diseñado por Téophile Seyrig, discípulo de
Gustavo Eiffel, de ahí un cierto parecido a la Torre Eiffel. Posee dos pisos,
por el superior pasa la línea de metro y por el inferior circulan los coches. Hay
pasarelas para que puedan pasar las personas en ambos pisos. Solo para que lo sepas, la entrada a la parte
de abajo está en la Ribeira (al nivel del río). Merece la pena cruzar el puente
para tener unas fantásticas vistas de los barcos navegando por el Duero y de
las casitas de colores de ambas orillas.
La Ribeira. Conocido como “Cais de Ribeira”, era un antiguo muelle donde llegaban los barriles de vino destinados a ser envejecidos en las diferentes bodegas de Vila Nova de Gaia, en unos barcos tradicionales portugueses llamados “rabelos”.
No puedes perderte pasear por la animada Praça da Ribeira, una plaza donde se encuentra la popular “Fuente del Cubo”.
Como curiosidad, caminando por esta pintoresca zona, justo a los pies del Puente Don Luis I, veras una placa colocada en homenaje a los portuenses fallecidos durante los enfrentamientos con las tropas Napoleónicas en 1809, cuando el Puente de las Barcas por el peso de las personas huyendo se derrumbo. Lleva el nombre de "Alminhas da Ponte".
La Ribeira se ha ido transformando en una de las zonas más agradables que ver en Oporto, repleta de restaurantes turísticos que has de evitar, pero todavía quedan algunos “de los de toda la vida”, como la Taberna dos Mercadores (Rua Dos Mercadores,36). Recomendable el pulpo A Taberna y el bacalao a la Narcisa, una receta típica portuguesa, donde sobre una base de patatas se prepara un bacalao confitado con cebolla y pimentón. Pero si no reservas, será difícil entrar, ya que es un local pequeño. A mejorar la atención y el servicio.
La mejor manera de disfrutar de las vistas de la Ribeira y Vila Nova de
Gaia, que se encuentra justo enfrente, es reservar un paseo en barco por
el río Duero, que te llevara por debajo de los seis principales puentes de
la ciudad, como el puente de Don Luis I, el puente del Infante don Enrique, el
puente de María Pía y el puente de Sao Joao, además de contar con una audioguía
en español. Estos tours, que suelen durar una hora y salen del muelle de la
Ribeira.
La forma más cómoda de llegar a la Ribeira, es coger el Funicular dos
Guindais, que te llevará desde la Praça da Batalha en apenas 2 minutos, de esta
forma te ahorras toda la bajada y a la vuelta subida por calles empinadas, disfrutando
además de impresionantes vistas. También existe un ascensor, gratuito, que
conecta la zona baja con la parte media de Barredo (Barrio ubicado entre la
Catedral y la Ribeira), aunque requiere seguir subiendo escaleras.
Espero que esta ruta por Oporto sea de tu interés e utilidad.
* Otro lugar de interés próximo a la Torre de los Clerigos y la Plaza Lisboa es el Jardin da Cordoaria, uno de los primeros espacios verdes de la ciudad, que cuenta con árboles centenarios, un pequeño lago y unas llamativas esculturas de Juan Muñoz, todo ello en un ambiente relajante que ofrece a los visitantes un espacio para disfrutar del aire libre y descansar.
En nuestro último viaje en época de Navidad, aprovechamos a ver un animado Mercado Navideño instalado en uno de los paseos del Parque. Para cenar, entramos en Adega Leonor, un establecimiento que data de 1930, situado frente a los jardines. Es un bar muy popular entre los estudiantes y un buen lugar para tomar una cerveza y unos pinchos, eso sí, sin mayores pretensiones, la comida es normalita.
En este
entorno tienen parada los tranvías N.º 22 (recorrido circular que pasa por la
Cordoaria, iglesia de Carmo, avenida los Aliados y Plaza Batalha) y el N.º 18,
que conecta con la zona de Massarelos.
* Una ruta interesante que puedes realizar desde la Estación de San Bento es la que te llevará por la Rua de las Flores, una encantadora calle peatonal, de las más hermosas de Oporto. Repleta de cafés, edificios históricos, como la Casa da Companhia (N.º 69) convertida en un lujoso Hotel o la Casa dos Constantinos (N.º 135) y tiendas tradicionales. Al final de la calle, cerca de la Iglesia de la Misericordia y de la Torre de los Clérigos, se encuentra Miradouro da Vitoria. Este mirador regala una espectacular postal del barrio de la Ribeira, el río Duero, el Puente Don Luis I y las bodegas de Vila Nova de Gaia al fondo. ¡Te va a encantar! Descendiendo en dirección al río Duero llegaremos al Palacio de la Bolsa, construido sobre las ruinas de un antiguo convento de franciscano, declarado Monumento Nacional, es un edificio de estilo neoclásico, que cuenta en el interior con un gran patio central cubierto por una estructura de vidrio. Para subir a la segunda planta pasarás por una escalera de granito y mármol que te llevará hasta varias salas ricamente decoradas como la Sala de las Asambleas Generales, cubierta de madera, la Sala Dorada, cubierta de pan de oro, la Sala del Tribunal de estilo renacentista francés y la pintoresca Sala Árabe, inspirada en la Alhambra de Granada. El interior solo se puede ver si reservas una visita guiada, que dan comienzo cada media hora.
