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- Oporto en tres dias
Oporto está situada al norte de
Portugal junto a la desembocadura el río Douro. Su centro histórico es pequeño,
los monumentos y sitios turísticos están cerca unos de otros, pero debes tener
en cuenta que es una ciudad llena de subidas y bajadas, por lo que las cuestas
harán que en más de una ocasión vayas con la lengua fuera.
Comenzamos la visita a Oporto caminando por la Avenida dos Aliados. Recorreremos la Avenida rodeada de edificios modernistas de granito y mármol blanco, comenzando en la Plaza Humberto Delgado, presidida por el imponente Ayuntamiento, delante del cual se sitúan las letras de Oporto, buen lugar para una primera foto, hasta llegar al otro extremo, la Praza da Libertad, presidida por la estatua ecuestre de Pedro IV, que proclamó la independencia de Brasil y se convirtió en su primer emperador.
En esta última plaza se encuentra el Hotel Continental
Palacio de Cardoso, un Palacio del siglo XVIII convertido en Hotel de 5
estrellas.
En la misma Plaza, en el N.º 126, te aconsejo entrar en un McDonald’s, sí, ¡has leído, bien! Está ubicado en un local que todavía conserva por dentro su estilo modernista, manteniendo la decoración original con vidrieras y candelabros art decó. Dicen que es el McDonald’s más bonito del mundo.
Otro lugar que te recomiendo conocer es el precioso Café Guarany (N.º 85/89), también conocido como “el café de
los músicos”, que data de 1933. En su interior además de mobiliario de época,
podemos ver un mural en mármol del indio Guarany que da nombre al local. La relación
entre los indígenas guaraníes y Portugal, fue conflictiva, marcada por la
persecución, esclavitud y resistencia, culminando con la guerra que les
enfrento con las tropas hispano-lusas en 1754 por el control de las Misiones,
de donde salieron victoriosos estos últimos, aunque con grandes pérdidas, obligando
a los guaraníes a ser reubicados y a perder sus tierras y modo de vida.
Contigua a la Plaza de la Libertad, en la Plaza Almeida Garret se encuentra
la Estación de San Bento. Aunque no tengas que coger un tren, merece la pena
acercarse a ver esta espectacular estación. Construida a principios del
siglo IX sobre los restos de un antiguo convento, nada más cruzar su entrada te
encontrarás en el vestíbulo, murales que contienen más de 20.000
azulejos pintados por el artista Jorge Colaço, elaborados en la Real
Fábrica de Louça de Sacavém, que muestran momentos de la historia del país. Dos
de los murales que más nos llamaron la atención: La entrada triunfal en Oporto
de los Reyes Juan I de Avís y Felipa de Lancáster en el día de su boda, casados
por conveniencia para establecer una alianza anglo-portuguesa y debajo de este
mural, más pequeño, está representada la conquista de Ceuta que tuvo lugar
el 21 de agosto de 1415, mucho antes de que llegasen los españoles a esa plaza).
También son reseñables los murales de la vida rural portuguesa varios
siglos atrás, que podemos ver en el muro que da acceso a las vías de tren (Transporte
de las barricas por el río, carros de bueyes o una madre dando el pecho a su
bebé). Por otra parte, el techo se encuentra ornamentado en relieve y pintado
de amarillo, incluyendo en grande el nombre de los dos ríos más
cercanos, el Miño y el Duero.
Nuestro siguiente destino es el Mercado del Bolhao. Inaugurado en 1914 y reabierto en 2022 en la Rua Formosa 214, después de unos años en restauración. Su interior está distribuido en dos plantas, con un gran patio interior en donde encuentras pequeños bares donde ofrecen cocina portuguesa, platos sencillos preparados con ingredientes frescos, en algunos casos obtenidos directamente del propio mercado. También encontrarás todo tipo de puestos, desde fruta, carne, verduras y pescado (sobre todo de bacalao). En la planta de arriba puedes sentarte tranquilamente en uno de los restaurantes del mercado, como el Café Restaurante D. Gina, populares por su cocina tradicional portuguesa y su pescado fresco. El mercado se llena a medida que avanza el día, por lo que lo mejor es ir a primera hora si quieres disfrutar de la experiencia de una forma más tranquila.
Justo en frente de este último mercado, en el N.º 339 de la Rua Formoso, te
encontrarás con la Confitería do Bolhão, casa centenaria fundada en 1896.