Al
lado del palacio se encuentra el curioso edificio del Mercado Ferreira Borges,
que alberga en su interior varias exposiciones y una terraza donde tomar algo. Al
lado del Palacio de la Bolsa, se encuentra la Iglesia de San Francisco,
construida en estilo barroco, de su interior es de resaltar las numerosas tallas
doradas para lo que se emplearon alrededor de 300 kilogramos de polvo de oro. Es de resaltar la
preciosa talla de madera policromada del Árbol de Jesé y las catacumbas situadas debajo del Museo.
La zona de los alrededores de la Rua de las Flores es perfecta para probar la deliciosa comida local. Dejo un par de opciones: Restaurante O Buraquinho da Sé. (Rua Ponta Nova 5). El local es pequeño pero acogedor, la atención impecable y la comida utiliza productos de calidad. Recomiendo el pulpo al Lagareiro, de lo mejor que he probado en todo el viaje. No es de lo más barato que hemos encontrado, pero tampoco es prohibitivo y la calidad de los productos lo vale. (El pulpo al Lagareiro es una receta típica de la gastronomía portuguesa, donde primero es cocido y después llevado a la parrilla, donde adquiere su crujiente y deliciosa textura. El nombre viene de la figura del “Lagareiro”, individuo que trabaja en un lagar de aceite de oliva y se aplica a esta receta por la cantidad de aceite que se utiliza para regar el pulpo).
Petisqueira Voltaria (R. Afonso Martins, 109). Local pequeño, no reservan, lo que te obliga a ir pronto si no quieres hacer cola en la entrada. Recomendable el bacalao à brás o la francesinha. Otro restaurante interesante es Cantina 32 (Rua das Flores 32). Con una decoración original, como muñecas articuladas, máquinas de escribir o bicicletas, su cocina está basada en platos a compartir, dado que las raciones son grandes.
Otro local peculiar de esta calle es Mercearia das Flores (N.º 110). Una antigua tienda de ultramarinos, donde podrás comprar conservas, vinos o legumbres. Otro local antiguo en esta zona, con casi 100 años y cuyos propietarios pertenecen a la cuarta generación de descendientes es la “Escovaria de Belmonte” (Rua Belmonte N.º 34). Un lugar pintoresco donde continúan fabricando escobas manualmente. Si eres fans de Harry Potter, es paso obligado para ver un mini escoba, replica de la Nimbus 2000.
* Encontrar donde comer en Oporto no suele ser un problema, hay restaurantes y tabernas para todos los gustos, dejo aquí alguno de los lugares recomendables:
La Taberna d’Avó. Traducido Taberna de la Abuela, se encuentra detrás del Instituto Portugués de Fotografía y al lado de la torre de los Clerigos. Es una taberna de toda la vida y con buenos precios. Sirven comida típica portuguesa con una relación calidad-precio muy buena. ¡Si pides el “bacalhau a broa” (bacalao al horno, con una costra de pan de maíz, ajo, panceta, pimientos, todo ello acompañado de patatas), acertaras seguro! (R. de São Bento da Vitória 48).
El Café Santiago, conocido por sus «francesinhas”, un tipo de sándwich, más bien una bomba calórica, típica de Oporto y zona norte de Portugal, que surgió como una adaptación del "croque monsieur" francés. Elaborado con pan de molde relleno de jamón, salchicha, filete de ternera o cerdo, todo ello recubierto de queso y una salsa especial con un picante suave que tiene como base tomate y cerveza, que para finalizar se lleva a gratinar. Como opción, se puede servir acompañado de patatas fritas y un huevo frito encima. Tienes la posibilidad de pedir media y así disminuir la dosis de colesterol. Recomendable probarlos si nunca lo has hecho, es uno de los platos típicos de Portugal. (R. de Passos Manuel 226).
Casa Guedes Tradicional. Situado junto al Jardim de Sao Lázaro, es conocido
por su montadito de carne de carne de cerdo asada con queso cremoso, uno de mis
lugares favoritos para tomarme un bocata, al que puedes acompañar de patatas
fritas caseras. Suele haber cola en la puerta y dentro casi nunca hay sitio, ya
que es muy pequeño, pero tiene terraza exterior. (Praça dos Poveiros 130). En
esta misma plaza, en el N.º 72, se encuentra Santa Francesinha, otro lugar
interesante donde tomar este tradicional plato portugués, que además lo puedes encontrar
en opción vegetariana.
Restaurante A Tasquinha. También muy cerca de los Clérigos, justo al otro
lado de la plaza. Suele estar bastante lleno así que lo mejor es que paséis por
allí para reservar. Cocina tradicional portuguesa en un ambiente rustico. Recomendable
el arroz con rape y gambas, así como el bacalao en cualquiera de sus especialidades. Buen precio
y bien situado. (R. do Carmo 23).
A Cozinha do Manel. Muy cerca de Praça da Batalha, es un restaurante típicamente portugués, en cuyo interior te encontraras rodeado de antigüedades y fotos de famosos, decorado con azulejos albiazules.
Aquí recomiendo probar el pulpo empanado, donde se cortan las patas a lo largo, empanan y fríen, sirviéndose acompañadas del arroz cocido en el agua del pulpo.
También recomiendo probar alguno de los entrantes a base
de bacalao, como las bolinhas o las “pataniscas”, una
especie de buñuelos de bacalao o las costillas asadas en horno de leña. (Rua do Heroísmo 215).
Casa dos Presuntos "Xico". Justo al lado de A Cozinha do Manel es uno de los templos del jamón (de ahí el nombre de presuntos), donde se preparan bocadillos de jamón serrano en pan redondo, aunque también se pude incluir queso, todo ello acompañado de una jarrita con vino de la casa. (Rua do Heroísmo 191).
Cervecería Gazela. Justo al lado de la Praça da Batalha, es famoso por sus “cachorrinhos”,
un tipo de perrito caliente, servido en un panecillo estilo Viena en el que se
pone una "linguiça", salchicha típica portuguesa, con queso y se
cocina a la plancha, acompañado de salsa o no. (Travesía do Cimo de Vila 4).
Casa Conga. Cerca de la Avenida de los Aliados, es un lugar famoso por sus "bifanas", un sándwich o bocata típico portugués que consiste en un pan relleno de finas tiras de carne de cerdo marinadas y asadas a la parrilla. Pídela con piri-piri si lo quieres mas picante.
* Los habitantes de Oporto tienen el apodo de "tripeiros", "comecallos" para nosotros. Según cuenta la leyenda, durante la conquista de Ceuta por el Infante Don Henrique en 1415, los portuenses donaron toda la carne noble para dicha expedición, quedándose ellos solo con las tripas y vísceras, lo que dio origen al típico plato llamado "tripas a moda do Porto". Ceuta permaneció bajo dominio portugués hasta 1640 cuando paso a formar parte de la Corona Española tras la independencia de Portugal. Un azulejo en la Estación de Sao Bento recuerda estos hechos.
Este típico guiso se cocina a fuego lento con alubias blancas, callos de ternera, chorizo ahumado y comino. A mi personalmente no me gustan los callos, así que no puedo recomendar donde comerlos.* Barrio Do Barredo. Situado entre la Catedral y la orilla del Duero, este
barrio que está un poco deteriorado, con edificios que parece que se vayan a
caer y balcones con ropa tendida, destaca por su aire melancólico, sus olores y
colores te harán retroceder en el tiempo y descubrir rincones especiales que no
suelen salir en las guías turísticas. Para conocer la verdadera esencia de la
ciudad de Oporto te aconsejamos perderte por los callejones y escaleras como
las «Escadas do Barredo» o las Escadas das verdades.
* Jardín do Morro. Después de cruzar el puente Don Luis I y antes de bajar a
la orilla de Vila Nova de Gaia, puedes relajarte en el Jardín do Morro, que es
otro de los principales miradores que visitar en Oporto con unas fantásticas vistas al puente y a toda la ciudad. Después de esta magnífica parada, en uno de los extremos de los
jardines puedes coger un teleférico que te
llevará hasta el muelle de Vila Nova de Gaia con vistas al río, al Puente Don
Luis I, la Ribeira y los tejados rojos de las bodegas.
* Monasterio da Serra do Pilar. Situado en lo alto de Vila Nova de Gaia,
justo al otro lado del Puente Don Luis I, este antiguo monasterio del
siglo XVI impresiona por su curiosa planta circular, que refleja la influencia del Renacimiento italiano. Además de su
valor arquitectónico, a lo largo del tiempo, este lugar ha tenido también un
importante papel militar, siendo incluso utilizado como fortaleza durante el
asedio de Oporto en el siglo XIX. Hoy en día, su mirador se ha convertido en
uno de los favoritos tanto para locales como para viajeros, ya que regala una
de las panorámicas más bonitas del casco antiguo, el río Duero y los coloridos
tejados tan típicos y característicos de la ciudad.