Verás que cuenta con un comedor, al igual que una zona en la entrada donde está
la pastelería. Recomiendo probar los merengues de distintos sabores. Te van a
dejar con la boca abierta.
Otro de los locales más fotografiados de la ciudad es A Pérola do
Bolhão, en la Rua Formosa 279. Clásica tienda de ultramarinos de las de
"toda la vida" que data de 1917, con una espectacular y preciosa
fachada “art Nouveau”. Sus azulejos representan a dos mujeres, una sosteniendo
té y la otra, café, no dejes de entrar y echar un vistazo a los productos que
tiene a la venta.
Siguiendo por la Rua Formoso accedemos a la Rua Santa Catarina, conocida
por ser la calle comercial por excelencia del centro de Oporto, que va
desde la Praça do Marquês de Pombal hasta la Praça da Batalha. En esta calle encontraras
algunas de las tiendas más antiguas y emblemáticas de la ciudad, que han
sobrevivido al paso del tiempo y que siguen siendo un atractivo para los
turistas y los locales por igual. Entre las que no debes perderte es el Café
Majestic (N.º 112). Se trata de un elegante café de los años 20 en el que os
sentiréis parte de la historia de Oporto. Fue inaugurado el 17 de
diciembre de 1921 bajo el nombre de Café Élite y se convirtió en el lugar
de reunión de personajes ilustres de la época y fuente de inspiración para
escritores y artistas. Otros de los locales con fachadas ornamentadas son: la
Librería Latina (N.º 2) y la Joyería Reis & Filhos. Durante el paseo, también
encontraras el centro comercial, «Vía Catarina» (N.º 312-350), que cuenta con
una amplia variedad de tiendas y zonas de restauración.
Un buen lugar para pararse a desayunar o merendar en esta calle es la
Fábrica da Nata (N.º 331), que tiene unos deliciosos pastelitos, parecidos a
los de Belém, para muchos los mejores de Oporto o la Pastelería Manteigaria (N.º
357), sin nada que ocultar, con un proceso de elaboración de los “Pasteis de
Nata” totalmente visible, desde la masa, al horno, todo a la vista.
En una esquina de las calles Santa Catalina y Fernando Tomás, se encuentra
la Capilla de las Almas. Construida en el siglo XVIII, este templo enamora a
primera vista por sus dos fachadas cubiertas casi por completo por 16.000
azulejos blancos y azules con escenas de la vida de Santa Catalina y San
Francisco de Asís, santos venerados dentro la capilla. En el interior de esta iglesia de estilo neoclásico se encuentra la imagen de
la Virgen de las Almas del siglo XVIII.
Terminando la calle Santa Catarina, en sentido sur, llegamos a la Praça da
Batalha, presidida por la Iglesia de San Ildefonso. Construida entre 1709 y
1730, esta iglesia enamora por su fachada decorada con alrededor de 11.000
azulejos en azul y blanco que representan escenas de la vida de San
Ildefonso. En el interior, de visita gratuita, destaca el retablo barroco-rococó
del siglo XVIII y un enorme órgano. En esta plaza se encuentra el bonito Teatro
Nacional São João, de estilo neoclásico, destruido por un incendio e inaugurado
en 1920. También de esta plaza sale el Teleférico que une con la Ribeira, así mismo
puedes tomar el tranvía 22, que pasa por algunos de los lugares más
emblemáticos del centro de Oporto.
Nos dirigimos en dirección de nuevo a la Plaza de la Libertad, para continuar por la calle los Clérigos, que a pesar del paso de los años continua en obras por la ampliación del Metro. Lo primero que nos encontramos es la Iglesia de los Clérigos. Templo que data del siglo XVIII, en estilo barroco, construido en el «cerro de los “ahorcados”, por ser el lugar donde se realizaban los ajusticiamientos de los condenados a muerte. Su fachada es de estilo rococó, con una profusa decoración. En el interior lo más llamativo es el retablo de la capilla mayor, de mármol policromado, bajo una gran bóveda, revestida con mármol y sostenida por 12 columnas, en cuyo centro se ve un gran escudo de granito con las siglas A.M. (Ave María). Dignos de mención son los dos órganos barrocos, recientemente restaurados, por cierto, con la colaboración española de un Taller palentino de Torquemada.