* En este punto del recorrido por los lugares que visitar en Oporto te proponemos entrar en alguna bodega de Vila Nova de Gaia para para conocer todo el proceso de elaboración del vino con denominación de origen de Oporto. Una actividad que te recomiendo aunque no seas amante del vino, con un recorrido guiado y posterior cata. Las visitas son cortas (de unos 30 minutos) y te explican el proceso de elaboración del vino de Oporto y la historia de la bodega. Te recomiendo escoger la bodega Cálem, la primera que encuentras nada mas cruzar el puente, la bodega Graham's, situada sobre un antiguo Convento en lo alto de una colina o la bodega Sandeman, reconocible por su logo de un hombre de capa negra. ¡Son de las mejores!
Merece la pena dar
un paseo al atardecer para ver la zona iluminada, hasta llegar al Half
Rabbit, una obra de arte urbano, realizada por el artista Bordalo con
materiales reciclados y que representa un conejo saliendo de una esquina.
En el paseo que recorre el río, encontramos la Casa Portuguesa do Pastel de Bacalhau. Al entrar, los visitantes son recibidos por un ambiente que parece una recreación teatral con una decoración de lámparas, biblioteca y un acompañamiento musical de un órgano. Se puede observar como elaboran una de las mejores “bolinhas” de bacalao de la ciudad. ( Se trata de una especie de croquetas donde se mezcla bacalao, patata, huevo y perejil) y donde también preparan unas “bolinhas” de queso de Serra da Estrela (Un queso de oveja con textura suave y mantecosa). Considero que los precios son elevados (mas del doble), aunque de mayor calidad y tamaño que las que puedes encontrar en otros locales. Vale la pena entrar, aunque solo sea por ver su interior. Disponen de otro local junto a la Torre de los Clérigos.
Los restaurantes en la zona de Vila Nova de Gaia son de precios disparatados. Un amigo que ha estado recientemente me ha recomendado Taberninha do Manel, con una buena relación calidad precio. Pasaremos por aquí en nuestra próxima visita.
* Si quieres desconectar del ajetreo de la ciudad, después de visitar Vila Nova de Gaia, te recomendamos acercarte a los Jardines del Palacio de Cristal. De estilo románico y abierto al público en 1860, este parque es perfecto para pasear entre la naturaleza, donde los pavos reales se pasean entre fuentes y camelias centenarias. Este espacio botánico es uno de los lugares más apropiados para ir con niños e ideal para los adultos porque podrás descansar en sus jardines y ver la puesta de sol desde alguno de sus miradores, disfrutando de unas increíbles vistas del río Duero.
* Para llegar desde el Aeropuerto de Oporto-Francisco Sá Carneiro hasta Oporto te aconsejo coger la línea E de metro (la de color violeta). Los trenes pasan con una frecuencia de 20 minutos desde las 6 horas hasta aproximadamente la una de la madrugada. Si vas a Oporto en coche, lo mejor es aparcarlo en las afueras, donde no haya parquímetro. En el centro, la mayoría de las calles tienen aparcamiento de pago y de duración limitada (salvo domingos y festivos, que el estacionamiento es gratuito). En la ultima visita, aparcamos en el Parking de la Plaza de Lisboa, que tiene precios elevados y solo aconsejable para una estancia corta.
* Algunos detalles a tener en cuenta a la hora de comer en Oporto: Los horarios
de comida no son como en España, la comida aquí es entre las 12 y 14,30 horas y
la cena entre las 19 y 21,30 horas. El pago en pocos sitios es con tarjeta, exigen
que sea en metálico. En muchos sitios no admiten reserva, lo que obliga a ir
con tiempo si no quieres hacer largas colas. En las comidas, acostumbran a
poner al centro de la mesa un aperitivo, que no es como en España, gentileza de
la casa , aquí se cobra aparte.
* En la ultima visita nos alojamos en Apartamentos Indulge Porto Flats. Me gusto en general el alojamiento, bien pendientes de nuestra llegada y a poca distancia de la Plaza de Lisboa. Un amigo que ha estado recientemente en Oporto, me recomienda los Apartamentos Vitoria Terrace, lo tendremos en cuenta para próximo viaje. Debes tener en cuenta que muchos alojamientos se anuncian como céntricos, lo que no te dicen es que esos 300 metros al centro son en una pendiente pronunciada. ¡ A tener en cuenta¡
Jose Maria Vicente






























































