Llegamos ahora a la torre de la iglesia, el mejor mirador del
centro histórico, todo un símbolo de la ciudad de Oporto, con sus 75
metros de altura. Durante la subida de los 240 escalones a través de una
escalera de caracol, en la tercera planta, verás 49 campanas que forman un
carrillón, y aunque requiere un buen esfuerzo físico, las vistas privilegiadas
que se obtienen desde la parte final lo compensan con creces. Diseñada por el
arquitecto italiano Nicolau Nasoni, fue enterrado en la cripta de la
iglesia colindante, descansando de esta manera junto a su creación más
emblemática.
Cercana a la Torre, se encuentra uno de los locales más antiguas de la
ciudad, Casa Oriental, la tienda de comestibles más famosa de Oporto, fundada
en 1910 y por la que pasan no solo los turistas sino mucho portuenses. Corona
la fachada una colorida pintura mural que evoca el pasado colonial de Portugal.
En su interior, podemos comprar uno de los mejores bacalaos de la ciudad, café,
chocolate o vinos de Oporto, junto a gran variedad de frutas.
En este entorno, llegando a la Plaza de Lisboa, en la Rua das Carmelitas
144 se encuentra la Librería Lello e Irmão, un edificio que data del 1906, una
de las librerías más bonitas del mundo. La librería empezó a tener fama
entre los fans de Harry Potter ya que se dijo que había servido a J.K.
Rowling, escritora que paso dos años en la ciudad, como inspiración de algunas
escenas de su exitosa saga de novelas “Harry Potter”, información que la misma
escritora ha desmentido. Tampoco algunas de las escenas de la saga, como las
escaleras del colegio de Hogwarts, han sido rodadas en este local. Sentimos
decepcionarte. Al atravesar la puerta de esta librería centenaria te hará
transportarte a otra época. Encontraras enormes estanterías de libros y una impresionante
escalera central de color rojo que te conducirá al segundo piso. Aunque no lo
parezca, ninguna parte del techo es de madera, son yeso con imitación a madera
labrada. Otra curiosidad, puedes observar en el suelo, railes por los que en su
día circulaban carros donde se trasladaban los libros más pesados entre las
diferentes estanterías. La luz natural pasa a través de una vidriera situada en
el techo, donde puede leerse la inscripción en latín “Decus in Labore”, que
significa “Dignidad en el trabajo”, que es el lema de la librería. Actualmente y debido a la gran cantidad de turistas que colapsaban la tienda, los
propietarios decidieron cobrar un precio de 10 euros por la entrada, (que se te
descontarán del precio si compras un libro).
Justo al lado de la Librería y mientras esperas para entrar, recomiendo visitar la tienda, A Vida Portuguesa, situada en unos antiguos almacenes, donde han mantenido la estructura original, así como los expositores y los mostradores, lo que imprime un ambiente muy especial a este espacio. Vende productos artesanales y marcas portuguesas que han sobrevivido a lo largo de los tiempos. (Tiene otra sucursal en Lisboa).
Si continuamos por la Rua das Carmelitas, llegaremos a la Iglesia do Carmo,
que tiene adosada a la izquierda la Iglesia de los Carmelitas, bueno en
realidad se encuentran separadas por una estrecha casa, que se la conoce
como “casa escondida”, vivienda que llegó a estar habitada por el
campanero de la torre, aunque la mayoría de la gente cree que se trata de una
sola iglesia. La fachada de los dos templos da a la luminosa Plaza Gomes
Teixeira, donde puedes relajarte con el sonido del agua de la Fuente de los
Leones. La Iglesia do Carmo, aunque no es de las más antiguas, sorprende por su
gran mosaico de azulejos. Construida entre 1756 y 1762, este templo tiene
una fachada principal en granito de estilo rococó y sobre todo, una
lateral que maravilla por un fantástico mosaico de azulejos blancos y azules incorporado
en 1912, en el que se representa la Imposición del Escapulario en el Monte
Carmelo. En el interior, encontrará un diseño neoclásico caracterizado por la
sencillez. Destacan del interior el púlpito de madera finamente trabajado y el
órgano sobre la puerta de entrada. La Iglesia de los Carmelitas, ubicada a la
izquierda del edificio, es un templo que data del siglo XVII y
perteneció a la orden de Los Carmelitas Descalzos, de ahí su nombre. Destaca
por su campanario situada en el lado izquierdo,
cubierto por azulejos azules, tan propios de la ciudad. En la parte
superior de la portada veremos además de unos preciosos ventanales, las
figuras de Santa Teresa y Nuestra señora del Monte Carmelo. En este entorno se
encuentra la Universidad do Porto, la más antigua de Portugal junto con la
de Coímbra.
En la Plaza Gomes Teixeira (N.º 14-22), por la que pasamos anteriormente, se
encuentran los Almacenes Cunhas, una emblemática tienda centenaria, conocidos
por su arquitectura Art Déco, reconocible por un pavo real en la fachada, especializada
en artículos para el hogar, ropa de cama y mantelerías.
Ponemos ahora rumbo a la Catedral, situada en una zona elevada de la ciudad,
en el Barrio de Batalha, por lo que debes prepararte para caminar cuesta arriba
por alguna de sus calles. La Sé de Oporto, como se la conoce a la Catedral, es
uno de los edificios más antiguos de Oporto. Su construcción fusiona una
mezcla de estilos, comenzando con su origen románico en el siglo XII (La
portada originalmente románica se la añadió otra posterior, barroca), pasando
por el gótico (Arbotantes que sujetan la bóveda de la nave central o el
claustro), hasta llegar al barroco (Pórtico de la fachada lateral o el retablo
mayor). Su diseño exterior es muy sobrio, con grueso muros y estrechas
ventanas, se parece más a una construcción defensiva que a un templo religioso,
donde destacan sus dos torres almenadas. Uno de los principales puntos de
interés de su interior es el altar de plata de la Capilla del Santo
Sacramento, situada a la izquierda del ábside, considerado una obra
maestra de la platería portuguesa, elaborado en la segunda mitad del siglo XVII.
Un dato curioso en relación a este altar es que las tropas napoleónicas, en
1809, no se lo llevaron y todo porque se construyó, rápidamente, una pared de
yeso que impedía verlo. El inmenso retablo Mayor que originalmente era románico
fue sustituido posteriormente por otro barroco, donde encontraras pinturas
murales con escenas y tallas de oro. A la izquierda, en el transepto, se
encuentra la imagen, del siglo XIV, de Nuestra Señora de Vandoma, patrona
de Oporto. En la capilla de San Juan Evangelista se encuentra otro elemento
gótico, el sarcófago de João Gordo, caballero de la Orden de los Hospitalarios
de Malta, compuesto por su estatua yacente y en un lateral, una representación
de la última Cena. A la derecha del transepto, pasando por la Sacristía, se
puede acceder a contemplar el claustro de estilo gótico, decorado con
azulejos blancos y azules que representan escenas de
las Metamorfosis de Ovidio que datan del siglo XVIII. En uno de los ángulos
del claustro se encuentra la Capilla de San Vicente, lugar de enterramiento de
los Obispos de la ciudad. Destacar de la capilla, la sillería de una gran
belleza, asi como la cubierta abovedada de casetones. Alrededor del patio
podemos acceder a distintas estancias: entre ellas destaca la Casa do
Cabildo, en la que se expone el Tesoro de la catedral, con una buena
muestra de escultura, orfebrería, libros y otros objetos litúrgicos. Nasoni, uno
de los arquitectos con importantes obras en Oporto, diseño una escalera, para
acceder a la terraza superior del claustro, donde también encontrarás, sobre
los muros que rodean la barandilla, paneles de azulejos de gran calidad,
con escenas relativas a los cuatro elementos de la Naturaleza: Agua, Aire,
Tierra y Fuego. También del interior del templo son de resaltar 3 bellos
órganos barrocos.
La plaza donde se asienta la Catedral es uno de los mejores miradores de Oporto, por su situación y altitud. A un lado podemos ver una terraza desde la que se obtienen unas vistas magníficas de la ciudad, del río Duero y de Vila Nova de Gaia.
En el centro de la plaza veréis una columna,
llamada “pelourinho”, como las que se utilizaban antiguamente para
colgar a los ajusticiados. En realidad, esta columna nunca fue utilizada para
castigar a nadie, pues se instaló a mediados del siglo XX, únicamente con el
objetivo de «decorar» la plaza.
El Palacio Episcopal, situado justo al lado de la Catedral, a veces pasa
desapercibido. Residencia del obispo de Oporto, este imponente edificio barroco
fue uno de los centros de poder más importantes de la ciudad. Construido entre
los siglos XII y XVIII, el palacio destaca por su impresionante fachada blanca, aunque
es importante tener en cuenta que el interior solo puede visitarse en
determinadas épocas del año. Pese a eso, al estar al lado de la catedral,
merece la pena hacer una parada para ver la arquitectura.
La Iglesia de Santa Clara, cercana a la Catedral, formó parte de un
convento Franciscano y es uno de los templos religiosos de estilo barroco más
increíbles y menos conocidos a nivel turístico de Oporto. Más allá de
su sobria fachada de estilo gótico y su pórtico renacentista, este
templo declarado Monumento Nacional, maravilla por el espectacular trabajo
de madera dorada y por los azulejos representando las almas del
Purgatorio.
Entre la Iglesia de Santa Clara y el Puente Luis I, se encuentra el tramo
mejor conservado de la antigua muralla medieval que en su día rodeaba
Oporto con un perímetro de 2.600 metros, conocida como la “Muralla
Fernandina”. Esta parte de la muralla alcanza los 200 metros, fue restaurada en
el siglo XX. Otro de los tramos de la muralla con más encanto se encuentra en
las Escadas de Caminho Novo, situada cerca de la Ribeira, que discurren por la
Rua Nova da Alfandega. Durante el descenso por estas escaleras, disfrutaras de una
bonita panorámica del rio Duero y de Vila Nova de Gaia. Otra zona que conserva
un tramo de muralla, es la conocida como “Primitiva”, que tiene su origen en la
época romana, en el siglo III y rodeaba la zona de la Catedral (Rua Calzada Vandoma).
Por la Avenida Vimara Pérez ponemos rumbo al Puente Don Luis I, el puente
más emblemático de Oporto que une la ciudad con Vila Nova de Gaia. Inaugurado a finales del siglo XIX,
este puente de hierro fue diseñado por Téophile Seyrig, discípulo de
Gustavo Eiffel, de ahí un cierto parecido a la Torre Eiffel. Posee dos pisos,
por el superior pasa la línea de metro y por el inferior circulan los coches.
Hay pasarelas para que puedan pasar las personas en ambos pisos. Solo para que lo sepas, la entrada a la parte
de abajo está en la Ribeira (al nivel del río). Merece la pena cruzar el puente
para tener unas fantásticas vistas de los barcos navegando por el Duero y de
las casitas de colores de ambas orillas.
La Ribeira. Conocido como “Cais de Ribeira”, era un antiguo
muelle donde llegaban los barriles de vino destinados a ser envejecidos en
las diferentes bodegas de Vila Nova de Gaia, en unos barcos tradicionales
portugueses llamados “rabelos”, la cual se ha ido transformando en una de las
zonas más agradables que ver en Oporto, repleta de restaurantes turísticos que
has de evitar, pero todavía quedan algunos “de los de toda la vida”, como la Taberna
dos Mercadores (Rua Dos Mercadores,36), recomendable el pulpo A Taberna y
el bacalao a la Narcisa, una receta típica portuguesa, donde sobre una base de
patatas se prepara un bacalao confitado con
cebolla y pimentón. Pero si no
reservas es será difícil entrar, ya que es un local pequeño. A mejorar la
atención y el servicio. No puedes perderte pasear por la animada Praça da
Ribeira, una plaza donde se encuentra la popular “Fuente del Cubo”.
La mejor manera de disfrutar de las vistas de la Ribeira y Vila Nova de
Gaia, que se encuentra justo enfrente, es reservar un paseo en barco por
el río Duero, que te llevara por debajo de los seis principales puentes de
la ciudad, como el puente de Don Luis I, el puente del Infante don Enrique, el
puente de María Pía y el puente de Sao Joao, además de contar con una audioguía
en español. Estos tours, que suelen durar una hora y salen del muelle de la
Ribeira.
La forma más cómoda de llegar a la Ribeira, es coger el Funicular dos Guindais, que te llevará desde la Praça da Batalha en apenas 2 minutos, de esta forma te ahorras toda la bajada y a la vuelta subida por calles empinadas, disfrutando además de impresionantes vistas. También existe un ascensor, gratuito, que conecta la zona baja con la parte media de Barredo (Barrio ubicado entre la Catedral y la Ribeira), aunque requiere seguir subiendo escaleras.
Otro lugar de interés próximo a la Torre de los Clerigos y la Plaza Lisboa es el Jardin da Cordoaria, uno de los primeros espacios verdes de la ciudad, que cuenta con árboles centenarios, un pequeño lago y unas llamativas esculturas de Juan Muñoz, todo ello en un ambiente relajante que ofrece a los visitantes un espacio para disfrutar del aire libre y descansar. En nuestro último viaje en época de Navidad, aprovechamos a ver un animado Mercado Navideño instalado en uno de los paseos del Parque. Para cenar, entramos en Adega Leonor, un establecimiento que data de 1930, situado frente a los jardines. Es un bar muy popular entre los estudiantes y un buen lugar para tomar una cerveza y unos pinchos, eso sí, sin mayores pretensiones, la comida es normalita. En este entorno tienen parada los tranvías N.º 22 (recorrido circular que pasa por la Cordoaria, iglesia de Carmo, avenida los Aliados y Plaza Batalha) y el N.º 18, que conecta con la zona de Massarelos.
Otra ruta interesante que puedes realizar desde la Estación de San Bento es la que te llevará por la Rua de las Flores, una encantadora calle peatonal, de las más hermosas de Oporto. Repleta de cafés, edificios históricos, como la Casa da Companhia (N.º 69) convertida en un lujoso Hotel o la Casa dos Constantinos (N.º 135) y tiendas tradicionales. Al final de la calle, cerca de la Iglesia de la Misericordia y cerca de la Torre de los Clérigos, se encuentra Miradouro da Vitoria. Este mirador regala una espectacular postal del barrio de la Ribeira, el río Duero, el Puente Don Luis I y las bodegas de Vila Nova de Gaia al fondo. ¡Te va a encantar! Desciendo en dirección al río Duero llegaremos al Palacio de la Bolsa, construido sobre las ruinas de un antiguo convento de franciscanos, declarado Monumento Nacional, es un edificio de estilo neoclásico, que cuenta en el interior con un gran patio central cubierto por una estructura de vidrio. Para subir a la segunda planta pasarás por una escalera de granito y mármol que te llevará hasta varias salas ricamente decoradas como la Sala de las Asambleas Generales, cubierta de madera, la Sala Dorada, cubierta de pan de oro, la Sala del Tribunal de estilo renacentista francés y la pintoresca Sala Árabe, inspirada en la Alhambra de Granada. El interior solo se puede ver si reservas una visita guiada, que dan comienzo cada media hora.
Al
lado del palacio se encuentra el curioso edificio del Mercado Ferreira Borges,
que alberga en su interior varias exposiciones y una terraza donde tomar algo. Al
lado del Palacio de la Bolsa, se encuentra la Iglesia de San Francisco,
construida en estilo barroco, de su interior es de resaltar las numerosas tallas
doradas (se emplearon alrededor de 300 kilogramos de polvo de oro), la
preciosa escultura de madera policromada del Árbol de Jesé y las catacumbas,
que tiene un gran osario.
La zona de los alrededores de la Rua de las Flores es perfecta para probar la deliciosa comida local. Dejo un par de opciones: Restaurante O Buraquinho da Sé. (Rua Ponta Nova 5). El local es pequeño pero acogedor, la atención impecable y la comida utiliza productos de calidad. Recomiendo el pulpo al Lagareiro, de lo mejor que he probado en todo el viaje. No es de lo más barato que hemos encontrado, pero tampoco es prohibitivo y la calidad de los productos lo vale. (El pulpo al Lagareiro es una receta típica de la gastronomía portuguesa, donde primero es cocido y después llevado a la parrilla, donde adquiere su crujiente y deliciosa textura. El nombre viene de la figura del “Lagareiro”, individuo que trabaja en un lagar de aceite de oliva y se aplica a esta receta por la cantidad de aceite que se utiliza para regar el pulpo). Petisqueira Voltaria (R. Afonso Martins, 109). Local pequeño, no reservan, lo que te obliga a ir pronto si no quieres hacer cola en la entrada. Recomendable el bacalao à brás o la francesinha. Otro local peculiar de esta calle es Mercearia das Flores (N.º 110). Es una antigua tienda de ultramarinos, donde podrás comprar conservas, vinos o legumbres. Otro restaurante interesante es Cantina 32 (Rua das Flores 32). Con una decoración original, como muñecas articuladas, máquinas de escribir o bicicletas, su cocina está basada en platos a compartir.
Encontrar donde comer en Oporto no suele ser un problema, hay restaurantes
para todos los gustos, dejo aquí alguno de los lugares recomendables:
* La Taberna d’Avó. Traducido Taberna de la Abuela, se encuentra detrás
del Instituto Portugués de Fotografía y al lado de la torre de los Clerigos. Es
una taberna de toda la vida y con buenos precios. Sirven comida típica
portuguesa con una relación calidad-precio muy buena. ¡Si pides el “bacalhau
a broa” (bacalao al horno, con una costra de pan de maíz, ajo, panceta, pimientos,
todo ello acompañado de patatas), acertaras seguro! (R. de São Bento da
Vitória 48).
* El Café Santiago, conocido por sus «francesinhas”, un tipo de sándwich,
más bien una bomba calórica, típica de Oporto y zona norte de Portugal. Elaborado
con pan de molde relleno de jamón, salchicha, filete de ternera o cerdo, todo
ello recubierto de queso y una salsa especial con un picante suave que tiene
como base tomate y cerveza, que para finalizar se lleva a gratinar. Como
opción, se puede servir acompañado de patatas fritas y un huevo frito encima. Tienes
la posibilidad de pedir media y así disminuir la dosis de colesterol. Recomendable
probarlos si nunca lo has hecho, es uno de los platos típicos de Portugal. (R.
de Passos Manuel 226).
* Casa Guedes Tradicional. Situado junto al Jardim de Sao Lázaro, es conocido
por su montadito de carne de carne de cerdo asada con queso cremoso, uno de mis
lugares favoritos para tomarme un bocata, al que puedes acompañar de patatas
fritas caseras. Suele haber cola en la puerta y dentro casi nunca hay sitio, ya
que es muy pequeño, pero tiene terraza exterior. (Praça dos Poveiros 130). En
esta misma plaza, en el N.º 72, se encuentra Santa Francesinha, otro lugar
interesante donde tomar este tradicional plato portugués, que además lo puedes encontrar
en opción vegetariana.
* Restaurante A Tasquinha. También muy cerca de los Clérigos, justo al otro
lado de la plaza. Suele estar bastante lleno así que lo mejor es que paséis por
allí para reservar. Cocina tradicional portuguesa en un ambiente rustico. Recomendable
el arroz con rape y el bacalao en cualquiera de sus especialidades. Buen precio
y bien situado. (R. do Carmo 23).
* A Cozinha do Manel. Muy cerca de Praça da Batalha, es un restaurante
típicamente portugués, en cuyo interior te encontraras rodeado de antigüedades
y fotos de famosos, decorado con azulejos albiazules. Aquí
recomiendo probar el arroz de pulpo y el pulpo empanado, donde
se sirve por un lado el arroz cocido en el agua del pulpo y las patas se
cortan a lo largo, empanan y fríen. También recomiendo probar alguno de los
entrantes a base de bacalao, como las bolinhas o las “pataniscas”,
una especie de tortitas de bacalao. (Rua do Heroísmo 215).
* Casa dos Presuntos "Xico". Justo al lado de A Cozinha do Manel es
uno de los templos del jamón (de ahí el nombre de presuntos), donde se preparan
bocadillos de jamón serrano en pan redondo, aunque también, se pude incluir
queso. También disponen de embutidos para llevar. (Rua do Heroísmo 191).
* Cervecería Gazela. Justo al lado de Praça da Batalha, es famoso por sus “cachorrinhos”,
un tipo de perrito caliente, servido en un panecillo estilo Viena en el que se
pone una linguiça, una salchicha típica portuguesa, con queso y se
cocina a la plancha, acompañado de salsa o no. (Travesía do Cimo de Vila 4).
Otras zonas de interés, que si dispones de tiempo recomiendo visitar:
* El Barrio Do Barredo. Situado entre la Catedral y la orilla del Duero, este barrio que está un poco deteriorado, con edificios que parece que se vayan a caer y balcones con ropa tendida, destaca por su aire melancólico, sus olores y colores te harán retroceder en el tiempo y descubrir rincones especiales que no suelen salir en las guías turísticas. Para conocer la verdadera esencia de la ciudad de Oporto te aconsejamos perderte por los callejones y escaleras como las «Escadas do Barredo» o las Escadas das verdades, que harán que solo pienses en volver a encontrarte con esta mágica ciudad.
* Jardim do Morro. Después de cruzar el puente Don Luis I y antes de bajar a
la orilla de Vila Nova de Gaia, puedes relajarte en el Jardim do Morro, que es
otro de los principales miradores que visitar en Oporto. Además de
unas fantásticas vistas al puente y a toda la ciudad, es un parque
perfecto para sentarte con una copa de vino de Oporto mientras esperas el
atardecer. Después de esta magnífica parada, en uno de los extremos de los
jardines puedes coger un teleférico (6 euros o 9 euros, ida y vuelta) que te
llevará hasta el muelle de Vila Nova de Gaia con vistas al río, al Puente Don
Luis, la Ribeira y los tejados rojos de las bodegas de vino de Oporto. Cerca de
estos jardines también se encuentra el Mirador da Serra do Pilar, que
ofrece otra de las mejores panorámicas de Oporto.
* Monasterio da Serra do Pilar. Situado en lo alto de Vila Nova de Gaia,
justo al otro lado del Puente Don Luis I, este antiguo monasterio del
siglo XVI impresiona por su distintiva planta circular, algo único en
Portugal, que refleja la influencia del Renacimiento italiano. Además de su
valor arquitectónico, a lo largo del tiempo, este lugar ha tenido también un
importante papel militar, siendo incluso utilizado como fortaleza durante el
asedio de Oporto en el siglo XIX. Hoy en día, su mirador se ha convertido en
uno de los favoritos tanto para locales como para viajeros, ya que regala una
de las panorámicas más bonitas del casco antiguo, el río Duero y los coloridos
tejados tan típicos y característicos de la ciudad. Si visitas el monasterio
podrás conocer su iglesia circular y el antiguo claustro. Eso sí, debes saber
que la mayoría de viajeros llegan hasta aquí atraídos por la vista desde la
terraza, especialmente al atardecer.
* En este punto del recorrido por los lugares que visitar en Oporto te
proponemos entrar en alguna bodega de Vila Nova de Gaia para conocer todo el proceso de elaboración del vino con denominación de
origen de Oporto. Una actividad que te recomiendo, con un recorrido guiado y
posterior cata de vinos. Las visitas son cortas (de unos 30 minutos) y te
explican el proceso de elaboración del vino de Oporto y la historia de la
bodega. Te recomiendo escoger la bodega Cálem o la visita a
la bodega Graham's. ¡Son dos de las mejores! Merece la pena dar
un paseo al atardecer para ver la zona iluminada, hasta llegar al Half
Rabbit, una obra de arte urbano, realizada por el artista Bordalo con
materiales reciclados y que representa un conejo saliendo de una esquina.
En el paseo que recorre el río, encontrarás la Casa Portuguesa do Pastel de Bacalhau. Es un establecimiento precioso por dentro donde elaboran las mejores “bolinhas” de bacalao de la ciudad. Se trata de una especie de croquetas donde se mezcla bacalao, patata, huevo y perejil, una autentica delicia.
La Taberninha do Manel. Se encuentra en Vila Nova de Gaia, en pleno
Cais de Gaia, con su terraza mirando a los rabelos y al puente Dom Luis I. Su
interior con las paredes de piedra y decoración rústica, te anima a probar su chorizo
a la parrilla sale de la cocina echando fuego, el bacalao, las carrilleras o
los huevos rotos. Buena relación calidad precio.
Si quieres desconectar del ajetreo de la ciudad, después de visitar Vila
Nova de Gaia, te recomendamos acercarte en bus o andando a los Jardines del
Palacio de Cristal. De estilo románico y abierto al público en 1860, este
parque es perfecto para pasear entre la naturaleza y disfrutar de
unas increíbles vistas del río Duero y su desembocadura en el océano
Atlántico. Este espacio botánico es uno de los lugares más apropiados que
ver en Oporto con niños e ideal para los adultos porque podrás descansar en sus
jardines y ver la puesta de sol desde alguno de sus miradores.
* Para llegar desde el Aeropuerto de Oporto-Francisco Sá Carneiro hasta Oporto te aconsejo coger la línea E de metro (la de color violeta). Los trenes pasan con una frecuencia de 20 minutos desde las 6 horas hasta aproximadamente la una de la madrugada. Si vas a Oporto en coche, lo mejor es aparcarlo en las afueras, donde no haya parquímetro. En el centro, la mayoría de las calles tienen aparcamiento de pago y de duración limitada (salvo domingos y festivos, que el estacionamiento es gratuito).
* Algunos detalles a tener en cuenta a la hora de comer en Oporto: Los
horarios de comida no son como en España, la comida aquí es entre las 12 y
14,30 horas y la cena entre las 19 y 21,30 horas. El pago en pocos sitios es
con tarjeta, exigen que sea en metálico. En muchos sitios no admiten reserva,
lo que obliga a ir con tiempo si no quieres hacer largas colas. En las comidas,
acostumbran a poner al centro de la mesa un aperitivo, que no es como en España,
gentileza de la casa , aquí se cobra aparte.
* Olvidaba citar un pequeño taller de fabricación de escobas como la “Escovaria
de Belmonte” en la Rua Belmonte.
Espero que esta ruta sea de tu interés e utilidad.
Jose Maria Vicente












































